
Cerveza artesanal y quesos de campo, en un living de Villa Urquiza
Los dueños de Spangher adaptaron su casa para dar forma a un local innovador
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La cerveza artesanal de Puerto Blest fue la inspiración de los emprendedores Gisela Hernández, de 31 años, y Daniel Spanghero, de 46, para llevar a cabo Spangher, una cervecería artesanal que funciona en una esquina del barrio de Villa Urquiza.
El matrimonio compró lo que hoy es el local de la cervecería para hacer ampliaciones en su casa, ubicada en el primer piso. Pero este proyecto de reformas quedó en el olvido cuando Daniel perdió su trabajo como asesor en recursos humanos y lo que iba a ser el living de su casa se convirtió en un local azul y naranja, pintado y reciclado por sus dueños, donde ya hay toques de sus clientes, como fotos y cuadros.
Durante la primera etapa del negocio, desde octubre de 2000, la cervecería fue abastecida por Antares, productora artesanal de cerveza de Mar del Plata. "Nos dio una garantía de calidad y de continuidad en el abastecimiento", recordó Daniel.
Con el primer aniversario de Spangher, inauguraron la producción propia de cerveza, gracias a un crédito de $ 6000 otorgado por la Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Este capital fue parte de la inversión total de $ 40.000 que realizaron en forma escalonada desde que comenzó el emprendimiento.
Independencia
Spanghero realizó un curso en el Centro de Asistencia Tecnológica a las Industrias de la Fermentación, que depende de la Universidad Nacional de San Martín, que lo capacitó para fabricar su propio producto, lo cual significa una independencia muy importante para los emprendedores. "A la gente le gusta mucho saber que la cerveza está hecha en el lugar y, además, pensábamos que era un paso necesario para seguir creciendo", comentó Daniel, y agregó que "el proceso de elaboración es sencillo, pero muy riguroso".
La producción mensual de la cervecería llega a los 280 litros, divididos en las dos variedades que realizan: Golden Ale y Brown Ale. Según Spanghero, "el margen que tiene la fabricación y venta al por menor es interesante", aun teniendo en cuenta que los costos de producción y del local son bajos y registran un 42% de rentabilidad a pesar del aumento de la malta -materia prima para la elaboración del producto-, que, según Spanghero, aumentaría como mínimo un 40% en el mejor de los casos. Las picadas con fiambres y quesos de campo, también artesanales, provenientes de Mercedes y de Los Toldos, respectivamente, son el complemento de la cerveza de Spangher.
"Siempre nos gustó comer picadas y teníamos que caer en un pub medio oscurito que ya no era nuestra onda después de 10 años de casados", recordó Gisela, refiriéndose a una de las razones por las que las incorporaron como un sello de su negocio. "Acá nos damos nuestro gusto", aclaró.
El matrimonio de emprendedores tiene previsto lanzar novedades para el tercer año de su negocio, en 2003. Además de la ampliación del local, ubicado en Miller al 2900, tienen socios potenciales en el norte y el sur de la provincia de Buenos Aires.
Para concretar el proyecto de expansión pensaron una forma de asociación en la que tengan una participación en el negocio de sus potenciales socios, pero sin llegar a ser una franquicia. Al abrir un local parecido a Spangher, con la cerveza de la marca y las picadas básicas, los socios podrían innovar agregando variantes y dándoles un toque nuevo.
"La idea también incluye que en cada local exista una máquina pequeña para fabricar cerveza propia de cada Spangher. Es una estructura muy rica porque le deja margen para la creatividad al nuevo socio", explicó Spanghero, que estaría a cargo de la capacitación para la elaboración del producto.





