
Criaderos de langostinos en la costa patagónica
Proponen exportar el producto desde el sur argentino
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Existe un proyecto destinado a encarar la cría de langostinos en cautiverio en la Patagonia. Hasta el presente sólo se cuenta en la provincia de Corrientes con uno localmente, pero el que se logre en la costa patagónica será del mismo tipo (pleoticus muelleri) que el que ya se captura en su forma natural en el Mar Argentino, siendo su producción totalmente destinada a la exportación.
Esta posibilidad apareció entre las presentaciones hechas con motivo de un concurso organizado por la Fundación Banco de Boston y la Fundación Export Ar, pues entre sus cuatro ganadores figuró la firma Criar SRL, autora de un trabajo titulado "Cría de langostinos en cautiverio destinados a su procesamiento, congelación y posterior exportación".
La producción de langostinos en cautiverio es ampliamente difundida en el mundo. La tecnología del proyecto argentino está basada en la experiencia de la provincia china de Liaoning, en la que se cultiva con buenos resultados desde hace mucho tiempo una especie similar a la de estos mares, en condiciones climáticas y de terreno parecidas.
El cultivo se realizará en piletones al costado del mar usando la diferencia de mareas para renovar el agua, lo que permite preservar su calidad sin necesidad de bombas. Aquella se renovará en aproximadamente un 15 por ciento una o dos veces por día, la alimentación se basará en el plancton que trae el agua del mar, al que se harán las adiciones necesarias.
El proceso de cría en cautiverio comienza con la fertilización de los huevos, luego debe lograrse en peceras el desarrollo de las larvas para pasar después a la maduración de los ejemplares juveniles hasta que, alcanzando su total desarrollo, se los recolecta y empaca para la exportación.
El medio ambiente
La baja concentración agrícola e industrial de la Patagonia hace que las aguas del Atlántico Sur no estén contaminadas con efluentes industriales o agropecuarios. No existen desechos químicos como fósforo o nitrógeno que provengan de los fertilizantes, por lo que la cría y engorde del langostino pordra hacerse sin riesgos.
No se proyecta introducir una especie exótica, pues como ya se dijo será criado el mismo tipo de langostino existente en el mar vecino. Esto es conveniente pues la cría en cautiverio en grandes piletones siempre trae aparejada la pérdida hacia el mar de ejemplares juveniles y adultos. Como se tratará de la misma especie ya existente, esas evasiones repoblarán el mar circundante.
Los terrenos por utilizar serán costeros inútiles para cualquier otro tipo de explotación, ya que se tratará de playas con sueldos fangosos, libres de arena, rocas o piedras. Tampoco habrá tierras cercanas que sean aptas para la agricultura que puedan verse afectadas por la salinización, hecho que puede acontecer como consecuencia del funcionamiento de los piletones. Como se tratará de una acuicultura extensiva no se presentarán los problemas que aparecen con los procesos intensivos, en los que la polución proveniente de los efluentes de piletones altamente poblados afecta la calidad del agua costera.
En la Patagonia, existen frigoríficos capaces de encarar la congelación y despacho de los langostinos criados, pues hace ya tiempo elaboran parte de las capturas en alta mar.
La demanda mundial de langostinos se ha venido inclinando en favor de los productos de criadero debido a que aseguran una oferta estable durante el año, a que los tamaños son parejos y la calidad controlada. Los principales importadores están en la Unión Europea, Japón y Estados Unidos.
El procesamiento del langostino demanda mucho personal, el que no falta en la región patagónica, implicando también un mayor movimiento en los puertos.
El proyecto exige una inversión de más de un millón de dólares y se estima que al cabo de una década estará reportando exportaciones por US$ 17 millones al año. Por otra parte existe la posibilidad de encarar una actividad adicional, como la de ofrecer larvas de langostinos o ejemplares juveniles a otros criaderos, lo que permitiría expandir la producción y por ende las exportaciones. Es de esperar que este proyecto se concrete, que se encare atendiendo el cuidado del medio ambiente y que estimule el establecimiento de otras plantas a lo largo de las costas de Chubut, Santa Cruz y sur de Buenos Aires. Esto no sólo deparará un incremento en las exportaciones que el país tanto necesita, sino que dará lugar a genuinos puestos de trabajo en una zona tan poco poblada como es la Patagonia.
El autor es ex secretario de Estado de Comercio Exterior.





