Dejó la pediatría para convertirse en un empresario exportador

Saporitti
Saporitti Crédito: archivo
Lionel Paredes
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6 de noviembre de 2020  • 08:02

De dedicarse a la pediatría a dirigir una empresa especializada en darle sabor, color y seguridad a los alimentos. Estas dos actividades parecen no tener nada en común pero ese fue el destino de Adrián Saporitti, quien ejerció la medicina por más de 20 años y hasta había llegado a ser jefe de terapia intensiva del área de Pediatría del Hospital de Clínicas. Pero su carrera se detuvo en el 1999 cuando un hecho inesperado cambió su destino: "Uno de mis hermanos que trabajaba en la empresa familiar se enfermó de cáncer y murió muy pronto. Tomé la decisión de seguir en el Grupo Saporiti. Sentí que en la medicina había cumplido un ciclo, tuve una oportunidad de hacer un cambio y hacerme cargo de algo que para la familia era importante", cuenta Adrián Saporiti presidente de la empresa.

De un momento a otro, Saporiti tuvo que aprender a leer balances y, en especial, a ponerse al hombro el proceso de profesionalización de la compañía, además de estudiar cosas nuevas, como por ejemplo en el Programa de Alta Dirección del IAE.

Pero la historia de la empresa comienza el 15 de junio de 1927 cuando Ambrosio Saporiti (su padre) funda la empresa. Al principio empezó siendo representante local de empresas europeas, pero en 1950 comenzó a producir localmente.

Siempre dedicados a ingredientes alimentarios y fundamentalmente a sabores, colores, agentes de textura y nutricionales para alimentos, la empresa se fue desarrollando dentro del país, A partir del final de la década del 90 se aceleró la presencia regional, siendo hoy un grupo regional con empresas propias en Brasil, Chile, Paraguay, Perú, Colombia y México.

En 2017, la compañía cumplió 90 años como proveedora de saborizantes, colorizantes y complementos funcionales y nutricionales para la industria alimentaria.

La mirada exportadora

"La decisión de exportar tiene como fundamento rentabilizar la inversión en investigación y desarrollo en otros mercados, y darle estabilidad a una empresa sujeta a los vaivenes de la economía local. Es interesante destacar que, si bien nosotros exportamos sabores y otros ingredientes alimentarios, lo que vendemos es fundamentalmente mano de obra y desarrollo local. Nuestras materias primas son locales y de importación, pero la creatividad y la mano de obra es toda generada en la compañía", reflexiona.

La empresa empieza a exportar a través de representantes a países de la región en la década del 80, inicialmente Uruguay, Paraguay y Chile. "Llegamos a exportar un 30% de nuestra producción, pico alcanzado en la primer década de este siglo. Luego, como resultado de limitaciones en la posibilidad de la importación de materias primas, mas las restricciones a la financiación para las exportaciones, por los años de marcado atraso cambiario, sufrimos una caída de las exportaciones, que recién pudimos revertir en el último par de años", comenta.

Pese a la crisis de los últimos años la empresa sigue apostando a su vocación regional. A fines de 2018 se creó Saporitti de Colombia para mejorar la atención de clientes en ese país. La empresa cuenta con certificación ISO 9001 y FSSC 22000 de inocuidad alimentaria. También inició el proceso para certificar como Empresa B.

"En relación con nuestros productos, acompañamos la tendencia mundial con un fuerte desarrollo de productos naturales con efectos positivos sobre la salud y la nutrición. Dado que somos una empresa mediana regional, hemos decidido ampliar nuestra capacidad de investigación y desarrollo promoviendo acuerdos de vinculación tecnológica entre la empresa y centros de desarrollo dependientes de Conicet y varias universidades. Pese a todo, seguimos invirtiendo en el desarrollo. Estamos esperando que se levante la cuarentena en Pilar y nos permitan comenzar la obra de nuevos laboratorios de desarrollo que van a duplicar nuestra capacidad", añade.

"Los aspectos nutricionales son cada vez más importantes. Hace algunos años los consumidores no leían las etiquetas. Eso cambió. Ahora miran la información nutricional, las calorías, si tiene sodio o tiene fibra. Eso es muy bueno. La gente está alerta y demanda productos más nutritivos y naturales, y dentro de esto la principal tendencia es la reducción de sodio, de azúcar y de grasas. En este aspecto, la Argentina está un poco más atrasada que otros países de América

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