
El futuro de la industria naval
Según el Financial Times, el sueño de Dilma Rousseff está en dudas
1 minuto de lectura'

Hace unos días, el diario británico Financial Times dedicó un artículo a la industria naval en Brasil. Con el título de "El sueño de Dilma de una industria naval en Brasil está en duda", se cuenta que en 2012 la presidenta Rousseff "visitó el estado de Rio Grande do Sul para revisar un proyecto cercano al corazón de la líder de izquierda: revivir la industria de la construcción naval de la nación".
En Estaleiro Rio Grande, uno de los cinco astilleros contratado por Sete Brasil una nueva compañía brasileña de plataformas de perforación para construir 29 buques, le habló a 4000 obreros. Sin embargo, señala la nota, "menos de 3 años después, el sueño de Rousseff de convertir a Brasil en una potencia de construcción naval para la industria de gas y petróleo se encuentra en duda en medio de una crisis en la estatal Petrobras".
En efecto, las acciones de Petrobras se derrumbaron en las últimas semanas en la Bolsa de Nueva York (al nivel más bajo desde 2003) a causa de una crisis de liquidez generada por el masivo escándalo de corrupción.
Financial Times publicó que se espera que Petrobras revele resultados aún no auditados para el trimestre que terminó en septiembre. "Han sido retrasados repetidamente después de que la policía descubrió el escándalo de corrupción en el que los contratistas supuestamente sobornaron a políticos y ejecutivos de Petrobras a cambio de conseguir contratos.
"Un grupo que estará muy pendiente es Sete Brasil. "Establecido en 2010, Sete buscaba ser la mayor compañía productora de plataformas de perforación para aguas profundas, con contratos por US$ 89.000 millones, para construir, rentar y operar 29 plataformas de perforación en aguas profundas creando 150.000 trabajos. Era el buque insignia del programa del gobierno para el sector de petróleo y gas. Aunque esto tenía como meta generar trabajos debido a los descubrimientos en aguas profundas en la costa sureste de Brasil, los críticos dijeron que incrementaba drásticamente los costos para Petrobras, que podría haber contratado ese equipo por menos dinero en otros países", agrega el diario.
"Los accionistas de Sete incluyen a Petrobras, dos de los bancos más grandes del sector privado, BTG Pactual y Bradesco, así como Banco Santander de España, el fondo EIG basada en EE.UU., y varios fondos brasileños de pensiones e inversiones (...) Los dueños de los astilleros incluyen las compañías constructoras locales Odebrecht, Queiroz Galvao, UTC y OAS, junto con socios extranjeros como Mitsubishi de Japón y Keppel Fels de Singapur. Cuando el año pasado se destapó el escándalo en Petrobras, el director anterior de Sete Brasil, Petro Barusco, fue acusado de malos manejos. Tras una negociación de los cargos, ofreció devolver US$ 100 millones obtenidos por corrupción, de acuerdo a documentos del fiscal federal.




