
El polo volvió a Rusia, con carne y vinos argentinos
No se jugaba en ese país desde 1917
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Por primera vez desde 1917 se volvió a jugar al polo en Rusia. Ocurrió hace poco más de una semana, cuando un grupo de polistas internacionales liderado por el argentino Alberto Pepe Heguy y unos 25 caballos de nuestro país se dieron cita en Moscú.
El último partido se había jugado en la entonces capital del Imperio, San Petersburgo, poco antes de la Revolución de Octubre y en presencia del propio zar. Ahora, con caballos argentinos enviados por avión hasta Maastrich y luego transportados por camión hasta la capital rusa se relanzó este deporte.
Si bien fue necesario jugar in- door (puertas adentro) por las implacables lluvias, el primer campo de juego está listo y fue construido por argentinos.
Con los caballos llegó el que será el futuro manager del Club de Polo de Moscú, Bernardo Cormick, y dos petiseros argentinos que con cinco jugadores rusos serán el punto de partida de la práctica del deporte en Rusia. También viajaron criadores de la raza polo argentina y de La Martina (equipos de polo), proveedores oficiales del nuevo club.
El polo es conocido como el juego de bola más antiguo de la historia, se expandió en Oriente y alcanzó a la gloria en la Argentina. En 1875 se jugó el primer partido oficial con irlandeses e ingleses.
Carta de presentación
Para el lanzamiento de esta actividad se organizaron recepciones con delegaciones de Brasil, México, Inglaterra, Italia, India y del Polo Club de Berlín, que prometió volver a jugar en la nieve, en la Plaza Roja, delante del Kremlin, en febrero del año próximo.
La organización estuvo a cargo del embajador argentino en la Federación Rusa, Juan Carlos Sánchez Arnau, y fue acompañado por carne y vinos argentinos. "Los aficionados rusos se sorprendieron por la ductilidad de nuestros caballos en el picadero donde se jugaron los dos partidos de exhibición, pero no menos admiración y elogios merecieron la carne y los vinos argentinos", comentó Sánchez Arnau en un mail dirigido a LA NACION en el que, además, agregó que la cita sirvió a la vez como una carta de presentación para la Argentina.
Comercio bilateral
Nuestro país le vende a Rusia desde tractores y carne hasta plantas que se utilizan en perfumería, instrumentos y aparatos de medicina y aceites de soja y girasol. El sector oleaginoso fue el que registró mayor dinamismo; las exportaciones de aceite explican el 72 por ciento del crecimiento del comercio total que tuvo lugar en 2002.
En los últimos años las ventas externas hacia ese destino dieron un salto importante, pasando de US$ 71 millones a US$ 157 millones, según las últimas cifras. Pero a pesar de ello, los analistas advierten que el intercambio es 17 veces menor al que se realizaba a fines de los 80: pasó de US$ 3500 millones a menos de US$ 200 millones.
Ese país tiene 150 millones de habitantes y la capacidad de absorber toda la variedad de la oferta exportadora nacional.
Según Sánchez Arnau, el polo es una de las mejores cartas de presentación que tiene nuestro país en el exterior; es un deporte que presenta una imagen distinta de la Argentina que permite promocionar productos nacionales con un alto valor agregado y calidad.





