
En el puerto de Rosario la historia continúa
Luego del fracaso de Ictsi, la terminal será licitada nuevamente
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SANTA FE.- Después del rotundo fracaso que significó su adjudicación al grupo filipino Ictsi, el puerto de Rosario será licitado nuevamente en los próximos meses y antes de fin de año volverá a manos privadas.
Será un nuevo intento para recuperar la capacidad operativa del principal puerto de la línea Paraná, que perdió casi todas sus cargas en los últimos 6 años, las que tampoco logró recuperar con su privatización, en 1998.
El proceso
La decisión de efectuar un nuevo llamado a licitación fue adoptada por el Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro), luego de resolver, en forma unilateral, la rescisión del contrato con el grupo extranjero -que también opera la Terminal 5 del puerto de Buenos Aires-, después de un período de gestiones en el que se buscó acordar la desvinculación.
El Enapro quedó habilitado para ejecutar las garantías y avales depositados, que suman US$ 7 millones, en tanto que se anunció el propósito de demandar a los filipinos por daños y perjuicios, por una suma que ascendería a unos 15 millones de dólares.
"En treinta días estaremos en condiciones de convocar a un nuevo llamado a licitación internacional para ceder los muelles a un nuevo operador", sostuvo el titular del Enapro, Carlos Bermúdez, que afirmó que los pliegos utilizados en el anterior llamado serán actualizados para facilitar el desenvolvimiento del ente en casos de incumplimiento de las cláusulas pactadas. Bermúdez estimó que la demanda por daños y perjuicios contra el consorcio Ictsi estará concluida en dos semanas, después de no alcanzarse el consenso sobre el resarcimiento.
El ente además deberá resolver una presentación de la empresa Vessel SA, que reclama de los filipinos el pago de unos US$ 2 millones por el servicio de transporte de contenedores en barcazas prestados a las terminales 1 y 2 que explotaban, y que dio lugar a un requerimiento judicial por el cual se solicita la quiebra del grupo que durante 22 meses controló el funcionamiento del puerto rosarino.
El retiro de Ictsi de la terminal no resultó sorpresivo para ninguna de las partes comprometidas con el movimiento portuario.
En el segundo trimestre del año último comenzó a advertirse una manifiesta preocupación por el futuro de la actividad que desplegaban los filipinos, y que se tradujo primero en un conflicto con los estibadores y luego en el atraso del pago del cánon establecido, y que ascendía a 950.000 dólares.
Durante todo el período de concesión, Ictsi sólo ejecutó entre el 35 y el 40 por ciento de las obras que estaban previstas en el pliego. Además, también se detectaron incumplimientos en sus previsiones, ya que en igual lapso sólo logró facturar 8 de los 22 millones de dólares proyectados.
Inversiones
En ese lapso, Ictsi, accionista del holding Buenos Aires Container Terminal Services SA (Bactssa), que opera la terminal 5 del puerto de Buenos Aires, aportó capitales para completar el equipamiento de esa estación, que demandó una inversión de 60 millones de dólares.
Las diferencias operativas resultaron contundentes: el año último aquella terminal alcanzó un movimiento de 183.000 contenedores, mientras que en Rosario apenas logró operar 284.
La pérdida de cargas, como consecuencia de un prolongado conflicto con los estibadores despedidos, para un puerto con fuerte competencia cercana, como Villa Constitución y Puerto General San Martín, complicó las proyecciones comerciales.
Ictsi se ajudicó la licitación internacional el 19 de marzo de 1998 y el 2 de junio de ese mismo año tomó a su cargo la administración del puerto de Rosario.
Interesados
Cuatro grupos económicos, dos nacionales y dos internacionales, están interesados en el nuevo llamado para administrar el puerto rosarino.
Uno de ellos estaría liderado por una aceitera que opera en el Gran Rosario y que está asociada a una empresa ferroviaria.
Los restantes, entre los que se encuentra un grupo canadiense, construyen y operan puertos en el mundo.




