En La Plata apuestan al puerto
Por Guillermo Ondarts
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A fines del año último se realizó una experiencia precursora, transbordando contenedores en Montevideo y Buenos Aires a un buque feeder, para llevarlos al puerto de La Plata, con destino zona franca. Recientemente, se concretó una asociación para explotar en forma regular el tramo, desembarcando directamente en el muelle de la zona.
En sus dos viajes iniciales transportaron sólo seis contenedores en cada uno (el mínimo para no perder dinero se estima en 15 contenedores). Pero este último 14 de mayo, el Santa Elena, uno de los dos barcos que operan la línea, descargó 19 contenedores (34 TEUS), la mayor parte de 40´, high cube, es decir, los más grandes. Esta evolución permite prever un rápido asentamiento del servicio, acercándose gradualmente a la meta de tener una frecuencia semanal.
A esta primera actividad del muelle que ZFLP comparte con el Astillero Río Santiago, se le sumaría a la brevedad el servicio de barcos car carriers procedentes de Asia, de una línea japonesa, con la cual se discuten actualmente las condiciones.
Mientras tanto, el Gobierno de Buenos Aires anuncia la activación del proyecto de terminal público multipropósito en el puerto de La Plata, dentro de un programa de obras y transformaciones de alcance provincial. Se propugna generalizar el modelo de autonomía de gestión en los puertos, a partir de la experiencia de Quequén y Bahía Blanca, lo que implicaría transferir el manejo de los puertos a un consorcio de administración integrado por representantes de los usuarios, los trabajadores y el municipio y presidido por un funcionario designado por la Provincia.
El capitán Jorge Metz, delegado administrador del puerto de la Plata, explica que esta nueva figura será un ente público no estatal y que la modalidad es similar a la que impera en muchos de los grandes puertos del mundo, especialmente en Europa.
Metz espera que el decreto provincial para crear el consorcio de gestión en La Plata sea firmado en los próximos días. Con este órgano se podrá conducir en forma más expeditiva la planeada licitación para una terminal multipropósito. La idea es concretarla antes de diciembre, cuando se producirá el cambio de gobierno.
Martín Sgut, conocido especialista y presidente de la Asociación de puertos y terminales portuarias del Mercosur, cree que La Plata, por su ubicación estratégica, vinculación con la zona franca y posibilidades de interconexión podría canalizar buena parte del crecimiento del comercio internacional argentino y transformarse en un puerto de primer nivel, en competencia con Montevideo y Buenos Aires.
En su opinión, se requerirá una inversión y un operador importante, lo que demandará un proceso licitatorio con reglas claras y apropiada difusión. De acuerdo a todas las experiencias, esto requeriría como mínimo unos 8 meses.
Los tiempos previstos por la provincia, en consecuencia, son escasos. Por otra parte, las circunstancias para una licitación internacional han dejado de ser enteramente favorables, por la recesión internacional y las dificultades de nuestro país. La tendencia internacional en este mercado es sumamente clara. Con consorcios de gestión o sin ellos, los terminales dinámicos de todo el mundo están siendo operados directa o indirectamente por cuatro o cinco grandes empresas globales.
En Europa
Silvio Ferrando, de la autoridad portuaria de Génova, explicó, durante un desayuno de trabajo con colegas argentinos, que en Europa están desapareciendo las terminales nacionales, inclusive aquellas que eran de propiedad de grupos locales importantes. Por ejemplo, en el caso de Génova, aún una empresa de la dimensión de FIAT ha transferido su terminal a uno de estas firmas dominantes. Las inversiones en el sector son muy considerables y los márgenes muy pequeños, sólo realizables para aquellos que operan con gran eficiencia en todas las puntas del negocio, y, naturalmente, con la última tecnología.
Esta evolución, explica Ferrando, preocupa a los gobiernos, en especial a los de las ciudades. En algunos países europeos se ha comenzado a exigir una participación de las comunas en el capital de los operadores, para que éstas puedan tener un representante sentado en el board y recibir al menos información.
Los puertos modernos, con sus supereficientes y automatizados movimientos masivos de mercaderías, pueden representar más problemas que beneficios para las ciudades en las que se encuentran localizados, porque implican en mayor o menor grado, mayor polución, carreteras destruidas, largos ferrocarriles, accidentes, aumento de la inseguridad, y no dejan casi nada desde el punto de vista de demanda de trabajo calificado o de estímulo al movimiento económico local.
Para Ferrando, la solución para hacer compatible el interés de los habitantes de la ciudad con el de las grandes redes de distribución internacional es añadir valor mediante servicios en el puerto o en su área circundante. De esta manera los costos o aspectos negativos tienen una compensación.
Servicios, en alza
Dado que tendría que realizar una escala más, la empresa japonesa que operará los servicios de car carrier al muelle de zona franca aspira a aumentar el costo de los mismos, apropiándose de parte de los beneficios que se lograrían al desembarcar directamente en el enclave platense. Los importadores de autos, por su parte, entienden que, al tratarse de un recorrido algo menor y con tarifas portuarias inferiores, el flete debería ser más económico. La demora en alcanzar un acuerdo perjudica a unos y otros y, también, a TLP, la empresa que administra el muelle.
En tanto, la agencia marítima Francamar se ha hecho cargo de la comercialización de la línea de barcos feeders entre los terminales de Buenos Aires, Dock Sud, Montevideo y el muelle de la zona franca La Plata. En pocos días logró organizar el primer viaje con un volumen de carga aceptable, rastreando los contenedores que llegaban a las terminales de Buenos Aires con destino a la zona franca. La agencia confía en establecer un servicio semanal regular.




