
En lata, la otra forma de tomar vino
Un grupo de empresarios creó Iron Wine, guiado por la practicidad del envase y con el segmento joven ABC1 como target
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Exportar un producto en botellas de vidrio tiene sus complicaciones. El peso y la distribución del volumen definitivamente no juegan a favor a la hora de evaluar los costos del flete. Esta fue una de las razones que Jaime Travers tuvo en cuenta cuando decidió dejar su trabajo en una multinacional para producir Iron Wine, el único vino en lata de la Argentina.
Es cierto que ya hubo otros intentos poco exitosos en el país pero, esta vez, el interior de la lata tiene un secreto: un revestimiento de laca que no permite que el vino y el aluminio estén en contacto, y que está fiscalizado y aprobado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
"Es un vino de calidad, cosecha 2004, que no tiene paso por madera, de la bodega Jean Riviere. Dentro de esta clase de vinos, es lo mejor que hay", explica Travers.
El joven empresario y socio gerente, más sus cinco socios reunidos bajo el nombre "Garganta de lata", invirtieron 400.000 dólares para, entre otros costos operativos, importar máquinas de los Estados Unidos, entre ellas una que "barre" el oxígeno de las latas para que el vino se preserve en buenas condiciones.
Desde un elegante stand en la expoelgourmet.com, que tuvo lugar la semana pasada en el hotel Sheraton de Retiro, promocionado con un ingenioso holograma del producto y un espectacular queso brie para acompañar la degustación, Jaime Travers afirma que, a tan sólo 15 días de haber salido al mercado, la respuesta es muy positiva. "Ya nos contactaron de México, el Caribe y otros países de América central, donde toman el vino tinto frío. La lata es ideal para esto porque el aluminio transmite muy bien la temperatura. Además, tenemos interesados de España, Holanda y de los Estados Unidos, ya que éste es un producto novedoso a nivel mundial", aseguró.
Para empezar, apuntan al mercado interno, pero el diseño de la lata y la marca están pensados para el exterior. "El nombre es fácil de recordar en el mundo y fácil de asociar con el producto. Las leyendas están en inglés, y hay un sticker que refleja lo que la ley exige que figure en la lata, y que se pega de acuerdo al país a donde se exporte." Con este fin, ya tienen listo un cronograma de ferias para presentar su producto en el exterior.
Siguiendo los pasos de Francis Ford Coppola, quien lanzó hace poco un vino en lata con el nombre de su hija, Sofía, los empresarios esperan posicionarse en un segmento joven ABC1. Y pronto, convencidos de que el glamour también viene en lata, presentarán el champagne.





