
Financiarse sin pasar por el banco
Una alternativa que quiere instalarse para darles aire a las ventas externas
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Ni un oasis en medio del desierto, ni una aspirina para una grave enfermedad, el factoring es un instrumento financiero prácticamente desconocido en el sistema argentino donde, si bien hubo líneas de este estilo, nunca se afianzó. Pero cuando los bancos mantienen sus puertas cerradas al crédito, esta herramienta puede transformarse en una opción para los exportadores.
"El factoring es una tendencia que se viene porque está instalada la percepción de que en el corto y mediano plazo habrá que generar formas de financiamiento no bancarias, como los fideicomisos y el mismo factoring", señaló el director asociado de Comercio Exterior de Deloitte & Touche, Diego Pérez Santisteban.
"Mediante el factoring, una empresa (el factor) le compra a un exportador de riesgo razonable su factura, haciéndose cargo de la responsabilidad de cobro en el exterior", explicó Santisteban, presidente a su vez de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA).
Para Juan Carlos Raschi, presidente del Forex Club, el factoring es "un sistema fantástico para las Pyme porque elimina el riesgo de crédito y es una posibilidad por afuera de los límites que exigían los bancos, en tiempos normales, por supuesto. Ahora es más oportuno que nunca porque, como no hay líneas de crédito, cualquier posibilidad de financiamiento, sea el fideicomiso como el factoring o el forfaiting (la venta de un activo por parte del exportador sin recurso, sobre la base de pagarés y letras de cambio, entre otros, y que paga valor neto presente) son importantes. Claro, siempre y cuando la operatoria se adapte a la normativa del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Sin duda, dará cierta liquidez, pero habrá que cumplir con el BCRA y liquidar las divisas en tiempo", agregó.
No obstante, estas herramientas no resuelven el quiste de la falta de prefinanciación, vital para proveer al empresario de capital de trabajo. De todas maneras, "es como darle agua al sediento", sostuvo Raschi tras advertir que "las exportaciones no crecen inmediatamente después de las devaluaciones".
Desde la Cámara de Exportadores se sostuvo que una de las principales razones por la que este sistema de financiación de las ventas externas no prosperó "fue siempre el costo; claro que con la devaluación y el default y sin un peso por ningún lado, muchas entidades del exterior están viendo cómo ingresar y otorgar financiamiento, lo cual es bueno".
Cuando había sistema financiero, funcionaba la carta de crédito, un instrumento que en sí consiste en tomar un seguro sobre el deudor. Pero todo indica que este instrumento tiende a desaparecer o, por lo menos, a ser reemplazado por herramientas más flexibles o ágiles como el factoring.
El caso Expocredit
"El factoring es una ayuda a medias, pero no una solución", explicó Christian Smoje, country corporate officer de Expocredit Argentina, una compañía norteamericana que hace poco más de un mes se instaló en la Argentina para el factoreo de exportaciones.
"Lo que hacemos es comprarle al exportador argentino la factura sin recurso, por lo que esto es una herramienta muy buena para financiarse", sostuvo. Los pasos son los siguientes: el exportador se inscribe en la página de Internet de la empresa ( www.expocredit.com ) y registra a sus clientes. Luego se analizan a los importadores y se envía una cotización formal en 48 horas -si los clientes son de Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico-, y entre una semana y 10 días para el resto de los países.
"La factura, el BL (bill of landing), el despacho y el contrato que se baja de Internet se escanean y se envían por mail a los importadores. Toda la documentación física se queda en Buenos Aires; en 24 horas liquidamos la operación y giramos el 80% de la factura a la cuenta que el cliente indique, en tanto que el 20% restante se paga cuando se cobra en el exterior. En ese momento descontamos nuestra comisión", señaló el directivo.
La comisión en cuestión no es fija, se analiza caso por caso y las variables de estudio son el destino de la exportación, la mercadería (si es perecedera, el riesgo es mayor), el riesgo que surja de la calificación crediticia del importador y el monto de la operación, entre otras. "No es lo mismo la venta de un millón de dólares en cajas de cambio a una importante automotriz de Alemania que mandar un contenedor de 20.000 dólares de hígados de pollo a Uruguay", explicó Smoje.
Coyuntura favorable
Expocredit es una compañía norteamericana, con sede en Miami y oficinas en casi toda América latina que nació financiando exportaciones de Colombia, Venezuela, Ecuador y Guatemala a los Estados Unidos. La empresa se fondea con capitales propios y con liquidez provista de fondos de inversión venezolanos.
"Hace tres meses analizamos la coyuntura y la normativa cambiaria de la Argentina y vimos que era un nicho interesante para operar porque un dólar de 3 a 1 nos hace muy competitivos en el exterior, y abre muchos mercados antes cerrados", explicó este licenciado en administración de empresas, con once años de experiencia en bancos, especializado en factoring, warrants y leasing. En nuestro país Expocredit ya cuenta con once clientes con operaciones de 300.000 dólares promedio.
Por su origen, se especializa en los mercados de Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico. La sede de la Argentina será la primera de la compañía que financie exportaciones a la Comunidad Europea y al resto del mundo.
"Es por ello que, cuando cotizamos las operaciones, aceptamos exportaciones con plazos de 120 días a clientes norteamericanos, canadienses y puertorriqueños, en tanto que para el resto tomamos facturas por cobrar hasta 90 días", añadió.
La financiación tiene "un límite máximo que depende del riesgo del importador, pero el 80% de los clientes se aprueban", agregó. Los productos financiables abarcan desde carnes, vinos, miel y frutas frescas o en conservas hasta autopartes.
Fideicomisos, otra opción
En busca de soluciones, otras opciones emergen del lodazal: por ejemplo, ya está funcionando un fideicomiso del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) por US$ 500 millones, cuyos objetivos son el financiamiento de exportaciones y el factoring para Pequeñas y Medianas Empresas (Pyme).
"El fideicomiso es un fondo de dinero del que se obtiene una renta que suele ser mayor a la de los bancos. Ese dinero se presta a un sector de riesgo y retorno de capital razonables, y es administrado por un agente, auditado por una consultora y asesorado legalmente por un estudio de abogados", dijo Diego Pérez Santisteban, titular de la Cámara de Importadores.
Lo interesante en la ingeniería financiera es que el factoring puede integrar la canasta de decisiones de inversión de ese fideicomiso: "Si tengo 100 pesos, puedo darle 40 a un exportador, 40 a una industria que importe bienes de capital y 20 para descontar facturas de una Pyme que le venda a grandes empresas", explicó.





