La Argentina, al límite
El primer centro unificado del bloque contribuyó a hacer más eficiente el intercambio, pero persisten las dudas sobre su rentabilidad económica
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SANTO TOME, Corrientes.- Para conocer la actualidad del Mercosur no es suficiente estar al tanto de las variaciones del intercambio comercial, las disputas entre los empresarios, las declaraciones de los presidentes y los nuevos acuerdos entre los países miembros.
También es importante tomarle el pulso al funcionamiento concreto de las fronteras, que pueden dar una idea bastante aproximada de las fortalezas y defectos del bloque.
Ubicado a la vera del río Uruguay, el cruce fronterizo que conecta la ciudad brasileña de São Borja con esta localidad de Corrientes -situada a 845 kilómetros de Buenos Aires y fundada por los jesuitas en el siglo XVII- es una suerte de Mercosur en pequeñísima escala.
Por eso, las virtudes y las carencias del proceso integrador se pueden observar amplificadas en este lugar, donde el portuñol es casi la regla y no la excepción, y se escucha en empresarios, funcionarios y trabajadores.
A partir del acuerdo de Recife, aprobado por los organismos técnicos del bloque en 1993, funciona en este cruce el primer centro unificado de frontera del Mercosur, ubicado del lado argentino.
Este predio -que atiende unos 20.000 camiones al año- fue construido por la firma Mercovía, un joint venture conformado por Impregilo International NV, Necon y J. J. Chediack. La inversión total fue de US$ 50 millones e incluyó el puente internacional de 1403 metros sobre el río Uruguay, según explicó el gerente de Mercovía, José Luis Vazzoler.
Gracias a esta infraestructura, los organismos argentinos y brasileños realizan sus respectivos controles en un mismo predio y cooperan compartiendo información de los cargamentos entre ambos países.
"Hemos roto el tabú de que argentinos y brasileños no podían trabajar juntos", dijo a LA NACION Newton Brunelli, presidente de la Delegación de Control de la Comisión Mixta Argentino-Brasileña, dependiente de los gobiernos de ambos países, que es el primer ente binacional de control de pasos fronterizos.
En sintonía, el jefe de control aduanero de la Inspectoría de la Receita Federal (aduana brasileña) de São Borja, Marcio Durigon, señaló: "El acuerdo de Recife permite el intercambio de información. Como estamos en un mismo local, ese intercambio con la Aduana argentina es más ágil y se realiza sin muchas formalidades".
En ciertos casos, como los controles sanitarios, la integración es aún más profunda. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) controla los flujos de alimentos de origen animal y vegetal de exportación brasileños, en conjunto con el Ministerio de Agricultura del Brasil, según comentó el funcionario de Senasa, Reinaldo Lezcano.
Documento
También se creó, para el traslado vecinal de personas, un carnet identificatorio que se emite con la anuencia de las direcciones de Migraciones de la Argentina y de Brasil.
Este carnet, que prenuncia la puesta en marcha de un documento común que permita el tránsito de personas por el bloque, cuesta dos dólares y cuenta con un sistema de código de barras.
Su poseedor sólo debe pasar por una lectora óptica el carnet para pasar de país. El sistema informático, que fue patrocinado por Mercovía, también permite controlar las huellas digitales en el caso de que sea necesario, contó Brunelli.
Esto simplifica mucho el ingreso de los brasileños que trabajan en Mercovía, que son 32 sobre 86 personas. El número de empleos en el paso asciende a un total de 400, si se suman los funcionarios de los organismos de ambos países, que trabajan en el centro unificado.
El cruce de habitantes de las dos localidades se abarató mucho gracias a la instalación. Antes pagaban US$ 23 por cruzar en balsa el río Uruguay y hoy pueden realizar el mismo trayecto ida y vuelta empleando el puente por sólo dos dólares, según el funcionario. Muchos están habituados a recorrer la ciudad de la orilla de enfrente tomando la línea de autobuses que cruza el puente. Suelen buscar ofertas de alimentos o artículos para el hogar que permitan ampliar, aunque sea un poco, su poder adquisitivo.
Pero también hay ventajas específicas para los transportistas, importadores y exportadores. Por medio del sitio de Internet de Mercovía ( www.mercovia-sa.com.br ) pueden conocer la situación de su cargamento, desde que el vehículo ingresa hasta que egresa del centro unificado en un esquema de "frontera transparente", según Vazzoler.
Con este sistema, "se rompió el otro tabú respecto de que la culpa de los retrasos siempre estaba en la frontera. El importador ahora sabe dónde se encuentra el camión y en qué trámite está la mercadería", dijo Brunelli.
Por estas características, Mercovía se aseguró tráficos de alto valor agregado de empresas como Embraer, General Motors, Philips, Kodak, Goodyear, Peugeot, Toyota, Dow, Maxion y Scania, entre otras. Además, los directivos de Mercovía --que cobra un peaje de $ 78 a los camiones, de $ 50 a los ómnibus y de $ 25 a los autos de turistas- exhiben a quien quiera verlo un informe de la Asociación Brasileña de Transporte Internacional (ABTI).
Ese documento indica que la permanencia en el centro unificado de Santo Tomé - São Borja de los camiones con exportación argentina es de ocho horas y media mientras que en Uruguayana-Paso de los Libres, el mismo trámite promedio puede superar las 12 horas.
Tiempos muertos
No obstante, reconocen que pueden darse demoras mayores a las esperadas -del orden de las 48 horas- no sólo por la incidencia de los controles de los organismos en el flujo de mercaderías, sino también por falta de fondos para pagar los derechos o por razones vinculadas con el manejo de los inventarios de cada compañía.
Ambos aspectos revelan que, además de avanzar en la facilitación de los controles fronterizos, también quedan por solucionar problemas financieros y logísticos en las firmas del bloque. Los tiempos muertos en frontera están muy presentes en los transportistas, que suelen amenizar la espera jugando a las cartas o escuchando la radio.
Un camionero chileno, que aguardaba en el centro unificado la habilitación para cruzar a São Borja y entregar frutas de su país en Brasil, dijo que en las fronteras de la región pueden llegar a darse demoras de hasta 10 días. Sobre todo, si la carga de un camión tiene muchos dueños (embarques consolidados), que no paguen los derechos en tiempo y forma.





