
La puerta permanece abierta
Los tratados de libre comercio mantienen sus ventajas para las empresas de la región
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Con la globalización se multiplicaron en los últimos 15 años los tratados comerciales en todo del mundo.
Estos tratados crecen en todas las direcciones y hacen que el comercio encuentre nuevas vías para desarrollarse. En América latina específicamente tomaron forma bajo la consolidación de agrupaciones supranacionales, por sobre los acuerdos independientes entre naciones.
Ejemplos como el Mercosur, la Comunidad Andina y el Caricom, constituyen uniones aduaneras (imperfectas algunas) donde entre los países miembros se constituyen acuerdos arancelarios preferenciales.
El ejemplo de Chile
Si bien la pertenencia al bloque ofrece facilidades para el comercio y habilita un mayor poder de negociación frente al resto del mundo, dificulta la negociación y concreción de acuerdos directos con naciones ajenas al bloque.
Así se entiende cómo algunos países como Chile, que no pertenecían a ninguna organización, son los que han firmado más tratados de forma independiente, evidenciando en su balanza comercial la preferencia por aquellos mercados con acuerdo de libre comercio, manifestando un importante incremento en su economía, con aumento en las exportaciones y generación de empleo.
Este ejemplo fue seguido en la región por países como Perú, Colombia y México, mejorando sustancialmente su volumen del comercio exterior, atrayendo de esta forma la inversión extranjera.
Del otro lado de la moneda encontramos casos como la Argentina, el Mercosur y la Unión Europea
El TLC entre el Mercosur y la UE es una tarea que sigue pendiente, aunque hay algo de optimismo en la actualidad de que se cumpla el el intercambio de ofertas en noviembre de este año.
La crisis brasileña, agravada por la desaceleración de China (y el menor dinamismo económico del bloque), puede impulsar a concretar una negociación que lleva casi dos décadas de estancamiento debido a la posición proteccionista de alguno de sus miembros, como la Argentina, quien proponía la postergación del comienzo de la desgravaciones de bienes, una cuestión compleja de considerar en un TLC.
La Unión Europea es hoy el principal socio comercial del Mercosur, con una participación del 20%; en tanto, el Mercosur es el octavo socio de la Unión Europea con tan sólo el 3% del comercio exterior.
Grandes y chicos
Por lo general, los actores comerciales que se ven más beneficiados con la implementación de un TLC son las empresas con alta actividad exportadora. Esto se debe a que la empresa logra acceder al mercado socio a un costo menor que antes de la implementación del tratado.
Asimismo, se verán beneficiadas las empresas que utilicen insumos y/o bienes de capital provenientes del país socio, ya que los costos de importación de los mismos se reducirán. Además estimula el acercamiento empresarial entre ambos países, generando un flujo de nuevas oportunidades de comercio.
En resumen, podemos comentar los principales argumentos al contar con TLC:
- Ventajas comerciales frente a otros países, permitiendo mejorar las condiciones relativas en el mercado objetivo.
- Mejora de condiciones y estabilidad, al no requerir renovaciones periódicas como sucede con los acuerdos de alcance parcial entre países, brindando mayor estabilidad y previsibilidad.
- Disminución de los costos, ya que conducen al establecimiento de normas que mejoran los términos comerciales entre dos países y promueven el funcionamiento eficiente, transparente y ágil de las aduanas.
- Aumento en el volumen de ventas: al tener condiciones preferenciales para el comercio en los mercados externos, se mejora la competitividad de los bienes y servicios.
El autor es especialistade comercio exterior en Thomson Reuters
Poco uso
Según una encuesta de Thomson Reuters y KPMG hecha en 11 países de la región, el 70% de las empresas no está utilizando plenamente los acuerdos de comercio exterior, lo que significa que probablemente estén pagando más de lo necesario en aranceles y derechos aduaneros.





