Las compras públicas: una gran oportunidad de negocios

Las compras por parte de los Estados ofrecen un importante mercado para las empresas transnacionales latinoamericanas; cláusulas de preferencia local
Ricardo Rozemberg
Guillermo Rozenwurcel
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23 de julio de 2013  

Las compras públicas representan entre 10 y 15% del PBI mundial, lo cual equivale a entre 8 y 11 billones de dólares en términos globales. La magnitud de este mercado lo torna atractivo para las empresas proveedoras de bienes y servicios en todas partes del mundo.

Naturalmente, el proceso de globalización también alcanzó a las compras públicas, donde se observa en los últimos años un mayor grado de apertura. En esto influyen los procesos de liberalización comercial y, en particular, los acuerdos regionales de comercio, entre otros factores.

Sin embargo, la gran dimensión de este mercado, al mismo tiempo que lo torna atractivo para el sector privado, genera para los Estados oportunidades y desafíos. En particular, la oportunidad de administrar las compras gubernamentales en pos de contribuir al desarrollo productivo nacional, así como el desafío de operar en él con equidad y transparencia. Como consecuencia de estos factores, la operatoria relativa a las compras públicas se encuentra altamente regulada.

Estas regulaciones suelen brindar –en no pocos países– cierta preferencia a los productores locales, incluidas las filiales de empresas transnacionales radicadas en los Estados demandantes. Ésta es la razón por la que, si bien el proceso de creciente apertura comercial también llegó a las compras públicas, en este campo ese proceso presenta una dimensión más limitada. En otras palabras, la propia configuración de estos marcos normativos hace que las compras públicas efectuadas a empresas radicadas en el exterior tengan por el momento una participación bastante limitada, especialmente en los países en desarrollo.

Para contar con una primera aproximación a estas cuestiones en América latina y el Caribe, un estudio que realizamos en nuestro Centro recientemente, analiza y cuantifica la participación de las empresas internacionales en los regímenes de compras públicas de algunos países de la región. En una primera etapa, analizamos tres economías pequeñas (Ecuador, El Salvador y Paraguay), una economía mediana (Chile) y un país grande como México. Más allá de los tamaños relativos y subregiones diferentes, la muestra considerada puede caracterizarse como diversificada en términos de esquemas productivos, grados de apertura y acuerdos comerciales vigentes, dimensiones relativas de los Estados y modernización de los regímenes de compras públicas.

Para caracterizar la participación de las firmas extranjeras en las compras públicas de los países seleccionados, se segmentó el acceso de estas empresas a partir de dos componentes: el que resulta de participar de licitaciones y contrataciones para la provisión de bienes y servicios a partir de filiales de empresas internacionales establecidas en el territorio del Estado demandante, y el que deviene de la provisión de bienes y servicios desde el exterior (importaciones del Estado comprador).

En los cinco países considerados, las empresas extranjeras (filiales de transnacionales o proveedoras desde el exterior) ocupan un lugar relevante en las compras públicas. En efecto, estas firmas representan entre el 20 y el 43% de las compras totales de los Estados. Con excepción de Paraguay, en el resto de los países analizados, la provisión por parte de las filiales de empresas transnacionales aparece como la principal vía de acceso a las compras públicas (siendo muy marginales las operaciones de importación). Dicho de otro modo, y más allá de los esfuerzos observados por los países de la región para abrir las contrataciones de los Estados a operaciones desde el exterior, lo cierto es que en términos reales ese acceso es muy limitado.

Por el contrario, las filiales de empresas extranjeras no parecen enfrentar restricciones para participar de las compras públicas en los diferentes países de la región donde están radicadas. A este respecto, la discriminación en favor de las firmas locales tiende a beneficiar no sólo a las empresas nacionales, sino también al conjunto de firmas internacionales con sede en los países demandantes.

Locales y extranjeros

En síntesis, el mercado de compras públicas en América latina ofrece una importante oportunidad de negocios para firmas nacionales y extranjeras. En cuanto a las firmas extranjeras, este acceso se da en la mayoría de los casos a través de la presencia en el territorio de sus filiales de empresas transnacionales y, en mucha menor medida, a partir de la provisión externa.

Si bien los regímenes de compras gubernamentales en la región aparecen como abiertos a la competencia internacional, la mayor parte de ellos incluye cláusulas tendientes a favorecer al productor local (incluidas las filiales de empresas transnacionales).

Finalmente, muchas de las economías de la región están incluyendo las compras públicas dentro de los diferentes acuerdos comerciales de los que forman parte o están negociando, fenómeno que abrirá –de manera gradual, progresiva y a través de negociaciones sucesivas– esta importante fuente de negocios a una mayor competencia externa en las próximas décadas.

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