
Las ventajas y las desventajas del ALCA para el país
El análisis de reconocidos especialistas
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Un buen espaldarazo que ayudaría a la Argentina a salir de la crisis es ganar rápidamente nuevos mercados. Pero, ¿cualquier destino es ventajoso? ¿Todo acuerdo comercial conducirá a la Argentina al desarrollo? Sobre estos temas se centró la jornada "Mercosur, ALCA y las relaciones Argentina-Brasil", que se desarrolló días atrás con la organización del Instituto de Derecho Comparado y de la Integración de la Universidad Notarial Argentina (UNA).
"El Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), tal como está instrumentado hoy, no va a promover el desarrollo, aunque sí el crecimiento de empresas multinacionales; por eso, supone una dependencia mayor de la inversión extranjera -enfatizó Roberto Bloch, especialista en temas del Mercosur-. En realidad, es la respuesta estratégica de los Estados Unidos frente a la globalización. Para tratar de incorporar aspectos que nos puedan favorecer, las negociaciones son duras."
A modo de ejemplo, citó lo que sucedió con México y su inclusión dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta)."Se confunde crecimiento con desarrollo... México crece, pero, ¿se desarrolla?", se preguntó.
Mirar más allá
Bloch fue más allá. "Ya que nos va mal con la Unión Europea (UE), porque no podemos moverlos de su posición en el terreno donde somos más fuertes, los alimentos, anticipo mis grandes dudas de que nos vaya bien con el ALCA. Es más: ya nos fue mal en las negociaciones bilaterales con los Estados Unidos. Creo que sería mejor intentar una línea Sur-Sur, esto es, intensificar los contactos con Sudáfrica, la India y los países miembros de la Asociación de Naciones delSudeste Asiático (Asean)", aseveró.
No fue la única disertación que cuestionó el acuerdo continental. El coordinador del Comité de Asuntos Latinoamericanos delConsejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), Jorge Lavopa, señaló que "el ALCA es inviable, incluso por los aspectos culturales".
El ejecutivo agregó:"Canadá y Estados Unidos lo ven como negocios solamente, mientras que para los países de América del Sur es mucho más. Los proyectos son muy diferentes. Por ejemplo, esas dos naciones quieren incluir estándares ambientales y laborales (es decir, que en la valoración del producto se incluyan los costos que implica incorporar mejores condiciones de trabajo y más tecnología aplicada), y las del Sur, no. Hay unas 1200 observaciones al borrador del acuerdo del ALCA".
Por ende, Lavopa -así como lo hizo Bloch- insistió en las bondades de incentivar la integración con el Mercosur, especialmente con Brasil, y participar en las tratativas por el ALCA como bloque. "Incluso desde el punto de vista jurídico, los países miembros no pueden negociar si no es en bloque porque quedarían fuera de lo dispuesto por la Asociación Latinoamericana de Desarrollo e Integración (Aladi), y se les aplicaría la cláusula de "nación más favorecida"", explicó el hombre del CARI.
El peso de la historia
No obstante, las negociaciones con el principal socio argentino no son -y nunca fueron- sencillas, tal como recordó el profesor de Relaciones Internacionales de la Escuela de Defensa Nacional Luis Pons. "La relación entre Brasil y la Argentina es como una sinusoide: confrontación, cooperación, confrontación, cooperación... y desde la época del Virreinato -afirmó-. Desde principios del siglo XX, Estados Unidos empezó a pesar en esa relación."
Según Pons, la integración con Brasil debe ser mucho más que la combinación de fuerzas económicas, ya que también suma las áreas política y militar. "A diferencia nuestra, ellos encararon el Mercosur como un proyecto político de poder. El futuro de la relación pasa por aumentar la cuota de perseverancia y tolerancia, y por que los argentinos reconozcamos que Brasil es más grande, tiene una ubicación geopolítica más importante y que mantiene una autonomía de criterio en las relaciones internacionales, en especial frente a los Estados Unidos", enumeró.
El catedrático estimó que, de incrementarse los lazos entre ambas naciones, la relación podría convertirse en algo semejante a lo que es la unión Francia-Alemania para la UE.
"Aunque siempre vamos a tener que recordar que la UE es el Fórmula 1, y el Mercosur, el Fiat 600 -terció Lavopa-. El bloque europeo tiene que ser nuestra fuente de inspiración, y debemos adaptar sus instituciones a nuestras necesidades."
Bloch concluyó: "Si no tenemos definido un sistema de nación, de comercio exterior y de desarrollo, será difícil negociar el ALCA. Pero el modelo de integración global debe partir de un diseño propio, y ese proceso puede ser encarado de forma simultánea: en el plano regional, y con el ALCA".






