Olivicultura. Las pymes buscan tecnologías para mejorar la calidad

El sector, posicionado entre los primeros exportadores del mundo, se prepara para implementar nuevas herramientas que reduzcan costos
Nieves Guerrero Lozano
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12 de diciembre de 2019  

Después del récord histórico de exportaciones en 2017, la campaña 2018 tuvo una caída de más del 40%; el valor de lo exportado en los primeros meses de 2019 también cayó
Después del récord histórico de exportaciones en 2017, la campaña 2018 tuvo una caída de más del 40%; el valor de lo exportado en los primeros meses de 2019 también cayó

Resistencia y creatividad se conjugan en un sector productivo fecundo, aunque sensible: el de los olivicultores. Mientras celebran que la Argentina se haya instalado progresivamente entre los más grandes exportadores de aceitunas y aceite de oliva del mundo, los empresarios, en su mayoría pymes, enfrentan desde plagas y daños de origen climático, hasta tarifas y costos logísticos excesivos. Cierran el año con el anuncio de nuevas herramientas estratégicas, programas para innovar en tecnología y un renovado pedido de políticas públicas que resguarden su rentabilidad.

Después del récord histórico que marcó la Argentina en 2017, con la exportación de 43.600 toneladas de productos olivícolas por más de 220 millones de dólares, a más de treinta destinos, la campaña de 2018 mermó en un 46,2 por ciento su volumen exportador. La caída se repitió en el valor exportado durante los primeros meses de 2019, que fue de un 7,9 por ciento menos con relación al mismo período del año anterior, de acuerdo con el monitoreo difundido por técnicos agrónomos del Movimiento Crea, sobre la región cuyana.

Las variaciones en el volumen de la producción olivícola se relacionan con factores como la vecería (su producción es de característica bianual, con un año alto y otro bajo) y, puntualmente en la campaña 2018, además de las heladas y los fuertes vientos que azotaron los olivares. Pero no fue todo; el informe de Crea atribuye también el repliegue productivo al impacto sufrido por altos costos energéticos, de combustibles e insumos, que en algunos casos llevaron a reducir las horas de riego y el empleo de nutrientes.

Coincide el estudio difundido por el Instituto de Investigaciones Económicas Sectoriales (IES) en que, si bien durante 2019 hubo un repunte en la cantidad de exportaciones, con la consecuente ganancia por parte de los productores, "en competitividad y rentabilidad por la suba del dólar", se observa como impacto negativo "la reinserción de las retenciones en el sector y el incremento en los costos energéticos".

Perspectivas y amenazas

Si bien el informe de IES estima que "el sector olivícola presenta perspectivas favorables para seguir aumentando la comercialización (interna y externa) de aceitunas y aceites en los próximos años", el reclamo de medidas para respaldar la capacidad industrial instalada, políticas activas que permitan reducir costos en toda la cadena de valor, el acceso al crédito, la renovación tecnológica y el mantenimiento de la mano de obra", son las prioridades de las que se hizo eco el presidente de la Cámara de Industriales Olivícolas, José Hilal.

"El pequeño productor está disgregado y en peligro de extinción", aseguró el dirigente, durante un acto en el que se presentó el proyecto para instrumentar una Ruta del Olivo en La Rioja, donde instó a "trabajar sobre muchos ítems a nivel de industrias, para ser competitivos, y a nivel agrícola la solución podría llegar desde la reconversión a energías renovables", apuntó.

Otras cuestiones que se gestionan desde el sector son la liberación de aranceles del aceite de oliva y de las aceitunas, en las negociaciones del convenio Mercosur-Unión Europea, y el pedido de que se regularice la entrada de estos productos originarios de Egipto, libre de aranceles en los mercados latinoamericanos.

La rioja es la primera productora del país, donde el sector representa la principal producción y generación de PBI. También es importante en Catamarca, San Juan y Mendoza. Otras provincias donde se cultiva el olivo son Córdoba y Buenos Aires, en menor medida, y recientemente surgieron proyectos de expansión del cultivo en Río Negro, San Luis, Neuquén y Salta. En general, el sector está conformado por empresas pymes y unas pocas grandes, con distintos modelos productivos, según la cantidad de hectáreas.

Con sus 90 mil hectáreas, sobre una superficie mundial estimada en 11,4 millones, la Argentina es el primer país exportador de aceite de oliva de América Latina y sus principales compradores internacionales son los Estados Unidos, España y Brasil. En tanto, un 80 por ciento de la producción de aceitunas se destina principalmente a Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay y Ecuador.

Hacia los parques solares

Ante la situación que atraviesan los olivares, María Eugenia Gallego, especialista del Consejo Federal de Inversiones (CFI), señaló que "se está trabajando para impulsar el movimiento de bombas de riego con la instalación de parques solares, con el propósito de reducir costos de electricidad y combustible".

La ingeniera agrónoma agregó que, además, se avanza en distintas fases de experimentación en "trabajos de campo que apuntan también a reducir costos y manejar mejores condiciones de kg/ha y de calidad aceitera. Incluso sobre manejos de reutilización de los residuos líquidos y sólidos para reconversión de subproductos, que puedan reemplazar aportes de nutrientes, o para control de ciertas plagas, como bioinsumos, o para uso de energía calórica en calderas", indicó.

Gallego observó: "Partimos de la base de que el olivo es originario de la cuenca mediterránea y el clima productivo en los valles cordilleranos dista mucho de las condiciones ideales de producción de esta especie. Si bien los colegas nacionales han hecho vergeles en los oasis de desiertos cordilleranos, las variaciones del clima de los últimos años y los cambios climáticos que se vienen expresando con vientos fuertes de la cordillera, sumadas a las condiciones de demanda atmosférica con aporte de agua por bombeo en profundidad, hacen que este cultivo dependa de muchos factores externos por el que su fisiología y la economía de los productores debe luchar".

"Los avances tecnológicos que evolucionaron en respuesta a esta actividad productiva han sido los de mecanización de las tareas dentro del olivar. Si bien hay una carga importante de podas de formación de la plantación que deben hacerse en forma manual, superada la etapa de despegue del monte se tiende a conducciones de mecanización para podas de rebaje y de cosecha para las variedades aceiteras, incluso las podas de apertura de copa se hacen en forma manual y la cosecha de aceituna de mesa también con ayuda de peines y vibradores neumáticos para ordeñe de ramas", describió Gallego.

Tecnología y rentabilidad

La reinserción de las retenciones impactan en el sector; además, hay un repliegue productivo por el impacto del incremento en los costos energéticos, de insumos y logísticos
La reinserción de las retenciones impactan en el sector; además, hay un repliegue productivo por el impacto del incremento en los costos energéticos, de insumos y logísticos

Con el objetivo de buscar una mayor rentabilidad para el sector, se presentó este año durante el Foro del Aceite de La Rioja, el proyecto denominado Prolive, por el que se aplican ultrasonidos y pulsos eléctricos de alto voltaje a la extracción preindustrial de aceite. En el encuentro se comunicó que, tras las pruebas pertinentes, se comprobó que la aplicación de esta tecnología supone la obtención de mayor cantidad de aceite sin perder la calidad, con la consiguiente mejora de la competitividad.

Al respecto, Gallego valoró esta innovación tecnológica, en tanto "aumente la eficiencia de extracción de las moléculas de aceite del interior de las células del fruto y de la emulsión; tienda a disminuir el tiempo de batido de la pasta; que trabajen a la menor temperatura posible para que no aumenten los procesos oxidativos de los ácidos grasos y que mantenga en forma hermética todo el contenido fenólico de los antioxidantes". De esa manera, consideró que "harán un proceso de excelencia para un AOVE (siglas de Aceite de Oliva Virgen Extra) impecable, acorde con la expresión del varietal y de los cuidados del olivicultor en el manejo del olivar durante la producción y la cosecha".

La representante del Área Sistemas Productivos del CFI, dijo que "distintas universidades y centros tecnológicos de España, Portugal e Italia, están colaborando con estudios de investigación a nivel químico-molecular", especialmente para facilitar a ciertos varietales "que puedan liberar el aceite bloqueado y aumente el proceso de extracción".

Fortalecimiento sanitario

Acerca de enfermedades como la Rama Seca, que dañan los olivares, Gallego aclaró que se trata de "una problemática mundial desde que el olivo existe. Se trata de una enfermedad asociada a un complejo de factores bióticos y abióticos que es muy estudiada en todas las provincias, por la preocupación de posibles bajas en la población de olivos, sobre cómo evitar su propagación y mitigar su expansión". Destacó que, con el aporte técnico y financiamiento del CFI, se lleva adelante un programa de fortalecimiento sanitario para la producción olivícola, en el cual intervienen fitopatólogos y zoólogos de diversos organismos, como el Senasa, el INTA, la Universidad Nacional de La Rioja (Unlar) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), entre otros.

La ingeniera resaltó que "con este programa se consiguió aislar y describir los componentes patogénicos asociados a la sintomatología de la Rama Seca", y destacó que "con el trabajo de los expertos que intervinieron en estas cooperaciones técnicas se generaron documentos y cartillas de difusión para que los productores reconozcan los síntomas, estén atentos a las plagas y puedan tener los productos autorizados para el trabajo en el olivar".

La Rioja apuntala el desarrollo de su "oro verde"

Potenciar la economía de La Rioja es dar un constante impulso a la olivicultura, su principal actividad agroindustrial, la cual le generó un ingreso récord superior a los US$80.000 millones en 2017, y de US$70.000 millones en 2018, por exportaciones de aceitunas de mesa y aceite de oliva virgen, considerado localmente como "el oro verde". Para lograrlo, fueron avanzando con distintas iniciativas. Comenzaron creando un Cluster Olivícola en 2016, constituido por una alianza estratégica público-privada dedicada a mejorar la competitividad de toda la cadena y fortalecer a sus productores.

Una de las acciones emprendidas con el respaldo de esa agrupación consiste en gestionar la Denominación de origen de la variedad de olivo Arauco, exclusiva de la Argentina. Se trata de la especie que hace más de cuatrocientos años dio origen a esta actividad con el primer árbol que fue salvado de una tala masiva ordenada en América por la corona española, en el siglo XVIII, y conservado en la localidad de Arauco. "Somos la cuna nacional olivícola y debemos pelear fuertemente con los organismos tecnológicos e institucionales para lograr esa Denominación, y así conquistar los mercados internacionales", enfatizó la flamante vicegobernadora, Florencia López.

Además, el cluster impulsa desde 2018 la materialización de una Ruta del Olivo Riojano, que propone el recorrido por sus 27.000 hectáreas implantadas, con tres distritos clave: Arauco, La Rioja capital y Chilecito. La iniciativa fue presentada oficialmente este año, primero en la provincia norteña y luego en Buenos Aires.

En el último acto se informó que el proyecto de la Ruta "cuenta ya con noventa adherentes y que se trabaja sobre los protocolos de calidad y en cada una de las líneas de acción del plan de gestión, avaladas por toda la red de actores involucrados en la olivicultura y actividades relacionadas", precisó Ivonne Hilal, directora de Coordinación Técnica del ministerio de Planeamiento e Industria provincial.

La funcionaria también remarcó que la Ruta "procura ser un motor de desarrollo de mediano y largo plazo, diversificando la matriz de ingresos del sector olivícola. Hasta ahora los productores e industriales han vendido aceitunas y aceite de oliva y, a partir de esta nueva herramienta, podrán vender también un producto turístico".

"Los beneficios de implementar la Ruta del Olivo Riojano alcanzarán no sólo a los cultores de la cadena olivícola, sino también a otras producciones regionales como la vitivinícola y la nogalera, a operadores hoteleros, gastronómicos, artesanos, artistas y comercios de distintos rubros", amplió Hilal, al poner en relieve que esta cadena, integrada "por todos los actores del sector, aumentará y mejorará la producción por asociación conjunta, y permitirá ser más competitivos para captar nuevos mercados".

Celebrar diversos festejos también contribuye a promover la actividad olivícola riojana, que lidera el ranking de las provincias productoras y exportadoras. Este año, la V Jornada del Aceite de La Rioja convocó a promover y sostener la campaña 2018/2019, bajo el lema Elige lo sano, exige lo bueno.

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