Pasos reales para la industria naval

Más allá de las discusiones en torno a los necesarios proyectos de ley, hay medidas inmediatas que potenciarían al sector e impulsarían inversiones
Miguel Álvarez
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24 de febrero de 2015  

Este año los debates continuarán. Los grandes proyectos seguirán discutiéndose. Pero la realidad no espera sino impera: las cargas en la hidrovía Paraná-Paraguay y la necesidad de embarcaciones, artefactos navales, y servicios portuarios, logísticos y de transporte continuarán creciendo. Es nuestro deber como dirigentes empresarios analizar y dar cuenta de la realidad, pero por sobre todas las cosas hacer propuestas y articular los medios necesarios para viabilizar el desarrollo de nuestra actividad en el marco del contexto nacional, regional y global.

Ya no es novedad que Paraguay, está dando pasos sostenidos hacia el desarrollo de su industria naval y marina mercante. La realidad da cuenta de ello con la instalación de astilleros, talleres navales y el apuntalamiento de su marina mercante a través de una nueva reglamentación. El año pasado, nuestro país vecino, a través del decreto 1997/14 actualizó la normativa para la incorporación de embarcaciones a su flota mercante y los requisitos y procedimientos para la inscripción, matriculación y abanderamiento de buques y artefactos navales. Se fijaron plazos de inspección y adecuación a las embarcaciones ya incorporadas a la flota mercante con anterioridad a la vigencia del decreto. Y se estipuló para aquellas embarcaciones que sobrepasen los quince años de antigüedad, para que puedan seguir habilitadas, tres años de plazo para ser sometidas a los requisitos y exigencias establecidos para su reconocimiento como buque "reacondicionado" o "repotenciado".

Asimismo, los armadores de aquellas embarcaciones ya incorporadas a la flota mercante tendrán un plazo de seis meses para presentar, ante la autoridad competente, un plan de reinspección de sus embarcaciones, que deberá sujetarse a las normas del Acuerdo de Transporte Fluvial de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Y por último, entre otras determinaciones, todas las embarcaciones que transporten productos derivados del petróleo y mercancías peligrosas deberán contar con doble casco a partir del 1 de enero del 2015.

La realidad impera y la actualidad y decisión paraguaya nos interroga: ¿Qué camino de corto, mediano y largo plazo elegimos para el desarrollo de nuestra actividad? ¿Estamos ante una oportunidad?

Consideramos que deben manejarse varios planos. Inicialmente entendemos que es necesario contar con una ley de marina mercante e industria naval, sin exclusiones y que contenga a la totalidad de los actores. Pero simultáneamente es necesario dar respuesta al escenario regional actual. Creemos que hasta que no se sancione una norma que abarque el arco complejo de necesidades de la actividad, debemos estar a la altura de la coyuntura y comenzar a tomar algunas medidas mínimas, que sean los primeros pasos para el desarrollo de nuestra actividad.

Paraguay surge como un socio con el cual podemos repotenciarnos. Tenemos la capacidad y eficiencia para atender la demanda de readecuación de su flota y también podemos ofrecer los productos de nuestra industria naval, que actualmente es competitiva y eficiente en algunos rubros. Me refiero a específicamente a barcazas -con su mayor exponente el astillero santafecino de Punta Alvear- y así también nuestra experiencia para la construcción de remolcadores.

Para optimizar el desarrollo de la actividad en estas áreas proponemos que desde el Poder Ejecutivo y/o desde el Legislativo se acompañe con una serie de medidas que apuntalen la actividad: para las reparaciones navales, es necesario derogar la obligación aduanera de importación temporaria para las embarcaciones extranjeras destinadas a transformaciones o grandes reparaciones. Y también en el ámbito de la hidrovía debemos impulsar la prohibición de importación de remolcadores y barcazas nuevas o usadas de origen extrazona.

Debemos estar a la altura de las circunstancias, planificando el largo plazo, pero viviendo el hoy, evitando que la realidad se nos escape. Simplemente proponemos pequeños pasos para poner de pie e impulsar a la industria naval nacional.

Medidas concretas

  • Arancel cero: liberar la importación de chapa naval e insumos no fabricados en el país.
  • Reparaciones: derogar la obligación aduanera de registrar la importación temporal de lo que entre a reparación.
  • Hidrovía: iImpedir la importación de barcaza tanque usada tipo Mississippi.
  • Beneficios: restablecer el régimen de beneficio fiscal para los bienes de capital de la industria naval nacional.
  • Financiamiento: generar un fondo a partir de un gravamen sobre los fletes.
  • Marina mercante: crear un segundo registro para los buques de armadores nacionales para su uso en el tráfico internacional.
  • Administración: crear una autoridad de aplicación común para la actividad naviera, la industria naval, los puertos, vías navegables y pesca.
  • Mercosur: prohibir la importación de barcazas nuevas y usadas de extrazona.

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