
Santa Fe licitará su zona franca
Convocará a potenciales concesionarios interesados en administrar el predio, que se instalará en Villa Constitución
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La provincia de Santa Fe le dará una nueva oportunidad a un régimen no exento de controversias en el país como es el de las zonas francas, a partir de un llamado a licitación para la construcción del enclave en Villa Constitución.
Así lo hizo el ministro de Producción provincial, Juan José Bertero, la semana última, cuando convocó a empresarios nacionales y extranjeros interesados en administrar la concesión por 30 años de un predio de 56 hectáreas ubicado a 55 kilómetros de Rosario, sobre el río Paraná.
"La zona franca santafecina forma parte de nuestro plan de plataformas productivas, junto con los parques industriales y los centros tecnológicos. Apunta a mejorar la competitividad de la provincia, dotando a los empresarios de un espacio donde la producción esté libre de impuestos para la promoción de las exportaciones", dijo Bertero en diálogo telefónico con La Nacion.
Santa Fe pretende capitalizar, de alguna manera, las experiencias de otras zonas francas provinciales, muchas de las cuales funcionan como verdaderos polos transformadores, mientras que otras quedaron relegadas a suplir el rol de los depósitos fiscales.
Lo ideal, según explicó el ministro, es que puedan desarrollarse allí actividades manufactureras, donde ingresen insumos o componentes para su montaje final dentro de la zona franca. Pero también se desarrollarán actividades comerciales como las de los depósitos fiscales; de servicios como los de call center, y de base tecnológica.
Manufacturas
"Nuestro perfil -aclaró el ministro- es de agregado de valor. Queremos apuntarles a las industrias manufactureras o de base tecnológica, que puedan ingresar componentes del exterior o de la Argentina también para después exportar el producto terminado."
Para poder cumplir con los objetivos, en el pliego de condiciones se prevé un sistema de puntuación para medir la capacidad que los distintos concesionarios tienen para lograr la radicación de industrias. "Se les dará mayor puntaje a las ofertas en cuyos planes de negocios se cuente cómo hará para promover la instalación de empresas que agreguen valor", amplió Bertero.
-El modelo de zona franca no demostró ser un éxito en el país, y muchas cumplían el rol de depósitos fiscales. ¿Cómo harán para evitar que se desnaturalice el régimen?
-Sí, es cierto. Pero por eso tenemos el sistema de puntos. Incluso, podemos declarar desierta la licitación si de los planes de negocio de los oferentes no surge un diseño que privilegie el impulso de las industrias. Por otra parte, vamos también a darle un mejor puntaje a aquel concesionario que presente una tarifa diferenciada para las industrias.
-¿Y si no funciona el sistema?
-La concesión es un contrato por 30 años. Si no cumple con el pliego, se rescinde el contrato.
-¿A qué sectores apuntan para la radicación?
-En realidad, queremos posicionarla no sólo como un espacio de 56 hectáreas para la industria, sino verla de modo más amplio: está ubicada en lugar con excelentes conexiones, cerca del aeropuerto y de las autopistas para Buenos Aires y Córdoba, y está pegada al río Paraná. Cuenta, además, con acceso al ferrocarril, con lo cual todo el territorio tiene inmejorables conexiones logísticas. Queremos inducir a los interesados que no sólo vean las ventajas productivas, sino también la naturaleza de nodo logístico que tiene la zona franca. De hecho, cuando visitamos las zonas francas de Singapur o de Dubai, las vimos pegadas a los puertos o aeropuertos. Están pensadas para la internacionalización de las empresas. Y eso es lo que queremos del concesionario. Y por esto también flexibilizamos algunos puntos: por ejemplo, que en los primeros 18 meses la inversión en infraestructura pueda ser menos del 10% y no todo de arranque. Es para estimular a los potenciales interesados.
-¿Se contempla la posibilidad de construir un puerto?
-Una de las novedades del pliego es que, a partir de los tres años de desarrollo de la concesión, el administrador puede desarrollar un puerto en siete hectáreas pensadas para ese uso. Es una alternativa complementaria de explotación, en un lugar geográfico más que interesante, sobre la hidrovía.





