Una liberalización progresiva
El Protocolo de Montevideo marca la pauta para negociar en todos los sectores del área
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Por Luis A. Estoup
(Para La Nación)
En diciembre de 1997 se suscribió finalmente el Protocolo de Montevideo sobre la liberalización del comercio de servicios, teñido por la marcada influencia, contexto y evolución del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios firmado en la Organización Mundial de Comercio (OMC) en Marrakesh, texto que los países miembros ya han ratificado desde 1994.
Si bien el esquema de liberalización progresiva es muy similar, la novedad de este protocolo especial para el Mercosur habilita un marco de negociación intracomunitario y reservado, teniendo en cuenta las coyunturas especiales de las privatizaciones de los servicios, los problemas vinculados con el sector financiero, las reformas de los sistemas de salud, la estructuración supranacional de la defensa de la competencia y de los derechos del consumidor y el acuerdo sobre compras gubernamentales. Un marco atractivo para las negociaciones aunque algo retraído en lo referente a la construcción del derecho de establecimiento dentro del Mercosur en el cual los órganos supranacionales son activos.
Hace tiempo nos explicó Patrick Hoguet, diputado francés negociador en la Ronda de Uruguay, que si bien los Estados Unidos fueron los precursores desde 1986 en pretender la liberalización de los servicios en el ámbito mundial, el funcionamiento del programa de liberalización se apoya simultáneamente en la experiencia europea aunque con un procedimiento específico tendiente a garantizar la seguridad de prestación, eliminando toda protección discriminatoria.
Los servicios representan un quinto del comercio mundial actual, siendo la Unión Europea el principal exportador e importador de los mismos.
La nivelación del proceso liberalizador exige una dedicación y tratamiento específicos para algunos sectores. Las telecomunicaciones uno de los sectores más negociados, reciben el impulso desregulatorio de los Estados Unidos, que ya en 1994 controlaban el 80% del sector; mientras que la Unión Europea se ha mantenido vigilante aportando un ejemplo regulatorio supranacional muy elaborado, adquiriendo mediante las licitaciones nuevas porciones del mercado de América latina (recientemente, en 1997 en Paraguay y muy problamente en Brasil durante 1998). Un concepto proteccionista reservado para la soberanía de los Estados y su negociación bilateral se aplica al tráfico aéreo, el que se mantiene en el programa de liberalización de la OMC solamente en lo que se refiere a reparación, mantenimiento, venta o comercialización de servicios y reservas de pasaje. El Mercosur pretende internamente ampliar en este sentido los límites prefijados por la OMC, convalidando alianzas estratégicas entre empresas nacionales de los distintos Estados miembros, viabilizando un proceso de cabotaje regional armonizado de la misma manera que la Unión Europea ha enseñado.
Los servicios financieros han constituido desde siempre uno de los rubros más difíciles de conciliar debido a la alta competitividad y a las ventajas comparativas de los llamados "paraísos fiscales". La Unión Europea se mantiene articulada detrás de su marco jurídico comunitario, amparada en un conjunto de directivas y reglamentos que administran la libertad de prestación en su espacio interior y postula esta mecánica internacionalmente como un método de liberalización por adoptar. Los Estados Unidos exigen una derogación del principio de no discriminación, al mismo tiempo que prometerían no establecer nuevas restricciones.
Los servicios culturales también han recibido excepciones importantes al proceso de liberalización, pero con miras a proteger el desarrollo de ciertos sectores en la Unión Europea, bajo presión de los países más comprometidos, como Francia por ejemplo, en lo que se refiere a la industria audiovisual. Mientras tanto, en el Mercosur el principio de liberalización se extiende, dado que, una de las mayores empresas americanas de intercambio cultural, la Auap, acaba de desembarcar en Brasil y va a asociarse con la escuela de idiomas Yazigi, de Ricardo Young, para orientar a los universitarios del Mercosur.
Los servicios eléctricos en el Mercosur, entran en un proceso de apertura económica debido a necesidades cambiarias y para obtener suficientes divisas como para alejar todo riesgo inflacionario en la región ( sobre todo en Brasil).En efecto, el ministro de Planeamiento del Brasil, Antônio Kandir, anunció que la expectativa para el 1998 en materia de privatización engloba la recaudación de 32 billones de dólares hasta el 31 de diciembre. El gobierno brasileño pretende privatizar toda el área de producción de energía, comprometiendo el traspaso al sector privado de Eletrosul, Furnas, Cesp y Chesf. Con esta premisa, la liberalización de los servicios se cumple indirectamente, incluida en una política recaudadora ya iniciada en 1997 con la privatización de la Light y de la Vale do Rio Doce.
Las rondas de negociaciones demostrarán que la armonización de los servicios en el Mercosur promete una estabilización indirecta del derecho de la competencia y el desarrollo de la construcción de la libertad de establecimiento. La movilización informática que acompaña estas reuniones se adhiere a la necesidad de definir las estrategias exportadoras de cada país. Se han creado mecanismos y softwares de registración de exportadores y proveedores de servicios, al propio tiempo que se organizan productos de asistencia computaderizada de los servicios financieros para la exportación que funcionan en el Mercosur, sobre la base de la protección de los consumidores y el control recíproco entre comerciantes.
La flexibilización laboral también afecta al sector de los servicios, el desempleo exhibe una tendencia inexorable al crecimiento. En el Gran San Pablo, el problema concierne a 400.000 trabajadores. Un ex director técnico del Departamento Intersindical de Estudios Socio-Económicos (Diesse) coincide con el secretario do Emprego e Relacoes do Trabalho de São Paulo, Walter Barelli, de que la legislación brasileña laboral está más que desfasada, y que no se trata de generar nuevos derechos sino de encontrar alternativas para que el sistema social tan costoso como el argentino pueda recomponerse y no penalizar el empleo.
El comercio de servicios se incorpora al ambiente de la armonización supranacional desde estrategias comunes.
El autor es abogado y director de la revista de Derecho del Mercosur. Email: lestoup@impsat1.com.ar.
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