Vinos. La industria nacional conquista paladares en destinos exóticos

Distintas marcas de diferentes bodegas se encuentran hoy en Dinamarca, Suecia y Finlandia, así como en Kenia, Irak o Indonesia
Distintas marcas de diferentes bodegas se encuentran hoy en Dinamarca, Suecia y Finlandia, así como en Kenia, Irak o Indonesia
Gabriela Origlia
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14 de marzo de 2019  

Aún se debe trabajar en conseguir acuerdos que bajen los aranceles
Aún se debe trabajar en conseguir acuerdos que bajen los aranceles

El año pasado cerró con un récord de exportación de vino embotellado para uno de los grandes referentes de la industria del vino. Para el Grupo Peñaflor, ese récord se tradujo en 68 millones de botellas, 51 millones de litros por US$174 millones, lo que implica una mejora interanual de 7,7% en volumen y 13,9% en valor. Los productos de las bodegas Trapiche, Finca Las Moras, El Esteco, Mascota Vineyards y Navarro Correas llegan hoy a cien países y los mercados "exóticos" representan alrededor de 10% del global y van en crecimiento.

Por ejemplo, los vinos del grupo se venden en Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega; Kenia, Nigeria, Costa de Marfil, Uganda, Mozambique, Sierra Leona, Angola, Togo, Camerún, Burundi y Níger. También en Bahrein e Irak; Maldivas, Laos, Camboya, Indonesia y Myanmar. Varios de esos mercados fueron incorporados en 2018, como Bermudas y Martinica. En tanto, Trapiche es la bodega líder en volúmenes de exportación.

Francisco do Pico, director de Relaciones Institucionales de Peñaflor, señala a la nacion que el vino argentino ya tiene presencia en 130 países y que el desafío es "desarrollar, sumar litros". Los principales mercados para el país son el Reino Unido, Alemania, Estados Unidos, Canadá y, con presencia creciente, China, Japón, Brasil y México. "Nuestro grupo fue el rompehielos de la industria en los 70; se vendían vinos distintos a los de ahora; nos fuimos alejando de los genéricos y yendo hacia los varietales".

La cepa malbec es la nave insignia de la Argentina, que representa el 65% del total de exportaciones, pero aún hay que desarrollar el resto: cabernet, chardonnay y sauvignon blanc. Para eso, Do Pico plantea que la Argentina debe continuar con el proceso de reconversión, un proceso en el que Chile lleva mucha ventaja.

El boom del vino argentino en el mundo se registró entre 2000 y 2010; en ese período por caso aumentó fuerte la demanda de los mercados nórdicos. En 2000, este grupo exportaba 20 millones de litros y ahora suma 200 millones.

"El competidor son los otros países, no las otras bodegas argentinas -describe Do Pico-. Crecer como categoría es lo que generará más demanda". Para alcanzar ese objetivo, apunta que se requieren más acuerdos de libre comercio porque hay mercados en los que altos aranceles complican a la producción argentina es el caso de México, China y la Unión Europea. También indica que a los súper chinos un vino argentino llega 18% más caro que uno chileno o australiano: "En una botella de nueve dólares promedio, dos dólares es mucha más plata para un consumidor". El 70% del vino que se vende en el mundo cuesta menos de seis dólares.

El ejecutivo también enfatiza que se debe aumentar la inversión en marketing en la "categoría vino argentino". Wines of Argentina es la herramienta; el ente para este año tiene un presupuesto de US$3,5 millones (dos tercios aportados por los privados); la cifra es ínfima frente a lo que destinan los competidores: Italia, US$110 millones o España, US$55 millones.

Igual que en la Argentina, los grandes exportadores mundiales registraron una baja del consumo interno desde la década del 70 y destinan el excedente al mundo. Por ejemplo, Francia pasó de 150 litros por persona a 40 litros; Italia está en 20 litros; España en 14 litros y en Chile la caída fue de 75 a 12. Los vinos franceses encabezan los precios de exportación (US$11.000 millones anuales); Italia es el mayor productor, y España lidera las exportaciones. Los chilenos venden afuera el 90% de su fabricación y la Argentina entre 20% y 25%.

Pablo Ghiorzi, director de Comercio Exterior de Peñaflor, apunta que 2018 fue un año "excelente" en Estados Unidos: "Crecimos allí 17% en volumen en un contexto muy difícil, donde la categoría argentina cayó 10% frente a otros países". Destaca la performance de Trapiche Reserva Oak Cask (el vino argentino que más se toma en el mundo) y Trapiche Broquel, que crecieron dos dígitos en ese mercado.

Do Pico agrega que las exportaciones de vino embotellado mejoraron desde octubre luego de "muchos años de estancamiento. La Argentina perdió 15% del volumen entre 2010 y 2018, principalmente por el cepo cambiario y la poca integración al mundo".

Hoy, por lo pronto, tanto los grandes como los pequeños productores apuntan a diferentes estrategias para colocar sus productos en mercados relativamente nuevos mientras continúan posicionándose en los tradicionales.

En función de los mercados varía el formato de comercialización de los vinos: en Estados Unidos la venta está muy regulada, en Canadá y los países nórdicos es monopolio del Estado y en Australia solo se vende en licorerías.

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