Coronavirus. La prueba de los comercios: el territorio de la batalla más dura contra el virus en la nueva etapa

Coronavirus. La prueba de los comercios: el territorio de la batalla más dura contra el virus en la nueva etapa
Coronavirus. La prueba de los comercios: el territorio de la batalla más dura contra el virus en la nueva etapa Fuente: Archivo
Son el sector más afectado por la parálisis de la cuarentena, pero ahora se disponen a una reapertura parcial, a veces incluso por sobre las autorizaciones que tienen; el sufrimiento de los costos fijos y los casos de reinvención del negocio
Gabriela Origlia
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10 de mayo de 2020  

CÓRDOBA.- El paisaje urbano de muchas ciudades de la Argentina cambiará a partir de mañana, cuando los comercios de diferentes rubros -no solo alimentos y medicamentos- puedan reabrir después de 50 días. Aunque los consumidores no se vuelquen a las compras en la misma cantidad que antes de la pandemia, habrá una modificación de la fisonomía. Más movimiento, persianas levantadas y locales con la posibilidad de recibir gente. Será el ámbito donde se jugará el éxito de la nueva etapa.

El sector es uno de los más golpeados durante el aislamiento social más duro. En abril, mes pleno de cuarentena, las ventas minoristas cayeron 57,6% anual según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) sobre un relevamiento de 1100 comercios de todo el país. Los rubros "esenciales" tuvieron en promedio una baja del 31% y los restantes, del 75%. El 94,5% de los comercios relevados no alcanzó a cubrir sus costos operativos.

En los últimos días la presión de los comercios chicos fue en ascenso, con reclamos para que los autorizaran a abrir con todas las prevenciones exigidas. Los pedidos superaron, incluso, a las posiciones asumidas por las cámaras que los reúnen, que se mostraron más cautas. En muchos lugares se expandieron los carteles que dicen: "No queremos fundirnos".

De los 1,2 millones de afiliados gremiales del sector, 800.000 estuvieron suspendidos durante casi dos meses. La Federación de Empleados de Comercio, que lidera Armando Cavalieri, firmó un convenio para que reciban el 75% de su salario neto y el compromiso de preservar las fuentes de trabajo. El comercio es, según el Indec, el mayor empleador de la Argentina, con 3,4 millones de personas, cerca del 34% son asalariados declarados, el 20% está en la informalidad y el resto está repartido entre autónomos y monotributistas. Del global, el 25% depende de las grandes compañías y el resto de pymes y micropymes. El salario básico inicial es de $35.000. En aquellas provincias donde el empleo público es dominante (Formosa, Catamarca, La Rioja, Jujuy, Santiago del Estero, Chaco y Corrientes) el sector de comercio y servicios es el segundo empleador.

En la ciudad de Córdoba -catalogada como "zona roja" por el gobierno provincial y con circulación comunitaria del coronavirus-, los mil asociados de la Red de Comercios Unidos iniciaron la semana pasada una campaña para abrir mañana. Tamara Sternberg, vocera del grupo, explica: "Nos fundimos, no damos más. Hay protocolos sanitarios, propuestas de horarios y rotación de aperturas. Necesitamos volver a trabajar. La igualdad comercial no existe; las cadenas venden desde un colchón hasta un libro, pasando por plantas. Los créditos a tasa cero no existen, prácticamente nadie puede acceder".

Dueña de una librería en la peatonal cordobesa, estima en $650.000 los costos fijos, entre alquiler, servicios y nueve sueldos. "No vamos a facturar lo mismo, aun abiertos la crisis va a seguir, pero necesitamos salir del cero. La venta online no alcanza para nada", describe. El común denominador de los reclamos en todo el país son los costos, que no se frenaron, y la facturación quedó, en la mayoría de los rubros, en cero.

Pablo Siddig, de Comerciantes Unidos de Formosa, señala que ya están "fundidos, las cuentas nos sobrepasaron". En esa provincia no hay casos de Covid-19, pero no hubo flexibilización. Aclara que "no es enojo con el Gobierno", sino una "suerte de impotencia" porque "hay mucha competencia, no solo con los súper que venden de todo, sino porque se triplicó la venta por redes sociales de los que están en negro, no pagan nada y es todo ganancia. Una regulación urgente hace falta". Tiene una boutique y los costos fijos suman $250.000, entre alquiler, servicios y dos sueldos. Un local más chico, sin personal, arranca con un fijo de $100.000.

Las autorizaciones de apertura -hasta el momento- se dieron, básicamente, en ciudades chicas. La excepción fue Corrientes, donde desde hace ya dos semanas el único shopping de la ciudad abre con horario restringido. En el resto del país, las habilitaciones empezaron en la última semana por la presión de los privados y la necesidad de recaudar de los Estados. Sin actividad, los municipios no cobran la tasa de comercio e industria y las provincias ven cómo se desmorona la entrada por Ingresos Brutos, ya que ambos se cargan sobre la facturación. Equivalen al IVA a nivel nacional, que pesa sobre el consumo.

Ingenio para sobrevivir

Juan Retali, dueño de un local de venta de ropa, muebles y accesorios para bebés, se define como "un sobreviviente". Hace tres años logró recuperarse de la caída de ventas cuando los argentinos cruzaban en masa a Chile. Entonces puso en marcha Pipi Cucú, un sistema por el que recibían productos usados los acondicionaban y vendían. Ahora, con el comercio cerrado, innovó con Baby Box, por el que -con los datos que los clientes dejan en un formulario- envían gratis una caja con mercadería para que los interesados puedan elegir y comprar. Al día siguiente las retiran y desinfectan lo que se devolvió con alcohol en aerosol. "Las primeras dos semanas nos sirvieron para adaptarnos y ahora tenemos un nuevo canal de ventas -señala mirando el vaso a medio llenar-. Claro que no facturamos lo mismo, pero generamos nuevas chances. Tenemos sueldos y servicios que pagar y una catarata de cheques de vuelta, pero no podíamos quedarnos de brazos cruzados".

En Rafaela (Santa Fe) un grupo de comerciantes amenazó con presentar un amparo para que les permitieran abrir; realizaron un bocinazo potente y el miércoles pasado la municipalidad los autorizó a operar de 13 a 18. La idea del amparo se desplazó a la ciudad de Santa Fe, donde también hubo una manifestación. El abogado Carlos Zimerman, con el que conversan los comerciantes, advierte que "lo mejor es seguir la vía del diálogo", ya que los tiempos de la Justicia podrían dejar un amparo en "letra muerta".

Claudia Fernández es titular de la Cámara de Comercio de Ushuaia, donde el sector seguirá trabajando por delivery (en Río Grande, en cambio, podrán abrir); es dueña de un lavadero de ropa que está cerrado desde el 20 de marzo: "El 90% de nuestra actividad depende de la hotelería y de los restaurantes, que no operan. Todos estamos muy preocupados porque los costos fijos son muy altos. De los cerca de 2000 locales que hay, seguramente muchos quedarán en el camino. Ya hay devolución de llaves. Estábamos al borde del abismo y esto complicó". Comenta que el alquiler base en la ciudad es de entre $65.000 y $70.000 y los sueldos son 80% más altos por zona desfavorable, al igual que los servicios, que son más caros.

La crisis golpea a todos, incluso a las marcas más posicionadas. Francisco García es franquiciante de Arcos Dorados (McDonald's) con un local en el centro de Corrientes y uno en el shopping de Resistencia (Chaco). En las últimas dos semanas pudo hacer, primero, delivery y, después, take away solo en Corrientes. "Es el 20% de lo que facturábamos; estamos negociando con la compañía para reducir los costos fijos y buscando opciones para subsistir. Sacar créditos para pagar sueldos es difícil; Arcos nos apoya y estamos buscando la vuelta", apunta.

Desde la Federación Comercial correntina, Daniel Filigoi subraya que la entidad prioriza la salud, y en el marco de un diálogo "fluido y equilibrado" con la provincia fueron acordando "sucesivas aperturas, en especial en el interior, donde se hicieron anillos de control de acceso". Para evitar que la gente comprara productos que no fueran alimentos en grandes superficies "se bloquearon las góndolas y se prohibieron esos rubros" hasta que esos locales también puedan operar.

María Eugenia Gordillo habla en representación de los comerciantes de barrio Güemes, al que llaman el Palermo Soho cordobés; hay unos 120 locales en el lugar, con entre tres y diez empleados. Cuenta que un bar de la zona paga unos $70.000 de luz y una heladería, $120.000; los alquileres van entre $30.000 y $50.000.

"Los números ya no se pueden soportar; las tasas e impuestos vinieron con subas. Se están pagando facturas de servicios del verano y los ingresos son cero. Los únicos que bonificaron fueron los posnets, el resto sigue adelante", plantea, y apunta que las mesas de entrada de las oficinas públicas están en su mayoría cerradas. "Para mandar una carta a la gobernación me dieron una dirección de gmail; siento que hasta tenemos cercenados el derecho a peticionar", indica.

Pablo Chacón, secretario general del gremio de comercio en Córdoba, reconoce que desde un principio supieron que habría "muchos que no iban a poder pagar; después apareció el 50% que pone el Estado y con el acuerdo queda un 25%. La verdad es que lloramos juntos porque la crisis es real y tiene gravedad. Tenemos números muy buenos a nivel de salud que no hay que tirar por la borda, pero hay que ver cómo solucionamos la pandemia económica, veníamos de dos años de crisis y esto es durísimo. Los grandes siempre tienen beneficios y a los otros, nada; hay que analizarlo. La gente está viviendo con miedo, no va a salir a comprar, quedan meses muy duros por delante".

Desde ayer Pablo Schaer abre sus dos restaurantes en Tilcara y en San Salvador de Jujuy; su complejo de cabañas sigue cerrado. Alquila cuatro inmuebles y tiene 17 empleados; en el primer mes los costos fijos ascendieron a $1,6 millones y en abril -por renegociación con locatarios y acuerdo salarial del gremio- se redujeron a $900.000. "Con el delivery no llegamos ni al 10% de lo que facturamos habitualmente; con todo cerrado incluso, pagamos más de servicios porque hubo aumentos. Tenemos expectativas por la reapertura; no esperamos recuperar ingresos, sino al menos perder menos, cubrir parte de los costos. Además nos hará bien 'a la cabeza' a todos", comenta. El 1° de junio Jujuy reinicia la actividad turística para paseantes locales.

Adolfo Brennan, titular de la Federación Comercial de Mendoza y dueño de una cadena de farmacias, señala que en la primera etapa de la cuarentena las ventas cayeron por la imposibilidad de hacer recetas; cuando empezó el esquema digital se normalizó esa parte, pero la facturación está cerca de 40% debajo de la habitual porque las ventas de otros productos están frenadas. "Incluso es peor la situación en localizaciones céntricas que en los barrios. Para el sector en general el panorama es muy difícil de remontar; la asistencia no está llegando como debería".

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