
Del cemento a las Cataratas
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PUERTO IGUAZU.- Algunas Pyme del interior, que cada vez más sienten los efectos de la globalización, han comenzado a reconvertirse. La constructora misionera Carlos Enríquez, que tradicionalmente se dedicó al negocio de las canteras y a las obras viales, ahora comienza a incursionar en proyectos turísticos.
La firma, accionista mayoritaria en la Unión Transitoria de Empresas (UTE), que además integran Soley Tour y Fernando y Carlos Mateos, ganó la licitación para explotar el Parque Nacional Iguazú durante 12 años.
El pliego de la licitación del parque obliga al concesionario a realizar una inversión inicial de 15 millones de dólares en un plazo de 18 meses, que incluye la reconstrucción de todas las pasarelas que habían sido derribadas por las inundaciones de 1980 y una nueva área de recepción al visitante. Las obras esperan ser concluidas en junio próximo.
Dinero ecológico
"Es un proyecto que preserva mucho el medio ambiente y la ecología, evitando que el visitante agreda a la naturaleza. La retribución de la inversión pasa por el importe de la entrada al parque (que será de 9 pesos) y la explotación de todos los servicios del área de recepción, como fast food, restaurantes y locales comerciales", explicó Roberto Enríquez, presidente de la firma.
Con el pago de la entrada los visitantes tendrán derecho a visitar todos los circuitos, incluido el paseo del tren que lleva a cada una de las estaciones del circuito inferior, superior y a la Garganta del Diablo. La empresa está construyendo en Inglaterra un tren "ecológico" que será impulsado a gas y cuyo costo asciende a los 900.000 pesos.
"Pensamos que el recupero de la inversión va a estar en el orden de los tres años y el proyecto tiene una rentabilidad del 45%. Esperamos facturar cerca de 40 millones de pesos anuales. Tenemos financiamiento bancario por hasta el 60 por ciento", agregó Roberto Enríquez, cuya firma factura 9 millones de pesos.
La explicación sobre los motivos que llevaron a la firma a encarar el cambio es similar a la estrategia que siguieron otras constructoras que durante años vivieron de los contratos con el Estado. "Eramos una constructora netamente de obra pública, y sufrimos por los problemas de pagos por parte de la provincia. De a poco fuimos orientando la empresa hacia la explotación de concesiones, a medida que avanzaba la transformación, y empezamos a salir un poco al área de los servicios." Enríquez subrayó que el objetivo principal de este cambio era lograr que el flujo de capital de la empresa no tuviera que depender de un pago del Estado. La empresa inició su reciclado hace 2 años, al ganar la concesión por peaje de la ruta 105, que une Posadas-Apóstoles-Concepción de la Sierra, en Misiones, por 13 años.
"Cuando salió la licitación del Parque Nacional Iguazú, vimos una oportunidad de negocio con poco riesgo, ya que parte del desafío tenía que ver con lo que más conocemos, como es la construcción. Además, las cataratas del Iguazú son un mercado cautivo, con 800 mil visitantes por año. Todo indicaba que era una buena oportunidad para meternos, salir de nuestro perfil netamente constructor y avanzar hacia el lado de los servicios, en algo que por ahí desconocíamos, como era el turismo", agregó.
Enríquez no descarta que luego de la experiencia en las Cataratas la empresa encare nuevos proyectos turísticos en parques nacionales de Paraguay y Perú.




