
Diferencias por la venta de la cervecera Quilmes
Algunos accionistas se opusieron
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La oferta de 1200 millones de dólares que hizo el grupo belga-brasileño InBev para quedarse con todas las acciones de Quilmes no alcanzó para convencer a todos los accionistas de la cervecera argentina.
Si bien anteayer se anunció que todos los socios locales decidieron desprenderse de sus acciones, ayer el presidente de Quilmes Industrial (Quinsa), Jacques-Louis de Montalembert, aclaró que puertas adentro no todos los descendientes de Otto Bemberg (el fundador de la compañía) aprobaron la venta.
"El señor Carlos Miguens y otros accionistas no estuvieron de acuerdo con la oportunidad ni con los términos del ejercicio de la opción que anualmente podía hacer el holding todos los meses de abril desde 2003; dichos términos, en cambio, fueron aceptados por mayoría amplia", señaló Montalembert mediante un comunicado.
"Consecuentemente, el señor Miguens me ha expresado su decisión de renunciar a sus cargos de director de Quinsa y a la presidencia de Cervecería y Maltería Quilmes", agregó.
Montalembert destacó, además, que los 1200 millones de dólares que ofreció pagar InBev sólo se harán efectivos cuando se obtenga la aprobación definitiva de las autoridades argentinas.
El ejecutivo señaló haber formulado ese comentario "con el fin de aclarar que los numerosos accionistas de la familia Bemberg, cuyo número supera largamente el centenar, no percibirán hasta entonces el valor pactado". El dato no es menor, si se tiene en cuenta que la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia aprobó en principio la fusión entre Quilmes y Brahma, pero con una cláusula que obliga a la nueva empresa a desprenderse de las marcas Bieckert y Palermo, y de un par de plantas en Luján y Llavallol.
Por esta razón, la operación podría demorarse hasta fin de año.
Cuestión de plazos
Con las palabras de Montalembert, salieron a la superficie las disputas internas del grupo Bemberg.
El acuerdo anunciado en las últimas horas, en realidad, fue la conclusión de una operación que se había iniciado hace cuatro años cuando la firma AmBev -filial brasileña del grupo InBev- adquirió una participación minoritaria de Quilmes.
En el acuerdo inicial se había establecido que InBev tenía una opción en su favor para adquirir el resto del paquete en 2009, pero que antes los accionistas locales podían aceptar una oferta para anticipar la venta.
"El interés de InBev siempre fue adelantar la venta y todos los años presentaba una oferta que era rechazada. Recién ahora obtuvo la aprobación de la mayoría de los accionistas de Quilmes.
Los más interesados en vender eran los que vivían en el exterior, mientras que Carlos Miguens siempre se opuso", explicó un fuente cercana a la operación.





