
EE.UU. atraviesa el mayor período de prosperidad del siglo
Greenspan dijo que era la expansión más importante en tiempos de paz
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NUEVA YORK (Reuters).- La expansión de la economía de Estados Unidos cumple pasado mañana ocho años y entrará al nuevo milenio como el mayor período de prosperidad de la historia norteamericana, siempre que no llegue una inesperada tormenta.
El gobierno del presidente Bill Clinton y el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, ya la han calificado como la mayor expansión "en tiempos de paz" y se encuentra a tan sólo 10 meses de superar el tramo récord entre 1961 y 1969, período marcado por la Guerra de Vietnam.
La economía norteamericana tiende a crecer durante tiempos de guerra, ya que por lo general registra un alto incremento del gasto estatal dirigido al sector de defensa.
Comentaristas han tenido problemas en conseguir los adjetivos adecuados para describir la rara mezcla de alto crecimiento, bajo desempleo e inflación controlada que hace de Estados Unidos, en las palabras de Greenspan, un "oasis de prosperidad" en un mundo con problemas financieros.
Mejor década del siglo
"Los años 90 se constituyeron en la mejor década del siglo para la economía estadounidense, no hay dudas", dijo el director de Investigación del Banco de St. Louis de la Reserva Federal, Robert Rasche, quien agregó que no piensa que la saludable expansión vaya a morir de "vejez".
Desde abril de 1991, la expansión ha creado 19 millones de puestos de trabajo, suficientes para emplear a toda la población de Australia.
Entretanto, el valor de los hogares de los norteamericanos aumentó en casi un 80 por ciento, debido en parte al auge del mercado de valores que condujo al índice industrial Dow Jones de 2900 puntos a 10.000 puntos. Pero la expansión, generada después de la Guerra del Golfo, no generó elogios hasta 1996, cuando el crecimiento económico se disparó de verdad y los estrechos mercados laborales comenzaron a recortar significativamente la tasa de desempleados.
Comienzo difícil
La expansión comenzó austeramente, produciéndose en momentos en que muchos trabajadores eran despedidos.
Esa situación hizo que el crecimiento recibiera el sobrenombre de "expansión sin empleos", mientras que el sector corporativo norteamericano se concentraba en la productividad y gastaba billones de dólares en nueva tecnología y automatización de procesos productivos.
Estados Unidos tenía que superar gran parte de los excesos de los años 80.
Los hogares tenían que enfrentar pagos de hipotecas superiores a los valores de sus viviendas, los contribuyentes soportaban el peso de los 150.000 millones de dólares de la debacle de las entidades de ahorro y préstamos y el gobierno achicaba un déficit fiscal cercano a los 300.000 millones de dólares.
"Lo que es sorprendente sobre esta expansión es lo estable que se ha vuelto en los últimos años", dijo David Resler, de Nomura Securities International.
La Reserva Federal puso lo suyo al inicio para asegurar que la débil expansión no cayera, recortando en la mitad la tasa de los fondos federales, del nivel del 6,0 por ciento en abril de 1991 al 3,0 por ciento en 1992.
Las tasas de interés más bajas ayudaron a los bancos y a los consumidores a superar sus problemas de deudas.
Sin déficit fiscal
El gobierno, mientras tanto, emprendió un camino de drástica disciplina fiscal que condujo a un superávit de 70.000 millones de dólares en 1998, el primero en 29 años.
Mientras la economía se recuperaba, la Reserva Federal tuvo que revertir su política de recortes en 1994, con un agresivo ciclo de aumentos de tasas que buscaban frenar la inflación.
"Esa pudo haber sido la contribución más importante de la Reserva Federal a la expansión porque cambió la mentalidad de la población sobre la inflación. La gente dejo de tomarla en cuenta en sus planes de negocios", dijo Resler.
Pero los aumentos de tasas fueron tan agresivos que amenazaron con poner en peligro la expansión. Ese riesgo condujo a la Reserva Federal a relajar nuevamente el crédito en 1995 y a promover el debate, encabezado por el entonces vicepresidente de la reserva federal, Alan Blinder, sobre la efectividad de luchar constantemente contra una tasa de inflación ya baja.
La Reserva Federal adoptó precisamente la visión de que no era efectivo, después de que Blinder salió en 1996, elevando las tasas sólo una vez en 1997 y recortándola tres veces en 1998, para proteger a la economía de la volatilidad financiera internacional que comenzó en Asia a mediados de 1997.


