El acuerdo de Citigroup para pagar su deuda con EE.UU. marca un hito en la recuperación de la banca del país

Por David Enrich y Deborah Solomon
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15 de diciembre de 2009  

Citigroup Inc. llegó a un acuerdo para empezar a liberarse del control del gobierno de Estados Unidos al repagar US$ 20.000 millones en ayuda, lo que marca un hito en los esfuerzos de todo este año para rescatar el sistema financiero del país.

Citigroup y otros motores financieros de la economía estadounidense estaban al borde del colapso hace apenas un año. Con el acuerdo anunciado el lunes, US$ 136.000 millones de los US$ 245.000 millones en capital inyectado en unos 700 bancos como parte del Programa de Alivio de Activos en Problemas o TARP habrán sido repagados o pronto lo serán.

Ayer, el banco Wells Fargo anunció que está vendiendo US$ 10.400 millones en nuevas acciones para ayudar a repagar los US$ 25.000 millones que recibió en ayuda del gobierno.

El gobierno probablemente obtendrá una ganancia de unos US$ 14.000 millones en sus inversiones en Citigroup cuando la firma de Nueva York complete una venta de acciones y otras operaciones que son parte de su acuerdo con los reguladores. El Departamento del Tesoro dijo la semana pasada que espera US$ 19.000 millones en ganancias totales de sus inyecciones y otras inversiones en instituciones financieras, comparado con una proyección inicial de pérdidas netas por US$ 76.000 millones.

Aun así, el lunes el gobierno expresó su frustración sobre un aspecto del sistema bancario: el fracaso a la hora de conseguir que los bancos realicen más préstamos. En una reunión en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama presionó a representantes de 12 grandes receptores de fondos TARP para que "exploraran cualquier modo posible" de descongelar el crédito, sobre todo a la pequeña y mediana empresa.

"Los bancos de Estados Unidos recibieron una asistencia extraordinaria de los contribuyentes estadounidenses para reconstruir su industria, y ahora que están de nuevo en pie esperamos un extraordinario nivel de compromiso por su parte para ayudar a reconstruir la economía", dijo Obama.

En respuesta, el presidente de Bank of America Corp., Kenneth Lewis, dijo que el mayor banco del país por activos aumentaría sus préstamos a la pequeña y mediana empresa en al menos US$ 5000 millones en 2010 comparado con este año.

Pero la influencia del gobierno sobre los bancos de EE.UU. se está debilitando a medida que les permite retirarse del TARP y del mayor escrutinio que le acompaña. Una prueba de este cambio de poder es que el presidente ejecutivo de Citigroup, Vikram Pandit, que ha pasado gran parte del año tratando de mejorar su relación con Washington, no acudió a la reunión en la Casa Blanca, y envió al presidente del directorio en su lugar.

Pandit pasó el día tratando de convencer a los inversionistas de comprar acciones de Citigroup, que deberá recaudar US$ 20.500 millones en capital nuevo con la venta de acciones comunes y otros valores. Los reguladores exigen que levante esa suma como prueba de que tiene la fortaleza financiera necesaria para mantenerse independiente.

"Estamos endeudados con los contribuyentes estadounidenses y reconocemos nuestra obligación de apoyar la recuperación económica a través de préstamos y asistencia a dueños de vivienda y otros prestatarios necesitados", dijo Pandit en un comunicado el lunes.

El Tesoro calificó el pago de Citigroup como "otro paso en la dirección correcta".

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