El banco central suizo limita el alza del franco y se pone en guardia

Deborah Ball
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7 de septiembre de 2011  

ZURICH.- En una nueva señal de cómo las turbulencias en los mercados financieros están trastornando el manejo de la economía en todo el mundo, el banco central de Suiza anunció la fijación de un límite al alza del franco. Se trata de la medida más enérgica en la campaña de la entidad para controlar el fortalecimiento de la moneda.

En una de las iniciativas más audaces de su historia, el Banco Nacional Suizo anunció la compra de euros en "cantidades ilimitadas" cada vez que la moneda común caiga por debajo de 1,20 francos, aprestándose para lo que puede ser una prolongada batalla contra los mercados financieros.

Los capitales han estado inundando Suiza y un número reducido de otros sitios supuestamente seguros —al igual que el oro— mientras los inversionistas que huyen del riesgo buscan alternativas a grandes monedas que se ven cada vez menos atractivas.

La ansiedad de los inversionistas sobre el futuro del euro se ha intensificado en semanas recientes frente a una crisis de deuda que amenaza con propagarse de economías pequeñas como Grecia a otras de mayor envergadura como España e Italia, y aumentar el riesgo de una ruptura de la moneda.

El dólar tampoco parece una opción atractiva. La economía de EE.UU. parece perder fuerza, las tasas de interés han tocado fondo y la deuda gubernamental ya no merece una calificación unánime de triple A por parte de las principales calificadoras de riesgo.

Entretanto, el yen japonés se debilitó el martes, mientras los inversionistas se preguntaban si el banco central —que intervino a comienzos de mes para moderar el alza de la moneda japonesa— podría seguir el ejemplo suizo.

A los economistas les preocupa la posibilidad de que los intentos de varios países de devaluar sus monedas en forma simultánea den inicio a una guerra de divisas que contribuya a desestabilizar la economía mundial.

Guido Mantega, el ministro de Hacienda brasileño, que encara el mismo problema de una apreciación excesiva de la moneda, indicó que la medida de Suiza podría surtir efecto en el corto plazo, pero no en el largo. "Es una situación extrema en la que están desesperados", advirtió.

El BNS dijo el martes que "ya no tolerará" la caída del euro por debajo de la tasa mínima. En un comunicado, el organismo manifestó que impondrá el límite con "la más firme determinación y que está dispuesto a comprar moneda extranjera en cantidades ilimitadas". El euro se disparó 10% a 1,22 francos, aunque posteriormente se moderó para cotizar en cerca de 1,20 francos a última hora en Nueva York. Antes del anuncio, el euro se había hundido a alrededor de 1,10 francos, tras caer a un mínimo sin precedente de 1,001 francos a comienzos de agosto. El dólar, por su parte, avanzó 9,7% para ubicarse en 0,86 francos suizos, su mayor nivel desde mayo.

El anuncio canalizó fondos al resto de las escasas monedas aún consideradas seguras. La corona de Noruega llegó el martes a su máximo contra el euro desde febrero de 2003, y la moneda sueca también se fortaleció.

"Es una huida a lo que haya quedado de calidad o a un refugio", dijo Kari Due-Andresen, de Handelsbanken en Noruega. "Hay una falta de refugios y la gente está volviendo su mirada a Noruega, con sus sólidas finanzas y buen crecimiento".

El Banco Central Europeo dejó claro que los suizos actuaban por cuenta propia, sin coordinar con Fráncfort. En un comunicado, el BCE especificó que fue "informado" por los suizos y que "toma nota" de la decisión, "que ha sido tomada por el Banco Nacional Suizo bajo su responsabilidad".

El franco se apreció 27% frente al euro entre noviembre de 2010 y agosto, lo que llevó al BNS a reducir las tasas de interés a casi cero e inundar de liquidez el mercado. La caída del franco frente al euro fue sólo temporal.

El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, en el pasado ha expresado escepticismo sobre las intervenciones unilaterales en el mercado cambiario. "Creemos que tales intervenciones tienen que hacerse sobre la base de un consenso multilateral y una decisión multilateral", indicó Trichet el mes pasado, cuando le preguntaron si apoyaba la gestión solitaria de Japón para debilitar el yen.

La fortaleza implacable del franco ya ha empujado a la quiebra a algunos exportadores suizos más débiles y obligado a otros a reducir precios para seguir en el negocio. Los enormes ingresos de capitales foráneos también pueden formar burbujas en los precios de activos en la pequeña economía suiza.

El gobierno suizo prevé un crecimiento del Producto Interno Bruto de 1,5% en 2012, frente a 2,1% de este año y 2,7% de 2010.

El mes pasado, el gobierno y líderes empresariale instaron a una acción más decidida por parte del BNS para debilitar la moneda, particularmente en medio de señales de que el crecimiento en otras partes de Europa y en EE.UU. podría frenarse.

En el comunicado del martes, el BNS dijo que el franco "representa una aguda amenaza para la economía suiza".

"Esta podría ser una lucha muy desgastadora para el BNS en los próximos meses", señaló Jane Foley, estratega de divisas del banco holandés Rabobank. "Es una batalla del BNS contra la búsqueda de refugios seguros por parte de los inversionistas".

"El BNS ya mostró sus cartas", dice Alessandro Bee, estratega de divisas de Bank Sarasin. "No hay vuelta atrás. Van a hacer todo lo que esté a su alcance para defender su compromiso. Tienen que resistir la presión. De otra forma, no les queda más que cerrar el BNS".

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