
El BCRA advierte por el “principal riesgo a futuro” para la economía argentina
El organismo analizó la coyuntura local e internacional en la última publicación de su Informe de Política Monetaria; el impacto de la guerra en Irán y el menor crecimiento global
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Para el Banco Central, los problemas potenciales de la economía argentina no están dentro del país. Fronteras adentro, el organismo destaca la compra de reservas, la baja del riesgo país, la renovación del swap con China y la estabilidad cambiaria, propiciada también por una serie de intervenciones combinadas entre la autoridad monetaria y el Tesoro, pero al mismo tiempo mira a la guerra en Medio Oriente como potencial factor de desestabilización.
Ese conflicto bélico que se inició a fines de febrero representa para el BCRA el “principal riesgo a futuro” para el plan económico del Gobierno. Así lo planteó recientemente el organismo, en su Informe de Política Monetaria (IPOM), un documento trimestral en el que la entidad explica sus decisiones, analiza la coyuntura y repasa las expectativas de corto y mediano plazo.
En ese escenario, el BCRA proyecta que la inflación podría continuar en un proceso de lenta desaceleración, aunque la continuidad de la guerra en Irán podría representar una amenaza para ese sendero. “Este riesgo podría impactar en la economía argentina a través de una mayor debilidad de la demanda externa o condiciones financieras globales más restrictivas”, detalla el informe.

Dos son los potenciales efectos de una eventual prolongación del conflicto. Por un lado, el BCRA plantea que la guerra podría implicar menores expectativas de crecimiento internacional, vinculado con una persistente suba del precio internacional de la energía (petróleo y gas) y menor oferta de estos hidrocarburos. Si bien ese factor podría tener una consecuencia positiva de corto plazo para el país (se incrementa el valor de las exportaciones locales, tras el desarrollo de Vaca Muerta), estas restricciones podrían implicar una limitación al crecimiento global, con un impacto negativo sobre el país.
Por otra parte, ese efecto sobre los precios internacionales, sumado a mayores riesgos de disrupciones en la economía global, con los problemas derivados de las interrupciones del tránsito por el estrecho de Ormuz, también podrían generar consecuencias como una suba en las tasas de interés internacionales. Y ese factor complica los planes del BCRA y el Gobierno argentino, que enfrenta vencimientos de deuda en moneda extranjera y la cuenta pendiente de volver a los mercados internacionales.

“El menor crecimiento esperado refleja las consecuencias del conflicto: el encarecimiento de la energía, las disrupciones en las cadenas de suministro globales y una mayor volatilidad financiera”, plantea el BCRA, y agrega: “Si bien a nivel global estos factores son parcialmente compensados por el impulso del ciclo tecnológico vinculado a la inteligencia artificial, dicho factor no alcanza a los principales socios comerciales de la Argentina, mayormente ajenos a esas cadenas de valor”.
Los efectos de este combo también se vieron en los últimos meses. Con “condiciones financieras internacionales más volátiles y restrictivas”, según las describió el BCRA, las perspectivas de crecimiento de los principales socios comerciales del país se moderaron, y ahora se espera un 2,5% en 2026, luego del 2,7% de 2025. En particular, destacan las menores proyecciones de expansión de la actividad en China (4,6%), Brasil (2,2%) y la zona euro (0,8%).

“Un endurecimiento abrupto de las condiciones financieras globales por nuevos focos de tensión o movimientos hacia activos de refugio continúa siendo un factor de vulnerabilidad externa para la Argentina, más allá de los significativos determinantes idiosincrásicos de las condiciones financieras en nuestro país”, advierte el BCRA.
“El conflicto que tocó pico allá por abril y ahora hay una lentitud en la resolución. El petróleo no se fue a US$120, frenó la tendencia anterior, pero tampoco volvió al nivel previo, que era de US$60. Lo que queda mientras tanto es un petróleo más caro de lo que estaba, y eso hará que la economía mundial crezca un poquito menos, pero no mayores problemas”, dijo a LA NACION el economista Martín Polo.
“Es un escenario de ‘paz armada’, que le va a generar volatilidad al mercado, pero no una gran disrupción. Más que del lado financiero, el impacto puede venir por el lado de la economía real. Con estos valores, si bien no se genera un proceso inflacionario, aumentan los costos y eso termina impactando en la actividad global”, completó el analista.
Mientras el Gobierno impulsa una reforma de la Carta Orgánica del BCRA, para fijar en la “preservación del valor de la moneda” como único mandato, el organismo también se refirió a la evolución de la inflación y al sendero de desaceleración. En ese sentido, además del freno en elementos “total o parcialmente indexados”, como los alquileres, la medicina prepaga o el transporte público, el organismo también proyecta “cierta estabilidad en los precios de las naftas” aunque, nuevamente, condicionado por la guerra en Irán. “Dependerá la evolución del conflicto en Oriente Medio, sobre el que persiste una elevada incertidumbre”, plantea el IPOM.



