
El futuro de la crisis por la falta de gas y energía eléctrica exige conocer cómo será el invierno que hay que pasar
El pronóstico meteorológico para los próximos meses augura temperaturas similares a las de 2003, noches más frías y lluvias apenas superiores al promedio; los analistas dicen que se notará la escasez
1 minuto de lectura'
El Servicio Meteorológico Nacional asegura que este fin de otoño y el comienzo del invierno habrá tiempo frío moderado durante el día y las noches serán, en general, muy frías. En esas jornadas podría complicarse el suministro de gas y de energía eléctrica.
Sorpresivamente, el clima se ha convertido en una variable más importante que lo habitual para el desarrollo económico de la Argentina. Todos los integrantes de la cadena energética y el Gobierno ofrecen su modelo de solución para la grave crisis que golpea al país. Y se hacen proyecciones y previsiones que varían según el tipo de invierno por el que atravesará el país.
Si hiciera más frío que lo habitual el consumo se dispararía, poniendo en peligro la ya jaqueada disponibilidad de electricidad y gas. Y la situación se agravaría si lloviera menos que de costumbre, porque entonces las centrales hidroeléctricas producirán menos y el déficit deberá cubrirse con otros tipos de generación más caros.
En el INTA de Castelar comparten la predicción del Servicio Meteorológico Nacional. Dicen que habrá menor frecuencia de heladas y que este mes habrá lluvias normales y superiores a las normales en la región pampeana. Si se mantiene la humedad normal, el invierno se amortiguará.
"No será un invierno cálido, pero el año pasado julio y agosto fueron muy rigurosos; este año no pensamos que pasará lo mismo", dicen en el INTA.
En tanto, en Telemet/AccuWeather consideran que por las noches habrá un clima más seco, que puede hacer que las temperaturas desciendan algunos grados más de lo acostumbrado.
Allí difieren con sus colegas al indicar que este invierno será acompañado por temperaturas que, en conjunto, se situarán cercanas a uno o dos grados por debajo de lo normal y, como excepción, que se registrarán algunas noches muy frías.
Si se cumplen los pronósticos, entonces, la crisis energética no tendrá, en general, al clima como un agravante.
Un analista energético aseguró que faltarán unos 15 millones de metros cúbicos diarios de gas, en un invierno con temperaturas iguales o inferiores a las del año pasado.
Al repasar las razones de la escasez se puede recurrir al Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), que lo explica en su informe de abastecimiento de 2004. "Desde la privatización del servicio público de gas natural hubo un crecimiento acumulado de 41% en el consumo interno. (...) Esto sucede porque el gas natural tiene un precio relativamente menor en comparación con otros combustibles y por ello tiene mayor demanda."
Y detalla que, con independencia del tipo de invierno que se presente, la cantidad de días en los que los distribuidores requerirán restricciones a los clientes con contratos interrumpibles "será mayor al del invierno pasado como consecuencia del aumento del consumo de base".
Fiel a su estilo, el Gobierno emprendió una lucha en varios frentes simultáneos. Restringió las exportaciones de gas a Chile, acordó importar fluido desde Bolivia y fuel-oil desde Venezuela, anunció la creación de una empresa energética estatal que actúe como formadora de precios y lanzó un programa de ahorro energético con fuertes aumentos para los usuarios residenciales que no reduzcan al menos en 5% sus consumos.
Por cada kilovatio de energía eléctrica consumido de más con respecto al mismo bimestre del año pasado se pagará, al menos un 100% más. Para el gas habrá aumentos de hasta el 40% para quienes no ahorren.
Además, el martes se darán detalles sobre el funcionamiento de la compañía estatal de energía que creará el Gobierno y se anunciarían inversiones para el sector.
El gran dilema de la administración de Néstor Kirchner es decidir cómo se reparte esta carga pendiente desde la devaluación. Los comensales a la magra mesa son las empresas de servicios públicos, la industria y los usuarios residenciales. Y el Gobierno es quien tiene que repartir una torta más chica.
Varios analistas consultados por LA NACION se mostraron escépticos sobre el éxito de los planes anunciados hasta ahora.
Sin medias tintas, Sebastián Scheimberg, economista de FIEL, dijo que "las medidas son malas, aquí se arma un esquema donde se apunta al sector residencial y se crea una especie de tarifa social". Sostuvo que, en este invierno, "la clase media y media-alta no cambiará su patrón de consumo, porque no hay incentivos para ahorrar".
El consultor Daniel Montamat, ex secretario de Energía, indicó que todos los pronósticos que se hicieron sobre la crisis energética contemplaban un invierno "normal".
Al confirmarse esa hipótesis climática, se mantienen sus preocupaciones. "Habrá tres meses durante los cuales faltarán entre 14 y 15 millones de metros cúbicos de gas por día, y eso asumiendo que llega el gas desde Bolivia, que hay logística para mover el fuel-oil que viene de Venezuela y que llega en tiempo y forma la electricidad que nos manda Brasil -detalla-. Como verá, son demasiados supuestos positivos."
Montamat opina que se impone un sinceramiento por parte del Gobierno. "Creo que hay que decir toda la verdad, que el racionamiento es necesario y que existe una emergencia energética que no se resuelve tocando los precios."
Las soluciones parciales o graduales no son del agrado de Manuel Abdala, director de la consultora LECG, LLC. "Los remedios en varias dosis pueden resultar impopulares y la experiencia en la Argentina es que lo mejor es hacerlo de una sola vez", dijo.
Y comparó la evolución de la crisis con una bola de nieve que se agranda a medida que rueda cuesta abajo. "Habría que acelerar el tema tarifario para recomponerlo todo lo que se pueda. Y hacerlo de manera diferenciada entre la industria y los usuarios residenciales. No veo otra forma de aliviar la crisis".
Aunque la Argentina viva un invierno "normal", los días baja temperatura seguirán siendo un problema para el transporte del gas. "Al bajar la temperatura aumenta la demanda y podrían llegar a hacer falta más de 135 millones de metros cúbicos en un día muy frío", indicó Andrés Chambouleyron, experto en regulación de servicios públicos del Ieral de la Fundación Mediterránea.
El analista proyectó que la demanda diaria en un día pico sería de 135,17 millones de metros cúbicos de gas, mientras que el máximo que puede transportar la red argentina es de 120 millones. "Entonces habrá que racionar más de 15 millones de metros cúbicos, empezando por la industria, siguiendo por el GNC y terminando en la generación, siempre y cuando haya combustibles sustitutos disponibles", explicó.
Desde el despacho de un petrolero apuntaron al Gobierno por imprevisión. "Hasta hace muy poco, la Secretaría de Energía no tenía computadoras, los técnicos iban a consultar Internet en el cibercafé de la esquina y en algunas áreas ni siquiera sabían que se anunciarían las medidas que se difundieron", resumió.
En el Gobierno rechazan las críticas y un hombre cercano al ministro Julio De Vido aseguró que el plan para afrontar la crisis cubre todos los flancos.
Consultado sobre el pronóstico meteorológico actualizado, el funcionario respondió con tono aguerrido: "Estamos preparados para lo que venga. En nuestro análisis ya estamos considerando las peores hipótesis incluyendo la del invierno más crudo, y creemos que tendremos buenos resultados con las medidas que tomamos".
Las proyecciones de consumo que hizo para este año la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA (Cammesa), una empresa mixta controlada por el Estado, fueron superadas por la realidad.
En la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec), explican que la emergencia eléctrica se produce por el aumento de la demanda, por la sequía que afecta a las centrales hidroeléctricas y también por la falta de gas para las centrales térmicas y por fallas en el transporte.
Se suponía que la demanda eléctrica argentina aumentaría a un ritmo parecido al del PBI, que este año crecerá entre 6 y 7 por ciento. Pero ese número resultó ser muy conservador: sólo en abril la demanda creció un 14% con respecto al mismo mes del año pasado.
Para Cecilia Laclau, de Fundelec, la variación de las lluvias invernales no cambiará demasiado el preocupante panorama y la demanda del servicio seguirá aumentando. "Es muy difícil que se reduzca el consumo de energía eléctrica porque aún en un año de recesión como fue 2002, en el que el PBI bajó doce por ciento, el consumo sólo retrocedió dos puntos", dijo.
-¿Cree que vuelven los cortes?
-Yo creo que no, pero nosotros no hacemos predicciones. Hace un año nadie pensaría que el aumento de la demanda iba a ser 8 por ciento. El Gobierno está tomando medidas para evitar los cortes por completo y me parece lo más adecuado. Eso y el uso racional de la energía.
La verdad es que lo de la Argentina no es extraordinario, era bastante previsible. Este año, el peor escenario es el que se dio.





