
El pago al FMI no mejorará la nota de la deuda argentina
Según las calificadoras de riesgo, el país aún debe demostrar que su crecimiento es sustentable
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El riesgo financiero de la Argentina no mejorará por pagarle al Fondo Monetario Internacional (FMI) ya que el país aún necesita demostrar que puede sostener su crecimiento en el mediano plazo, según las principales calificadoras de riesgo internacionales.
La cancelación de la deuda con el FMI, que se concretaría entre mañana y pasado mañana, no llevará a que Standard &Poor´s, Moody´s y Fitch mejoren otra vez la calificación del pasivo argentino, la cual seguirá apenas unos escalones por encima del default. Así lo informaron a LA NACION Joydeep Mukherji, el analista de S&P que sigue el caso argentino; Mauro Leos, jefe de analistas de mercados emergentes de Moody´s, y Lorna Martin, directora de Fitch Argentina.
S&P tiene a la Argentina en B- (deuda de grado especulativo, aunque con cierto margen para que el deudor pague sus compromisos); Moody´s le asignó una calificación un poco menos benigna: B3, apenas por encima de la peor calificación posible; Fitch tiene, sin duda, la visión más escéptica, ya que la deuda extranjera argentina tiene la calificación triple C. La nota que otorgan estas agencias evaluadoras es un marco de referencia clave sobre un país para los inversores financieros de todo el mundo. En una escala de letras, A es la mejor y E, la peor.
En diálogo telefónico desde Nueva York, Mukherji y Leos sentenciaron que, para ambas calificadoras, el pago al FMI "no cambia en nada" su visión sobre la Argentina. Esta decisión, anunciada como un paso trascendente por el Gobierno, no modifica los desafíos que tiene por delante el país ya que en realidad el Fondo había perdido influencia sobre el rumbo de la política económica local a partir de la suspensión del acuerdo a mediados de 2004, según las calificadoras.
"La calificación sobre la Argentina es B menos y la perspectiva es estable, por lo que este anuncio no cambia nada. Hasta 2007 el cronograma financiero del país no era tan ajustado. Más aún, creo que la situación queda un poco peor porque el Gobierno ahora tiene que emitir más deuda", indicó Mukherji. "No creo que el Gobierno haya tenido demasiado interés antes de tomar esta decisión en lograr un acuerdo con el FMI, por lo que el grado de flexibilidad para definir los ejes de la política económica no cambian. Por ejemplo, es el presidente Kirchner, y no Washington, quien ha decidido mantener alto el nivel de superávit [fiscal]", agregó.
Por su parte, Leos dijo: "Puede ser que esta decisión de anticipar el pago le brinde más flexibilidad al país, pero la deuda sigue estando ahí y, por lo tanto, la pregunta sigue siendo en qué medida los fundamentos del país son más sólidos o no. [...] Por un lado, el pago no hace desaparecer estas dudas sobre la economía argentina en el mediano plazo -aclaró- y, por el otro, reduce en forma transitoria la cantidad de reservas del Banco Central, lo que en sí es un asunto que genera preocupación".
Desde el invierno de Manhattan ambos admitieron que, pese al fuerte crecimiento registrado desde fines de 2002 y a su buena disciplina fiscal, la Argentina sigue siendo observada como un "preso en libertad condicional", después del default, la pesificación y el congelamiento de las tarifas, entre otras controvertidas decisiones que afectaron el derecho de propiedad. "La Argentina siempre exhibe volatilidad y por eso las reglas de juego son fundamentales, ya que el ciclo económico puede mejorar o empeorar, pero las reglas no deben cambiar", explicó el analista de S&P.
Heterodoxia, bajo la lupa
Leos admitió que el rumbo adoptado por el Gobierno "inquieta a muchos analistas, porque hay un enfoque no ortodoxo en algunas áreas, como en la política fiscal, donde el superávit es alto sobre todo por la suba de los ingresos, pero no se sabe si, cuando éstos bajen, el Gobierno estará dispuesto a ajustar el gasto".
Lorna Martin afirmó que "cuestiones como las reformas estructurales, tarifas y el sistema impositivo no cambian con este pago". "La recuperación de la confianza es lenta y por eso, pese a que hace cuatro años que no hay ninguna confiscación, se sigue preguntando por el derecho de propiedad", admitió Martin.
Por esta incertidumbre, aclaró Leos, el mercado tomó con una actitud mucho más favorable el pago anticipado de Brasil al FMI que el mismo anuncio formulado por la Argentina. "En el caso de Brasil, el gasto no creció tanto, y más aún, con la economía creciendo, se redobló el ajuste fiscal, mientras que en la Argentina hay dudas por la autonomía monetaria, el intervencionismo estatal y un ambiente político que cada vez tiene menos contrapesos", sentenció Leos. Mukherji explicó que mientras Brasil puede seguir acudiendo sin restricciones a los inversores privados internacionales, "no sabemos qué acceso tiene la Argentina a los mercados externos, más allá del apetito por los Boden, por la lucha de los hold outs ".
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