
El pan tributará el IVA, pero dicen que el precio no subirá
Trigo, harina y panificados pagarán una tasa del 10,5%
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El Senado sancionó ayer una ley que grava con el 10,5% de IVA la venta al público del pan común. De esta manera, la cadena productiva de la panificación queda unificada en una tasa diferenciada, ya que la norma también reduce a la mitad la alícuota del 21% que tributaban las harinas y mantiene vigente la del trigo.
Según se preocuparon en destacar en el Poder Ejecutivo, este cambio en el esquema tributario no afectará el precio de comercialización del pan, ya que no tiene impacto fiscal para los panaderos. Así lo destacó el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Jorge Capitanich (PJ-Chaco), que además señaló que esos valores tampoco deberían sufrir variaciones debido a que está vigente el acuerdo que el sector panadero selló con la Secretaría de Comercio Interior.
Según el presidente de Federación Argentina de la Industria del Pan y Afines (Faipa), Rubén Salvio, si el costo de los insumos se mantiene estable "con el precio no va a pasar nada; si bien se impone el IVA al pan, baja la tasa para la harina y para los demás productos panificados, que hasta ahora tributaban el 21 por ciento". Además del pacto con el Gobierno, panaderos y molineros también se comprometieron con diputados y senadores a no aumentar el precio al público, por lo menos hasta marzo del año próximo.
El proyecto fue aprobado por amplia mayoría de 36 votos a favor y 7 en contra. La oposición fue del bloque radical, que pretendía mantener la exención a la venta minorista.
Como compensación, la UCR planteó permitirles a los comerciantes aplicar como pago a cuenta del monotributo y de ganancias el IVA que abonan con la compra de harina y que no pueden descargar en sus productos. La propuesta fue rechazada por el oficialismo, que priorizó su urgencia por sancionar la ley -modificarla hubiese obligado a su envío en segunda revisión a la Cámara baja-, y defendió el criterio de caja del Poder Ejecutivo, que no quiere ceder ni un ápice en el nivel de recaudación tributaria.
Según explicó Capitanich, la ley sancionada ayer en rápido debate "pretende darle coherencia desde el punto de vista impositivo a la cadena de producción que va desde el trigo hasta la harina y el pan". Además, destacó que con el nuevo esquema tributario se buscará combatir los 200 millones de pesos de evasión fiscal que provoca la comercialización de harinas por molinos que trabajan en negro. "Logramos múltiples objetivos con esta ley", agregó Capitanich, en referencia a que esos productos, además, no cumplen con la ley de fortificación de harinas.
Según datos proporcionados por los molinos harineros, la evasión y el trabajo en negro en ese sector alcanzan al 40% del total de la producción en el nivel nacional. Otro 60% se estima en el ámbito de las panaderías. "Esta ley va a blanquear nuestra actividad y la de las panaderías porque desalienta la informalidad. Además, se trata de un producto sensible: se consumen 100 kilos per cápita por habitante", señaló Alberto España, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM).
Si bien cree que el valor de la harina debería bajar, España advirtió que debe seguirse el comportamiento del precio internacional del trigo -que ayer llegó a su nivel más alto de la última década en la Bolsa de Chicago- y la oferta del cereal en el mercado local, que podría verse afectado por la sequía y una mayor exportación (más información en la página 11).
La ley sancionada ayer es una de los pocas originadas en el Congreso en lo que va del año. De hecho fue el propio Capitanich quien impulsó su tratamiento en el Senado, pero debió resignar sus pretensiones porque al imponer una alícuota impositiva a un sector productivo la iniciativa debía comenzar su debate por la Cámara baja.




