
El semestre de las exportaciones récord
Se destacan los números de los envíos al exterior, de la compra de bienes de consumo y también del superávit comercial
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Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones argentinas han alcanzado un récord histórico, medidas en dólares corrientes, para un período similar. Crecieron 24,4% interanualmente y llegaron a US$49.454 millones, mientras que el anterior récord había sido en 2022, con US$44.377 millones.
En realidad, las exportaciones ya mostraban buena performance desde el año pasado, cuando tuvieron un crecimiento de 9,3% y lograron el segundo mayor registro anual histórico: US$87.077 millones, apenas más bajo que el récord de 2022.
Las importaciones de bienes, mientras tanto, decrecieron 3,9% en el primer semestre de 2026 y alcanzaron los US$35.531 millones (una cifra ubicada por debajo de las del primer semestre de 2025, 2023 y 2022). Lo que refleja que no nos encontramos ante una “apertura indiscriminada” en términos generales y que -a la vez- la Argentina, si pretende una economía pujante, deberá exhibir mayor nivel de compras en el exterior en el futuro cercano.
Las exportaciones han tenido como principales mercados a Brasil, China, Estados Unidos, Chile e India, que sumados generan 45% del total. Por un lado, el éxito de las ventas al exterior se basa primordialmente en que hubo mayores cantidades enviadas (aunque también se beneficiaron de mejores precios internacionales). Y se explica por la buena performance de todos los grandes rubros: productos primarios, manufacturas de origen agropecuario, manufacturas industriales y combustible y energía.
El rubro que más dólares comerciales atrajo es el de las manufacturas agropecuarias, con US$15.819 millones, y el que mayor crecimiento porcentual exhibió -mostrando la relevancia que adquiere gradualmente- es el de combustibles y energía, con 42,5%.
Por el otro lado, las importaciones en el resultado semestral agregado disminuyeron un 3,9% (lo que no es una buena noticia, porque las importaciones descienden cuando el nivel de actividad es débil). Pero la tendencia parece cambiar y, después de varios meses de caída, en junio crecieron 7,3%.
En el desagregado de los datos semestrales por rubros, se ve un récord en bienes de consumo (US$5362 millones) como consecuencia de las políticas de incentivo a la competencia que implementa el Gobierno. Y, a su vez, se observa que las de vehículos y las de bienes intermedios cayeron semestralmente en relación con 2024, pero crecieron en junio, y en el semestre son más elevadas que en 2022, 2021 y años anteriores.
A la vez, las importaciones de bienes de capital (decisivas para la inversión) cayeron en el semestre contra 2025 un 7,2% (a US$6799 millones), aunque permanecen más elevadas que en todos los semestres hasta 2024.
Algo significativo es el superávit comercial récord del semestre, de US$13.923 millones de dólares. El anterior récord era de 2024.
La Argentina exhibe, así, una destacable suba en sus exportaciones: de mantenerse la performance, puede estimarse para todo 2026 un récord histórico anual, de una cifra por encima de los US$95.000 millones, lo que nos permitiría, por primera vez en un decenio, superar el 0,35% de participación en el comercio mundial total (en 2023 era de 0,27%). Diversos productos actúan como motores: entre ellos, los de la cadena sojera, los aceites de petróleo, el maíz, los vehículos automotores y los minerales auríferos.
Esta performance nos acerca ciertos pasos a una meta que requiere mayor esfuerzo y no está cerca aún: lograr una relación entre el comercio exterior y el producto bruto similar a la de América Latina toda (en la Argentina ronda el 33% y en la región supera el 50%).
Varias condiciones para esta mejora comienzan a madurar: estabilidad cambiaria (y desaparición de la brecha), desregulación, reducción parcial de retenciones y eliminación de obstáculos y obstrucciones. También influye que el comercio internacional sigue en alza en el planeta. Y aún hay que esperar que comiencen a dar frutos los acuerdos internacionales celebrados y los que están en curso. Aunque están pendientes alivios impositivos, mejoras en infraestructura y mayor competitividad y eficiencia sistémicas.
Recuperar capacidad internacional debe ser una meta para todos, no solo para los exportadores. Y exige buenas acciones públicas y también privadas.
El autor es presidente de la International Chamber of Commerce (ICC) en la Argentina y director de la Maestría en Business & Technology del ITBA
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