
Las Pyme familiares enfrentan el problema de la sucesión
Algunas empresas sufren choques generacionales que causan una crisis de liderazgo
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Cuando un fundador de Pyme familiar llega al momento de abandonar su puesto y que lo suceda un nuevo líder suele enfrentarse a una situación de incertidumbre. Este período de transición, que se conoce como la sucesión, pone en escena a padres e hijos en busca de una solución para su empresa.
Este proceso está considerado por varios consultores como una situación de crisis en la empresa que debe ser tratada con antelación y por profesionales. Es imprescindible poder prever el problema y enfrentarlo. Sin embargo, gran cantidad de Pyme familiares no tiene en cuenta la posibilidad de buscar ayuda externa. Unas por problemas económicos y otras por la rigidez del sistema.
Para Matilde Paz, de Cervantes y Asociados, el problema es la costumbre: "Si les está yendo bien creen que nunca les va a ir mal. Cuando surge la crisis no saben cómo manejarla porque son empresas que siempre se administraron solas".
El fin de un ciclo
Luego de años de trabajar en conjunto, el padre siente que finalmente debe ceder el lugar a su hijo. Esta situación se llama choque generacional y se ve reflejada en el encuentro de posiciones antagónicas. Es probable que la fricción entre ambos se agudice con el tiempo y la empresa caiga en una crisis de liderazgo.
Jorge Floriani, de Acatt Recursos Humanos, propone: "Una de las cosas que les enseñamos a las Pyme es que delegar no es abdicar", y agrega: "Muchas veces el fundador siente que pierde su dominio en lo laboral y cree que también lo hará en la familia".
Por eso, muchos fundadores le temen a la sucesión. Poder enfrentarla dependerá de su personalidad y la de sus sucesores. "Generalmente este problema ocurre con aquellas personas que no tienen un proyecto personal que vaya más allá de lo laboral", afirma Marcelo Pitluk, de la consultora Pitluk y Asociados. El porcentaje de desaparición de empresas ante estos procesos es muy elevado. Sólo el cincuenta por ciento supera la primera transición y un escaso diez por ciento llega a la tercera generación.
Para Gerardo Arbesú, de la Carpintería Casa Arbesú, la superposición de mandos es difícil de sobrellevar: "Confunde a todo el mundo. El que tiene que hacer las tareas se ve confundido; va uno y le dice una cosa, va otro y le ordena otra, un tercero hace lo mismo, y el empleado no sabe qué hacer ni a quién responder, ya que hay varios jefes. Después vendrán las alianzas, donde un empleado es fiel a uno, y otro, a otro. Tanto el cliente externo como interno no sabe a quién recurrir. Para ejercer un liderazgo exitoso es necesario homogeneizar la toma de desiciones".
Momento de soluciones
Como en todo período de transición es necesario encontrar una salida al conflicto antes de que sea demasiado tarde o, mejor aún, percibir la enfermedad antes de que se manifieste.
Para Paz, la solución está en una correcta gestión: "Al no haber concepto de gestión, no hay idea de liderazgo, delegación o toma de decisiones. Todo se maneja intuitivamente y desde la paternidad, de manera autoritaria y lejos de ser una gestión productiva". Por otro lado, Pitluk comenta: "Lo más importante es separar la empresa de la familia. Una vez comprendido esto se puede empezar una sucesión menos traumática, porque se estaría hablando en términos de management".
Para evitar el choque generacional entre una parte, generalmente constituída por la experiencia y la intuición, y otra, formada en la Universidad, lo ideal es conseguir un acercamiento por medio de la capacitación, donde los consultores se postulan como posibles mediadores del conflicto.
Como solución, los especialistas sostienen que las Pyme deben cultivar la sucesión , esto es, acompañar las distintas etapas de la empresa. Es un largo proceso que llevará entre tres y diez años, según las fuentes consultadas, y dependerá de la edad del fundador, del sucesor, del entorno y de cómo se maneje el conflicto desde adentro. Ya que casi ninguna de las Pyme tiene posibilidades macro, el conflicto debe resolverse desde lo micro.





