
Libres de humo
Para erradicar el cigarrillo del ámbito laboral, muchas empresas se sumaron a la campaña antitabaco. En algunas, hay lugares específicos para fumar; en otras, la única opción es hacerlo en la calle
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Arrinconados en las puertas de los edificios, esquivando transeúntes o sentados en algún banco improvisado, los empleados que eligen fumar encuentran en la calle uno de los últimos reductos donde ejercitar su hábito. Es que, conscientes del daño que produce el tabaco en la salud y teniendo en cuenta que en las compañías donde no se fuma disminuyen los riesgos de accidentes y el ausentismo laboral, las empresas le dan la espalda al cigarrillo.
Según datos del Registro Nacional de Instituciones y Empresas Libres de Humo de Tabaco, creado en 2004 por el Ministerio de Salud y Ambiente para promover espacios laborales saludables, ya hay 189 empresas certificadas como libres de humo y otras doscientas que esperan la visita de un inspector. El comprobará que no haya rastros de cenizas o colillas de cigarrillos en oficinas, baños, salas para merendar y comedores. Además controlará que no se vendan cigarrillos en las instalaciones, que esté señalizada la prohibición de fumar y que la medida alcance a empleados, clientes, proveedores y transportistas.
Desde 1997, American Express prohíbe fumar en sus oficinas y fue declarada empresa libre de humo. "Cuando comunicamos al personal que en tres meses no se iba a permitir fumar algunos empleados se sintieron discriminados. Pero les explicamos que el objetivo era mantener el aire puro y cuidar a los que no fumaban. Les dimos toda la información posible y les aclaramos que quienes quisieran fumar podían hacerlo en la terraza o el patio interno", explica Sergio Sosa, director de Recursos Humanos.
Por su parte, la campaña antitabaco de Arcor se basó en crear conciencia sobre el efecto que produce el cigarrillo en la salud. Según Héctor Barzola, gerente médico corporativo: "No fue intención de la empresa forzar a las personas a que dejaran de fumar, simplemente quisimos que vieran que el tabaco afecta no sólo a quien fuma, sino también a su entorno". Para comunicar al personal que la compañía sería libre de humo se realizaron acciones de sensibilización, encuestas y charlas con especialistas. Además se dictó un taller de cesación de asistencia voluntaria a partir del cual el 30% de los fumadores abandonó el hábito.
Talleres de ayuda
En las farmacias Zona Vital hace quince años que no se prende un cigarrillo. "Los empleados fumaban en la trastienda y se presentaban ante el público con olor a tabaco. Aquí vendemos soluciones para la salud y la belleza, y ésa no era una buena imagen -explica Juan José Roiz, director general de la red, que cuenta con 21 puntos de venta en todo el país y como empresa libre de humo extiende su prohibición de fumar a sus clientes-. Muchos nos amenazaban con que si no podían fumar no compraban, o proponían hacerlo a un costado, pero con el tiempo se fueron habituando. El personal de seguridad está entrenado para abordar a quienes entran fumando y hasta ahora nunca tuvimos que llegar a extremos para que alguien apague el cigarrillo", dice Roiz.
Sin patios o terrazas a mano, al personal fumador no le queda otra opción que salir a la calle. "Al tener que bajar fumo menos que antes, y además me sirve para despejarme", dice Romina, empleada de una compañía. La Obra Social de Actividades Empresarias (OSIM) también es libre de humo. Desde 1996 realiza acciones contra el tabaco que impactaron en las 42.000 personas, en otras 450 que habitan su mismo edificio y en los 65 trabajadores de la obra social, entre ellos el gerente general, Jorge Díaz. "Iba a fumar a la esquina o a la escalera. Hace dos años dejé, me di cuenta del daño. Además, socialmente me sentía expulsado."
Horacio Martínez, presidente de OSIM, asegura que la clave en este tipo de programas es trabajar por etapas: "Realizamos charlas informativas junto a Lalcec y trabajamos con las prepagas para concientizar a nuestra población en común. No sirve dar órdenes del tipo acá no se fuma. Pero si la empresa muestra continuidad y acompaña a los empleados en el proceso, la resistencia inicial desaparece y se llega a buenos resultados".
En las tabacaleras
Sin una legislación que así lo estipule, la prohibición de fumar responde a la iniciativa de cada empresa.
Philip Morris International Inc., por ejemplo, deja a criterio de cada filial establecer sus propias normas al respecto. Su filial en la Argentina, Massalin Particulares, está realizando reformas edilicias que contemplen espacios para fumadores y no fumadores.
Por su parte, Nobleza Piccardo tiene áreas donde está permitido fumar, otras en las que no lo está y otras en las que sólo se puede fumar respetando ciertas reglas de convivencia propuestas por la empresa.
Entre otras recomendaciones, la compañía solicita a los empleados que aun cuando estén en un área habilitada para fumar pregunten a sus compañeros si no les resulta molesto. También se estipula que si alguna persona manifiesta su oposición a que se fume en una reunión, los participantes deben respetarla y no hacerlo. Además se recomienda no fumar en presencia de mujeres embarazadas y personas con problemas respiratorios.




