Políticas de género: la mujer que está detrás de la obligación de instalar guarderías

Ximena Liggerini, junto con su marido, presentó el amparo que cambiará la legislación laboral en el país con la incorporación de las salas maternales
Sofía Terrile
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22 de febrero de 2017  

Liggerini: "La medida protegerá a la familia"
Liggerini: "La medida protegerá a la familia"

La historia empezó hace cuarenta años. En 1976 se dictó la ley de contrato de trabajo, que contiene un artículo que obligaba a los establecimientos "donde preste servicios el número mínimo de trabajadoras" que determinara la reglamentación a habilitar guarderías "hasta la edad y en las condiciones" que se establecieran. Cuatro décadas después, la reglamentación jamás se efectuó y las salas maternales en las oficinas son una realidad en pocas compañías y edificios del sector público.

A mediados de febrero, una acción de amparo permitió que la historia pueda dar un vuelco. El Ministerio Público Fiscal publicó el fallo judicial que obliga al Gobierno a cumplir con el debido proceso para que la ley se cumpla dentro de un plazo de 90 días. Si el Estado no apela, en mayo podría darse el primer paso para que los padres y las madres de las oficinas puedan llevar a sus hijos e hijas al trabajo y tengan dónde los cuiden.

La historia detrás del fallo comienza con un matrimonio: una licenciada en Administración, Ximena Liggerini, y un abogado administrativo, Julio Pablo Comadira. Ella es consultora en Accenture y, juntos, crían dos hijos. Si bien reconoce que la compañía le daba beneficios como madre trabajadora -como jornadas flexibles o licencias extendidas- y que tenía dónde dejar a los chicos mientras ella estaba en la oficina, sentía "que podía hacer algo más" por otras familias. Su marido, por su parte, está a cargo de una clínica jurídica en la Universidad Austral. Entre los dos, y con ayuda de los alumnos de la clínica, pensaron un proyecto para exhortar al Estado a que reglamentara el artículo de las guarderías, el 179.

Armaron una acción de amparo en la que Liggerini se presentó como accionante junto con un padre y profesional, Juan Bautista Etcheverry, y la ONG Centro Latinoamericano de Derechos Humanos. Además de pedir la reglamentación, dice Liggerini, la idea de la demanda era cambiar un término en el artículo: "trabajadoras". Para la licenciada en Administración, el hecho de que el texto se refiriera solamente al género femenino podía resultar contraproducente para las mujeres, "porque las empresas lo utilizarían en su contra y dejarían de contratarlas". Además, afirma, los hombres comparten la crianza de sus hijos e hijas cada vez más, y el hecho de que no les permitieran también tener guarderías en sus oficinas sería "discriminatorio" hacia ellos.

Comadira añade que, cuando se expidió la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal que les concedió el amparo, no se refirieron a la terminología, pero que cree que el Estado se referirá tanto a los padres como a las madres a la hora de reglamentar el número mínimo de trabajadores.

Liggerini admite que la medida beneficiará mucho al género femenino, pero que la idea detrás de impulsar la acción de amparo fue "proteger a la familia". Aun así, las estadísticas indican que hasta un 43% de las mujeres deja de trabajar por sus hijos y, según los últimos números disponibles del Observatorio de la Maternidad, el 13,3% de las madres con estudios universitarios o terciarios completos no participan del mercado laboral, contra el 0,5% de sus pares masculinos

En América latina, además, las mujeres realizan unas cinco horas por día de trabajo doméstico no remunerado, contra las casi dos horas que cumple el hombre en promedio, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sin embargo, Liggerini hace hincapié en que la cocrianza es "cada vez más común" y afirma que se llegará a una mayor igualdad solamente si se habilita al hombre a tener más tiempo y espacio para compartir las tareas familiares.

Subraya que, países como Dinamarca, que lideran los rankings de igualdad de género, adoptaron políticas de "guarderías asequibles" -es decir, las familias trabajadoras se hacen cargo de hasta un 25% del costo del cuidado de sus hijos; el resto lo pone el Gobierno- y de jornadas laborales flexibles y licencias de hasta tres meses para hombres. Como resultado, el país es el quinto con mayor cantidad de madres que trabajan entre 35 países que componen la OCDE, y el 85% de las mujeres que paren vuelven al trabajo.

"Tenemos la suerte de tener experiencias en Europa, y aquí mismo en la Argentina, de gobiernos y empresas que proactivamente ya empezaron a pensar e implementar alternativas para madres y padres trabajadores. Se puede tomar el contexto actual empresario, social y familiar y las experiencias ya implementadas para un mejor cambio", reflexiona Liggerini.

La implementación de las guarderías en las oficinas, resalta Liggerini, no solamente traería beneficios explícitos para los padres y las madres -mayor liquidez, menor estrés y mejor inserción laboral pos-parto son solamente algunos de ellos-, sino también ventajas para la compañía. Entre estas ventajas, señala el menor nivel de ausentismo, mayor productividad y entusiasmo por parte de los empleados, que reconocerán "que será mayor el equilibrio entre la vida personal y el trabajo".

Además, asegura que la medida tendría impacto para toda la sociedad, porque el hecho de que los padres puedan pasar mayor tiempo con sus hijos repercute en "el desarrollo de las personalidades y autoestimas" de los adultos del futuro.

El matrimonio impulsor de la acción de amparo dice estar confiado en que el contexto actual, en el que los temas relacionados con la igualdad de género son cada vez más debatidos, puede propiciar que la medida de las guarderías en la compañía sea finalmente implementada. Asimismo, indica que, una vez que eso suceda, se podrían considerar otros beneficios en pos de la familia trabajadora, como mayor flexibilidad de horarios en las empresas.

Ambos creen que 2017 será el año en el que el paso que se dilató cuarenta años se dará. "Es una oportunidad política y social de redoblar la apuesta. Si el cambio ya está en la mesa, por qué no aprovechar y trabajar en equipo, con los profesionales de todas las áreas interesadas, para encontrar la mejor combinación de derechos que aseguran las necesidad de fondo que quiso salvar este artículo de la ley", concluye Liggerini.

Impacto en el salario

27,2%

Discriminación

Es la brecha salarial entre hombres y mujeres en la Argentina según un estudio de las economistas Mercedes D'Alessandro y Magalí Brosio. Entre los factores que influyen en esta discriminación se encuentra la falta de políticas activas (como las guarderías), que favorezcan la participación de las mujeres en el mercado laboral.

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