
En crisis por falta de liquidez, Codere logró una ayuda de Scioli
La provincia le extendió licencias de explotación en 5 de los 14 bingos que opera; a cambio, la empresa pagará $ 87 millones más
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MADRID.- Atrapado en una grave crisis de liquidez, el grupo español Codere comunicó ayer aquí un acuerdo con el gobierno de Daniel Scioli para extender las licencias de 5 de los 14 bingos que opera en la provincia de Buenos Aires y presentó un plan de reestructuración de su deuda bancaria en la Argentina.
La multinacional del juego intentó calmar a los mercados después de una semana desastrosa, en la que la calificadora Moody's alertó que corría riesgo de default a raíz, principalmente, del incierto panorama que atraviesa en la Argentina.
La Bolsa de Madrid tomó con desconfianza los anuncios: las acciones de Codere cayeron 1,2%. El gran temor no es el riesgo a un impago en Buenos Aires, sino qué pasará en el corto plazo con una multimillonaria deuda en euros que la compañía tiene en Europa con un sindicato de bancos compuesto por el BBVA, Barclays y Credit Suisse.
En una nota enviada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Codere informó los acuerdos a los que llegó con el Banco Macro, propiedad de Jorge Brito, y con el gobernador Scioli.
Indicó, por un lado, que ha extendido hasta el 23 de octubre el plazo para el pago de una deuda de 70 millones de pesos que vencía ayer.
Además, que procederá a cancelar anticipadamente otro crédito de 101 millones de pesos y que liquidará bonos argentinos que mantiene en cartera para saldar otro préstamo de 30 millones de pesos.
Además anunció que se le renovaron las licencias en cinco bingos de la provincia de Buenos Aires que vencían en 2016 (uno) y 2021 (cuatro); seguirán hasta 2022 (dos), 2024 (dos) y 2031 (una).
A cambio de esa extensión en los contratos se comprometió a pagar 87 millones de pesos adicionales al gobierno de Scioli de acá a mediados de 2014. Ese último dato reavivó los temores de los inversores, que ya se habían manifestado preocupados por la liquidez de la empresa, según consignan analistas de la bolsa madrileña.
Como informó ayer LA NACION, Codere atribuyó la crítica situación de sus finanzas a una falta de liquidez provocada por la prohibición de repatriar beneficios desde la Argentina, lugar donde produce el 37% de sus ingresos.
En su último informe a los accionistas, la empresa admitió una caída en los resultados de la operación en Buenos Aires y mencionó como causas de ella el impacto de la inflación y de la devaluación que el peso mostró respecto del euro.
La encrucijada
Con su mensaje de ayer, Codere buscó dar una inequívoca señal de que está dispuesto a actuar en la Argentina, su principal mercado, para zafar de la crisis. Como parte de este plan, ya el viernes había anunciado la salida de su CEO para la Argentina, Héctor Luna.
Algunas fuentes locales indican que con esa medida buscó agradar al gobierno de Cristina Kirchner, en procura de que alivie el cepo que impide a las empresas la repatriación de dividendos.
Y, aunque deja en claro que todas las hipótesis están abiertas, pareció descartar el camino de la venta de activos bonaerenses.
Su director de comunicación, Ítalo Durazzo, se había sincerado en declaraciones publicadas por el diario El País. "¿De qué serviría vender si luego no puedes repatriar el dinero?", les dijo.
Para Scioli, Codere es una empresa fundamental por el tamaño de sus aportes impositivos a las arcas provinciales.
En el primer trimestre de 2013, Codere tuvo ingresos en las salas de juego de la provincia por 147 millones de euros y pagó el equivalente a 64 millones de euros en impuestos.
Según informó la empresa ayer a la CNMV, como resultado de la renegociación de sus contratos, en el próximo año y medio deberá desembolsarle al gobierno provincial un total de 211 millones de pesos adicionales.
Es la contrapartida por las extensión en las licencias de explotación que obtuvo en los últimos días.




