
En el Gobierno ansiaban el reemplazo
La relación entre Kirchner y Cortina era buena, aunque se venía deteriorando
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La empresa más grande de la Argentina ha cambiado de presidente, pero ni en ella ni en el gobierno de Néstor Kirchner esperan cambios sustantivos en su estrategia de negocios. Sin embargo, en el plano personal, los analistas reconocen que no es lo mismo que Repsol YPF esté dirigida por un hombre designado por el anterior presidente español, el conservador José María Aznar, de tirante relación con Kirchner, que por otro impulsado por el actual ocupante de La Moncloa, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, de más afinidad con el mandatario argentino.
Tanto la filial argentina de Repsol YPF, donde se desarrolla el 40% de la actividad de la empresa española y se generan US$ 5500 millones de ingresos operativos, como en el Gobierno, se reconoce que la relación entre Kirchner y el hasta ayer presidente de esa compañía, Alfonso Cortina, era buena, sin llegar a calificarse de amistad y con algunos chisporroteos específicos por el precio del gas y las retenciones a la exportación.
Fuentes de la Casa Rosada dejaron trascender ayer que, apenas se conoció el relevo de Cortina, a Kirchner se le escuchó decir que tal decisión "no me pone triste".
En su primera visita a España, el Presidente atacó a los empresarios de ese país por beneficiarse de la política económica de Carlos Menem, pero auguró que se llevaría bien con ellos y puso como ejemplo la larga relación que tejió con Cortina desde que era gobernador de Santa Cruz.
La escasez energética de principios de año causó uno de los enfrentamientos más serios. En mayo pasado, el canciller Rafael Bielsa le transmitió a Zapatero, que acaba de asumir en su cargo, el disgusto con la cúpula de Repsol YPF y el presidente del gobierno español le respondió que su intención era removerla. A poco de llegar Zapatero al poder, Cortina vino a Buenos Aires a discutir sobre las retenciones y Kirchner le hizo soportar una extensa antesala. Lo que llamó la atención en España no fue tanto la espera, algo habitual en las citas con el Presidente, sino el escaso respaldo que le dio La Moncloa.
En su visita a Madrid de la semana pasada, Bielsa le comentó al director de la oficina económica de La Moncloa, Miguel Sebastián, la necesidad de renovar el modelo empresarial de los años 90, basado en altas rentabilidades, y ambos mencionaron como ejemplos a Cortina y Miguel Angel Gutiérrez -que recientemente dejó la presidencia de Telefónica de Argentina-. Sebastián lo llamó ayer temprano a Bielsa para anticiparle la renuncia de Cortina.
Todo hace indicar que los cambios continuarán no sólo entre los amigos de Aznar que dirigen empresas privatizadas, sino también entre quienes dirigen las filiales argentinas. El director general de Repsol YPF Argentina, José María Ranero Díaz, se marcha a fines de año, pero en la empresa aclaran que se debe a su jubilación.
Un alto funcionario del Ejecutivo, de frecuente contacto con Repsol YPF, admite que con Cortina u otro presidente los conflictos existirán igual porque "este gobierno tiene un estilo distinto del de Menem" y cada uno defiende sus intereses. También lo hace Zapatero, cuyo gobierno ha sido el más crítico contra el proyecto de Kirchner sobre regulación de servicios públicos.




