Entre la sonrisa de hoy y la deuda social

La provincia crece y busca atraer inversión industrial, pero aún la mitad de la población vive del Estado
José Derewicki
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18 de septiembre de 2011  

RESISTENCIA.- La sonrisa, producto de una mayor actividad económica, volvió a los chaqueños gracias a la reactivación que tiene como base de sustentación el sector agropecuario y una incipiente industria que promete la instalación de firmas textiles, producción forestal y hasta de arrabio.

Después de dos años en los que la sequía castigó por casi un lustro a la provincia, se encuentra el gobernador Jorge Capitanich, que va hoy por la reelección, con una producción en alza acompañada de buenos precios internacionales que renovaron la apuesta del sector agropecuario a producir más.

Se sembraron más de 1,5 millón de hectáreas. La soja superó las 560.000 hectáreas y el algodón casi llega a 400.000. Este año se lograron 300.000 toneladas de fibra de algodón, suficientes para la industria nacional y para vender al exterior. El desafío será sostener esto en el tiempo.

El gobierno de Capitanich apunta a atraer la industria textil al lugar donde se produce y desmota el 80% del algodón de la Argentina, desde la costura hasta el estampado de prendas. El incentivo es el subsidio de la mano de obra durante el período de capacitación, créditos bancarios a tasa subsidiada, cursos de capacitación, asesoramiento para la organización empresarial y productiva y financiamiento para la provisión a grandes cadenas de comercialización. Hay otros beneficios como adjudicación de tierras, exenciones de impuestos provinciales, provisión de energía y otros servicios a precios diferenciales. Después de la instalación de la brasileña Textil Santana, el gobernador logró que esa empresa ampliara su planta para producir 20 millones de metros lineales de tela de jean por año y que ocupara casi 600 obreros para producirlo.

También hay interés de empresas de producción de pollos y de inversores extranjeros para producir en el Impenetrable. El grupo Vetorial adquirió un terreno para instalar una planta de arrabio en Puerto Vilelas, a 8 kilómetros de esta capital. Hay otros desarrollos se pueden observar en el parque industrial de Puerto Tirol, pequeña población ubicada a 8 kilómetros que se jacta de tener desocupación casi cero.

En el Chaco hay mucho por hacer en materia de viviendas, caminos, hospitales o cloacas. Esta falta de infraestructura y de apoyo a la expansión productiva generó un gran éxodo acompañado de una falta alarmante de trabajo y es así que hoy la mitad de la población sobrevive del aporte de los gobiernos nacional, provincial o municipal. El Estado provincial sigue siendo el mejor empleador.

El presidente de la Federación Económica del Chaco, Roberto Lugo, sostiene que "la industria y los servicios fueron los sectores económicos que más crecieron en los últimos años gracias a que se mejoró la competitividad". Revela que los servicios se expandieron 37% desde 2005. Pero advierte que "el sector ganadero fue el que menos pudo desarrollarse, las condiciones climáticas impidieron que se incrementaran los rodeos y se perdieron 200.000 cabezas".

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