
España dice que Aerolíneas es un tema de agenda bilateral
La vicepresidenta admitió conversaciones con el gobierno argentino
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MADRID.- El gobierno socialista español dio ayer, de modo oficial, carácter de cuestión de "agenda bilateral" a la crisis por el futuro de la empresa Aerolíneas Argentinas, actualmente controlada por capitales españoles, pero con un proceso de intervención en ciernes.
"La situación de Aerolíneas Argentinas es un tema bilateral", por eso hay "diálogos en curso" con las autoridades de Buenos Aires, reveló ayer la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega.
La número dos del gobierno español fue consultada sobre el carácter de la crisis, apenas horas después de que el principal accionista de Aerolíneas, el empresario español Gerardo Díaz Ferrán, denunciara públicamente su malestar por la situación.
"El gobierno argentino tiene responsabilidad en la situación a la que ha llegado Aerolíneas", había dicho Díaz Ferrán en diálogo con LA NACION.
Ayer, De la Vega confirmó el carácter político que empieza a adquirir la crisis: "El gobierno argentino y representantes españoles están hablando sobre la situación de Aerolíneas", reconoció.
Hasta ahora, los principales esfuerzos de ambos gobiernos apuntan a evitar que la crisis de la compañía derive en un germen de tensión diplomática. Ayer, la vicepresidenta dio un paso más al sincerar que la espinosa cuestión se convirtió ya en cuestión de trabajo formal en la agenda bilateral.
Críticas en los medios
Medios locales empiezan a exteriorizar hartazgo frente a la repetición de problemas con empresas españolas que operan en la Argentina.
En una nota de análisis, el diario financiero Cinco Días se preguntó ayer si los "2600 millones de euros que el contribuyente español enterró en Aerolíneas fueron, al menos, gastados de forma honesta".
En una nota en la que se señalan contactos con "fuentes cercanas a la empresa", se recuerda que, desde 1991, cuando el Estado español compró Aerolíneas Argentinas, para pasar -diez años después- a ser controlada por el grupo español Marsans, todo ha sido conflictos, quebraderos de cabeza y, sobre todo, pérdidas.
Los principales enfoques en otros medios nacionales apuntaban en la misma dirección: dificultades entre los inversores para entenderse con el gobierno argentino.
Todo dio un nuevo giro cuando la representación del Estado argentino en Aerolíneas Argentinas y cuatro gremios del sector pidieron la intervención judicial de la compañía controlada por el grupo español Marsans, que adeuda los salarios de junio.
Pero, en diálogo con LA NACION, el presidente de Marsans objetó la vía de la intervención judicial. "Aquí lo que hace falta es que el Estado argentino asuma los compromisos que no cumple", dijo.
La brecha de posiciones crece. Sin embargo, por debajo del oleaje, analistas españoles consultados por LA NACION admitieron que, tal vez, y dada la situación, un aporte de capital del Estado argentino no vendría nada mal a los controladores españoles.





