Pobreza. Cuál es el problema que está en la base

Pobreza y falta de empleo
Pobreza y falta de empleo Fuente: Archivo - Crédito: Enrique Marcarian/Reuters
Paula Urien
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30 de septiembre de 2020  • 17:06

Hay un quiebre en el mercado laboral de la Argentina, en el que el ingreso familiar promedio es de $25.759, muy por debajo de la línea de pobreza. Como resultado, la pobreza afecta a 18.500.000 millones de personas. Además hay 4.700.000 millones de indigentes, que tienen un ingreso total familiar promedio de $10.300. En este contexto, el 26% de la población que tiene un trabajo registrado en blanco sostiene con sus impuestos al resto de la población que no lo tiene. La carga es enorme. El trabajador en blanco tiene un salario de unos $60.000 promedio por mes, según la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores (Ripte), cuando una familia de dos adultos y dos menores necesita un ingreso mensual de $45.500 para no ser considerada pobre, según la canasta básica de Indec.

Este grupo, además, sigue castigado por altos impuestos al trabajo y puede ser alcanzado fácilmente por el impuesto a las ganancias. Según el tributarista César Litvin, una familia de cuatro integrantes tributa Ganancias a partir de un salario de bolsillo de $73.102, y un trabajador soltero lo paga a partir de los $55.261. "Si una familia gana menos de $45.000 es pobre, pero si gana más de $73.000 es rica", analiza Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL.

El mercado de trabajo arroja otros datos significativos. Para empezar, según los últimos datos del Indec, un 61,6% de la población es inactiva (dentro de ella, hay casi 1.300.000 desocupados que están disponibles para trabajar pero que no buscan trabajo). El resto conforma el 38,4% de la población, que se denomina "económicamente activa", es decir, trabaja o busca trabajo. Aquí están los desocupados, que buscan trabajo, pero no lo encuentran, y los ocupados, que son el 33,4% de la población. Nótese, cómo baja el porcentaje de la población que trabaja. Pero este descenso no termina aquí.

Los datos de julio de trabajadores registrados del Ministerio de Trabajo, y que son 11.773.000 (un 26% de la población), muestran que los asalariados privados registrados, un bien escaso de solo el 14% de la población, apenas llegan a 5.770.000 y 476.000 las empleadas de casas particulares. Los no asalariados (monotributistas, autónomos, monotributistas sociales), unos 2.314.000 más y un 5% de la población. Se suman los empleados públicos, que son 3.200.000 millones (o más), según datos oficiales, que ocupan al 7% de la población. Por cada empleado público hay dos empleados registrados en relación de dependencia.

Fausto Spotorno, director de OJF & Asociados estima que, entre los empleados públicos que trabajan, están las fuerzas de seguridad, los empleados de la salud y de la educación, pero que hay un porcentaje que son "desempleados encubiertos" por lo que el porcentaje del 26% de trabajadores registrados que sostienen al resto de la población podría ser menor. Para completar el panorama, los trabajadores informales son unos 3.600.000.

Los economistas están de acuerdo en que la Argentina no volverá a crecer hasta que se hagan las reformas más profundas, que incluyen, entre las medidas más antipáticas, tratar el tema de los juicios laborales que aterran a los empleadores, sobre todo a los más pequeños, que son los que proporcionan entre el 70 y el 80% del empleo. Y "el fin de la indemnización por despido tal como está planteada en la actualidad, que se podría cambiar por un seguro de desempleo. Necesitamos que el sector privado salga a contratar", resume Spotorno.

Agrega que "es nocivo el impuesto a los altos ingresos. Un activo de una empresa es un instrumento para generar empleo, que es lo que se necesita". Considera quebrado el sistema productivo argentino, porque al que produce, lo castiga, lo mismo que al que invierte. Y el resultado de todo esto es más pobreza.

En julio "En la comparación interanual, el total de personas asalariadas se contrajo un 3,2% (308.000 mil trabajadores menos). Es cierto que el efecto pandemia se hace notar, pero recuperar esos puestos no serán fácil. Sin embargo, "con todas las restricciones, como la doble indemnización y la prohibición de despedir, es muy difícil que las empresas tomen gente", agrega Bour. "Se está alentando a la no contratación".

Hoy, según Spotorno, un trabajador formal debe sostener a un jubilado, cuando la proporción es de tres trabajadores por jubilado, y cuatro si se llegara al 80% móvil. Como se ve, hay mucha carga sobre el empleo formal. Brasil hizo la reforma que modernizó al mercado de trabajo en 2017. Hay que ver cuánto va a demorar la Argentina en salir de la recesión y de la pobreza, algo que solo va a lograr si estimula el empleo.

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