Finanzas: el mercado se pregunta si alcanza con las emisiones locales
El riesgo país volvió a operar por encima de los 600 puntos básicos y reabrió un interrogante: cuánto puede estirar el Gobierno con financiamiento doméstico
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La Argentina volvió a operar por encima de los 600 puntos básicos de riesgo país y eso reabrió una incomodidad que el mercado ya venía insinuando. La guerra en Medio Oriente puede mejorar algunos precios de exportación, pero al mismo tiempo endurece las condiciones financieras globales. Para un país que todavía necesita reconstruir el acceso al crédito, hoy parece pesar más esa segunda parte del trade-off. La suba de los precios de la energía puede darle algo de aire al frente externo argentino, pero también suma presión inflacionaria global, empuja al alza las tasas y vuelve más exigente cualquier intento de regreso al mercado. La pregunta es si la mejora de los términos de intercambio alcanzará para compensar el shock sobre la cuenta financiera.
El mercado local puede comprar tiempo, pero ¿puede reemplazar al externo?
La discusión local pasa por cuánto puede estirar el Gobierno con financiamiento doméstico. Hay algunas válvulas disponibles, como colocaciones hard dollar bajo ley local, mayor profundidad del crédito en dólares, privatizaciones y la eventual aparición de nuevos jugadores institucionales a través del FAL. Esta semana Luis Caputo dijo que el Gobierno no prevé volver al mercado internacional en el corto plazo y que solo lo evaluaría con un riesgo país mucho más bajo, cerca de los 250 puntos básicos. En su lugar, aseguró que ya tiene identificadas fuentes de financiamiento por unos US$9.000 millones para cubrir los próximos tres vencimientos de capital que quedan hasta octubre de 2027. Todo eso puede servir para administrar el calendario y ganar tiempo, pero no cambia el hecho de que una reapertura genuina del mercado externo sigue siendo la pieza más relevante.
La guerra ya entró en la función de reacción de los bancos centrales
La Reserva Federal dejó la tasa sin cambios en el rango de 3,50% - 3,75%, pero el dato más importante fue el tono. El comunicado de la Fed incorporó explícitamente que las implicancias de Medio Oriente para la economía de Estados Unidos son inciertas, una señal de que el conflicto ya forma parte del análisis del comité. La votación fue 11 a 1, con Stephen Miran como el único disidente a favor de una baja, mientras que las proyecciones mantuvieron una sola reducción para 2026, aun con una revisión al alza de la inflación PCE y la núcleo a 2,7%. En la misma dirección, el Banco de Inglaterra y el BCE también mantuvieron sus tasas en 3,75% y 2,0%, respectivamente, y remarcaron que la guerra elevó la incertidumbre, con mayores riesgos inflacionarios de corto plazo por el shock energético.
Las tasas en pesos siguen encontrando sostén en la liquidez
A contramano, mientras el frente externo se complica, la curva en moneda local sigue comprimiendo. Las Lecap y Boncap operan en torno a 2% - 2,4% mensual. Algo parecido ocurre con la curva CER, donde los vencimientos más cercanos ya muestran tasas reales negativas. Detrás de esa dinámica sigue apareciendo el mismo factor: la liquidez sobrante del sistema. El dato cambiario ayuda a entenderlo. El tipo de cambio oficial se mantuvo por debajo de $1.400, mientras que el BCRA sigue acumulando reservas a un ritmo de US$65 millones por día. Esa combinación muestra que el soporte de las estrategias en pesos sigue viniendo del exceso de liquidez local tanto en dólares como en pesos, que explica este nuevo equilibrio de tipo de cambio y tasas.
El autor es team leader de Estrategia de PPI
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