Gillette reestructura sus negocios en el país
Procura sobreponerse a una situación financiera adversa
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La corporación norteamericana Gillette anunciará dentro de 15 días el lanzamiento de una nueva línea de producción para abastecer desde la Argentina el mercado mundial. La firma fabricante de artículos de consumo masivo, en especial de de cosmética y tocador, tiene en sus planes interrumpir la operatoria de su planta de Garín antes de fines de año. Los productos para el afeitado -cremas, espumas, desodorantes y fragancias- dejarán de fabricarse aquí y serán importados desde establecimientos localizados en otros países de América.
Pero, para contrapesar esta decisión, destinará su estructura del conurbano a la elaboración de otras mercaderías de consumo masivo, cuyo rubro todavía se mantiene bajo siete llaves.
The Gillette Company está atravesando por problemas financieros y afronta un estricto programa mundial de reestructuración para poner en caja sus números.
Esta estrategia ya generó el despido de 2700 personas, que representan el ocho por ciento de su dotación mundial de empleados. También contempla el cierre de ocho plantas y 13 centros de distribución en todo el globo, con objeto de reordenar su capacidad de producción y logística, y generar un ahorro superior a 120 millones de dólares por año. De las 54 fábricas que tiene en la actualidad, seguirán activas cuarenta y seis.
La compañía también fabrica pilas y baterías con la marca Duracell y es propietaria de Oral B, línea de cepillos de dientes y productos para el aseo dental.
Tiene, además, intereses en el negocio de los artículos de escritorio, por intermedio de las firmas Paper-Mate, Parker, Liquid Paper y Waterman, entre otras.
El anuncio de la reconversión de su filial local lo realizará el presidente de Gillette Latinoamérica. Esto ocurrirá tras la difusión extraoficial del cese de actividades de la planta de Garín, donde trabajan 130 personas, muchas de las cuales podrían quedar cesantes durante los próximos nueve meses, según trascendió.
Gillette decidió no desactivarla por completo, pues allí se invirtieron 25 millones de dólares, para ampliarla, hace tres años, cuando nada hacía prever que deberían aplicar un recorte de gastos a su operatoria.
Tendencia
El achique de empresas norteamericanas de primera línea es una tendencia que crece a ritmo acelerado, desde que se interrumpió en ese país la expansión del mercado interno.
El punto más alto se produjo sobre el final de 2000, cuando gigantes de la talla de Aetna (seguros) y Time Warner (medios de comunicación y entretenimiento) anunciaron masivas reducciones de personal.
Gillette ya carga sobre sus espaldas ajustes anteriores, en sucesivos intentos por mejorar sus magros rendimientos trimestrales.
Durante octubre, noviembre y diciembre últimos, la corporación con base en Boston perdió 85 millones de dólares, comparado con beneficios por 339 millones en el mismo período del año anterior.
Quien está liderando el ajuste es James Kilts, ex directivo de Nabisco Holdings Corp., como presidente y director ejecutivo de la compañía.
Kilts, de 52 años, sustituye en el cargo a Michael Hawley, quien renunció en octubre pasado tras haber permanecido tan sólo 18 meses en la presidencia.
La compañía intenta recuperarse tras dos años de beneficios decepcionantes y un lento crecimiento de ventas.
La situación aquí
La puesta en marcha de una nueva instancia de producción para reemplazar la eliminación de la línea de tocador, no afectará, según trascendió, el funcionamiento administrativo de la oficina de Buenos Aires, que monitorea la marcha de los negocios de la firma en Uruguay, Chile y Paraguay.
Además de la Argentina, otros países en los que Gillette tiene fábricas, dentro de América latina, son Brasil (en Manaos) y Colombia (Cali).
Su mayor presencia en la Argentina la obtiene en el mercado de las máquinas de afeitar, donde es líder.





