
IRSA deja el Llao Llao en manos del Sheraton
Cambio: el establecimiento de Bariloche pasaría a ser operado por la cadena internacional; IRSA, sus dueños actuales, buscan más ganancias y otro público.
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- El inversor George Soros, propietario del Llao Llao Hotel, tiene nuevos planes para el lujoso resort de la Patagonia. A veinte meses de su incorporación al Grupo IRSA, administrador de sus negocios en nuestro país, sus operadores pretenden que la alta consideración que goza en el ambiente hotelero en el nivel mundial pueda traducirse en ingresos concretos.
La estrategia se basa en un cambio en el rumbo de su perfil, orientado hacia el sector corporativo, principalmente en el ambiente empresario de más alto nivel de los cinco continentes, para apuntar hacia un mercado más relacionado con el turismo y los viajes de placer.
Con ese objetivo, en los próximos días Soros entregaría el gerenciamiento del Llao Llao a ITT Sheraton, empresa que días atrás adquirió el 20 por ciento del Hotel Libertador, de Buenos Aires, también propiedad de IRSA.
Por medio de una clausula adicional del contrato, que está pronta a ser firmada, junto con la adminstración del Libertador, Sheraton tomaría a partir de ahora también el manejo del Llao Llao, con el respaldo que le brinda su pertenencia a la cadena Starwood, una de las más grandes del mundo, con 215.000 plazas en más de 70 países. Los ingresos de los Sheraton se suman a los de 650 hoteles que concedieron a Starwood una facturación de más de cuatro mil millones de dólares en 1998.
La visita del presidente norteamericano, Bill Clinton, en octubre de 1997 catapultó la notoriedad del Llao Llao a todo el mundo. Pero fue el esfuerzo puesto en su actual administración lo que le permitió que en 1998 fuera elegido entre los 100 mejores resorts del mundo por la publicación Conde Nast Traveler. Fue, además, el único de la Argentina y uno de entre los diez primeros de América.
Largo camino
Llegar a este punto supuso un largo camino para el complejo que se mantuvo cerrado durante tres lustros hasta que la adminstración de Parques Nacionales dispuso su venta en 1990.
La presencia del presidente Menem en su reinauguración -que se reiteraría luego con frecuencia en los años posteriores- dio la pauta de la importancia concedida al emprendimiento.
No obstante, fue sólo después de un período de vaivenes iniciales que su incorporación al CEI Citicorp Holdigs SA significo un impulso a las mejoras introducidas en el hotel que fueron luego continuadas en la gestión Soros por los responsables de su administración, puesta en manos del gerente del hotel Alvear de Buenos Aires, Guillermo Lavallen, y de su hijo, Juan Manuel.
Una cancha de golf de 18 hoyos, frecuentada por De Vicenzo y González y considerada una de las mejores del continente, es una de los principales atractivos del hotel, que incorporó la denominación de Golf & Spa a su nombre. A ello se agrega la pileta climatizada, su marina en el lago Moreno, sus lujosos salones que suelen albergar exposiciones de plásticos renombrados y veladas de música clásica de nivel internacional.
Más de 300 personas trabajaron en el hotel durante la temporada alta, en que la ocupación alcanzo el 70 por ciento de promedio, con muchas jornadas a full y estadas promedio de 3 noches, principalmente con visitantes nacionales.
Ahora, la relación que comenzaría a tener con el Sheraton, e indirectamente con la cadena Starwood, señalan la incorporación de nuevos atractivos. Entre ellos podría figurar una sala de casino.
Imagen patagónica
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- No es mera casualidad o eleccion al azar que la estampa del Llao Llao esté presente en cuanta imagen promocional surja de la Patagonia hacia los cuatro puntos cardinales. El lujoso hotel de 162 habitaciones, ubicado entre los lagos Moreno y Nahuel Huapi, a 25 kilometros de Bariloche, desde hace casi medio siglo es un emblema de sus atractivos.
Construido por Parques Nacionales para fomentar el turismo en esta lejana región de frontera, el Llao Llao funcionó hasta mediados de la década del 70, cuando se decidio su cierre tras algunos anios de decadencia que finalizaron como hotel para viajes de egresados. En 1990, y tras un intento previo que resultó fallido por rescisión del comprador -la cadena Mediterranee-, el Estado licitó el hotel, que se vendió en 6 millones. Al dejar inaugurado el hotel, en 1938, el impulsor de la obra y primer director de Parques Nacionales, Exequiel Bustillo, aseguró que sería "centro de sociabilidad y punto de convergencia entre los extranjeros del mundo".
Entre sus visitantes más ilustres se destacan el Sha de Persia y su mujer, Soraya; los hermanos Jorge de Windsor y Eduardo de Gales y los presidentes norteamericanos Dwight Eisenhower y William Clinton, quien estuvo hace un anio y medio con su mujer, Hilary. La compra del hotel por parte de Soros al CEI Citycorp, entonces encabezado por Richard Handley, por 14 millones de pesos, significo una de las principales operaciones inmobiliarias de la región de los lagos del Sur.





