
"La Argentina tiene que salir de la emergencia e ir hacia la normalidad"
Para el número uno del Banco Santander, el país no sabe a qué modelo quiere ir
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SANTANDER, España.- "La Argentina salió de una crisis profundísima de una manera que nadie esperaba. Su evolución fue excepcional y el país demostró que tiene una capacidad de resurrección notable." Con este comentario, Francisco Luzón, consejero delegado y director general del Grupo Santander ratificó ayer su optimismo por el país adonde la entidad llegó en 1997, al comprar el Banco Río.
Pero enseguida aclaró cuál es el límite y reclamó: "La Argentina tiene que salir de la situación de emergencia en la que dice estar e ir hacia la normalidad. Esperemos que en 2008, luego de las elecciones de octubre, sea el tiempo de la reincorporación a la normalidad. Sin dudas, tiene que ocupar un papel importante en la comunidad latinoamericana y aún no lo está haciendo".
Luzón hizo esta referencia al participar de la segunda jornada del encuentro Santander-América latina, que concluye hoy en esta ciudad cantábrica. Fue casi la única referencia concreta a nuestro país y ante una pregunta expresa de un periodista de la delegación argentina.
Antes, durante una extensa presentación sobre los planes del banco para el trieno 2007-2009 en la región, prácticamente no lo había mencionado -con excepción de su puesto 36º en el ranking de desarrollo humano de las Naciones Unidas-, cosa que sí hizo en varias oportunidades con México, Brasil y Chile, como los principales referentes en América latina. Allí aseguró no tener dudas de que "Latinoamérica -o al menos sus países determinantes: Brasil, México, Chile- está a punto de dar su gran salto adelante".
Más tarde, cuando el atardecer caía sobre la hermosa bahía de Santander (a las 8 de la noche, porque el horario de verano hace que aquí sólo anochezca cerca de las 10), Luzón recibió al grupo de periodistas argentinos que cubre el seminario en su suite del hotel Real, desde donde se divisa una de las playas y los embarcaderos de la ciudad, y fue aun más preciso en sus definiciones:
-¿Qué le preocupa del futuro económico en la Argentina?
-El país se vio obligado a una intervención notable del Estado en la economía porque entendió que ésa era la forma de salir adelante tras la crisis. Y lo hizo desde los precios hasta el tipo de cambio. Ahora hay que poner las cosas en su sitio. Me gustaría oír una definición clara de las autoridades sobre el papel del sistema financiero en la economía. Yo nunca he oído a las autoridades decir que tener un sistema financiero sólido, solvente, eficiente y rentable es algo fundamental para un país.
También fue conveniente haber conducido desde el Gobierno el proceso de negociaciones de precios y salarios. Pero una vez solucionado, debería dejarse actuar a los actores por sí mismos. A eso llamo volver a la normalidad: que el Estado ocupe el papel que le corresponde y las entidades también.
-¿Y cómo afecta esa falta de normalidad?
-El Santander en la Argentina podría ir en quinta y sin el freno de mano echado, pero ahora conducimos en cuarta y con el freno de mano puesto. Vamos con mucho cuidado, porque no sabemos cuál es el modelo al que el país quiere ir.
En los últimos años, el grupo pasó de tener el 9 al 11% del mercado. Podríamos haber ganado muchísimos puntos más, podríamos haber hecho un proceso de expansión mucho más amplio que el que hicimos, pero sólo se puede hacer si tengo las garantías de que las autoridades entienden como yo que el sistema financiero tiene que ser sólido, eficiente y rentable.
-Usted mencionó en su presentación la necesidad de apoyar el proceso de inversiones en infraestructura. ¿Cree que están dadas las condiciones?
-El banco está dispuesto a invertir. No sólo como banco, sino también a través de la creación de fondos de equito, que sumarían dinero para ese objetivo. Pero las reglas de juego tienen que estar claras: uno tiene que saber que si son concesiones o traspaso de propiedad, por cuánto tiempo, etc. Si no, es muy difícil que la inversión vaya. Dicho de otro modo: si mañana tengo que invertir 500 millones de dólares en México no tengo dudas de hacerlo; si me dicen eso en la Argentina, lo hago, pero antes quiero tener en claro cuáles son las reglas.
-¿Qué pasa si no llegan las definiciones que usted pide?
-Nada. Pero hay varias preguntas. El sistema financiero gana dinero. ¿Le parece mucho a las autoridades? Yo sé lo que piensan las autoridades brasileñas, mexicanas, chilenas y colombianas. Me gustaría saber qué piensan las argentinas. ¿Una rentabilidad del 20% está bien, o nos van a meter la mano en el bolsillo cuando ganemos esa cifra? Saber eso es importante, porque a veces da la impresión de que ganar dinero es algo injusto.
De todas formas, no tengo temor de que la Argentina funcione con un sistema populista o sin las coordenadas de un sistema democrático, porque creo que los mismos argentinos no lo permitirían.
-¿Qué cree que debería pasar para que bajen las tasas de interés y que la gente se anime a tomar más créditos?
-Las tasas nominales están donde están, pero con el ancla del tipo de cambio fijo las reales son negativas. ¿Qué espero yo? Que el proceso de normalización conduzca a una mayor bancarización. Porque, ¿cuánto dinero de los argentinos está en el colchón? Muchísimo. ¿Se ha recuperado plenamente la confianza? Creo que no. Eso hay que recuperarlo con una labor de los poderes públicos y de la banca, una especie de gran pacto público-privado, porque si el ahorrista tiene dudas sobre si las autoridades no cambiarán las reglas nunca va a recuperar la confianza.




