La huerta en casa permite conectar con la naturaleza y comer más sano

Con una buena selección de tierra y plantas y la capacitación adecuada es posible cosechar frutos en el jardín o en el balcón; todo por un costo de entre 2400 y 8500 pesos
Kathrin Ecke
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15 de febrero de 2015  

Poner los pies en la tierra y hacer actividades en contacto con la naturaleza puede ser una alternativa para mejorar la calidad de vida. Más aun si, además, el producto de ese trabajo son alimentos frescos que favorecen la nutrición.

La cosecha, esa actividad con la que culmina una tarea que atrae a quienes les resulta placentero comer sano, cocinar y pasar tiempo en contacto con lo natural, es el momento más emocionante del proceso de trabajo en una huerta.

El sabor de un tomate cosechado del jardín es más sabroso, no solamente porque es fresco y está en su punto exacto de maduración, sino también porque fue cuidado con las manos con las que se lo consume.

Clara Billoch, paisajista y autora del libro Huerta y Cocina, cuenta que la gran ventaja de tener una huerta en la propia casa es que permite consumir los vegetales recién cosechados. "Cuando ya se tiene un poco de práctica se puede aprovechar la tierra para sembrar variedades que no se encuentran en la verdulerías", explica.

Además, según Clara Billoch, la huerta permite conectar con la naturaleza y, a la vez, contribuye con la estética de un jardín.

Desde el punto de vista práctico, la huerta ayuda a ordenar la alimentación de la casa de acuerdo con lo que ofrece cada estación. Los cultivos se dividen por temporadas de cosecha. Por ejemplo, la batata y la calabaza se cosechan en otoño y el alcaucil y los espárragos, durante la primavera.

"Cuanto más se gasta en el diseño y el armado, mejor va a ser el rendimiento. Si bien es más caro, tener el cajón elevado tiene varias ventajas. Es más cómodo para trabajar, los perros no pasan por arriba y, además, el drenaje está asegurado. Lo mismo ocurre con la tierra. Cuanto más invertís en compost y buena tierra, mejor crece lo que se siembre en la huerta", aclara la paisajista.

La huerta, que tiene cada vez más adeptos, entre ellos muchos varones, puede hacerse en el rincón del jardín de una casa, en una chacra de fin de semana e incluso en algunos balcones.

Elegir el espacio para armarla es el primer paso. Se puede consultar a una paisajista para que determine el diseño y ubicación, o bien contratar directamente un servicio completo que incluye la selección de la tierra y las plantas, el armado y la capacitación para el cuidado y mantenimiento de la huerta.

La empresa de jardinería Raíces, que ofrece parquización y riego por aspersión, cobra $ 8200 por un cajón elevado para una huerta de dos metros por uno y 40 centímetros de altura, con durmientes de quebracho, compost y mano de obra de colocación incluida. El riego por goteo para una huerta de ese tamaño tiene un costo de $ 3300.

Valeria Churba dueña de Jardín Gourmet, una empresa de servicios de asesoramiento especializado en el diseño y mantenimiento de huertas, considera que si bien la actividad no depende únicamente de la tierra de la que se dispone, cuanto más espacio, mayor variedad de cultivos se puede sembrar. "Es como la agenda de una persona. Si la huerta es chiquita es necesario ser más cuidadoso y organizado", cuenta.

Una huerta de dos metros por uno, en un cajón de eucalipto saligna, con aproximadamente diez plantines de hortalizas o aromáticas, los sustratos -que es el soporte para el desarrollo de la raíz-, más el trabajo del armado y la capacitación para que su dueño pueda mantenerla, tiene un valor de $ 2400 en Jardín Gourmet. "Si la madera que se elige es de quebracho, que es la mejor, el costo asciende a $ 3600", cuenta Churba.

Con el crecimiento de la urbanización, la mayor cantidad de edificios y la limitación de los espacios, nadie hubiera imaginado que iba a ser posible realizar una actividad típica del campo en la ciudad. Agustín Casalins, ingeniero agrónomo, dueño de la empresa Verde al Cubo, brinda esa opción.

Su proyecto ofrece huertas para balcones y terrazas en un mobiliario que funciona como una huerta vertical. La técnica de cultivo llamada hidroponía suministra las sustancias nutritivas a través del agua, reemplazando la función física del suelo. Los jardines colgantes de Babilonia, los flotantes de los aztecas en México y los de la China imperial son ejemplos de esta técnica.

En Verde al Cubo, un mobiliario de seis metros lineales con cuatro tipos de cultivos tiene un precio de 8500 pesos. A su vez, la empresa ofrece un precio anual de resiembra de $ 1500 por año para que, en los cambios de temporada, los dueños de las huertas no tengan que ocuparse.

Verónica Clément, licenciada en planificación y diseño del paisaje y dueña de La Rural Semillería, cuenta que se utilizan muchos insumos para el cuidado y mantenimiento de la huerta. Los principales son las semillas hortícolas, las herramientas de trabajo para el suelo, las tierras especiales como el abono, los sistemas de riego, los fertilizantes y las telas de protección.

Clément considera que invertir en armar y cuidar la huerta, es aprovechar una oportunidad para ir "hacia un estilo de vida más saludable".

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