
50% de mujeres en directorios. ¿Una medida adecuada?
Si bien el dilema entre cupo y capacidad es algo que no debería seguir discutiéndose, aún hay mucho camino por recorrer en los ámbitos corporativos en términos de diversidad de género. En Argentina sólo un 4% son CEO mujeres. Dicho esto, es importante decir que los cupos logran poner la desigualdad sobre la mesa, y con datos, generar acciones correctivas.
Según la Resolución 34/2020 publicada recientemente en el Boletín Oficial, a partir de ahora las sociedades y asociaciones que se inscriban en la Inspección General de Justicia (IGJ) deberán incluir en su órgano de administración una composición que respete la diversidad de género, es decir, la misma cantidad de miembros femeninos que de masculinos. ¿Qué implica esto? ¿Es una batalla ganada?
Desde mi punto de vista, no deberíamos estar discutiendo que los directorios deben estar integrados 50% por hombres y 50% por mujeres, dado que los egresados universitarios en un 60% son mujeres con mejor performance académica y estamos igualmente representados en las sociedades en que vivimos. El género femenino no es una minoría, pues representa el 50% de la población del mundo.
Dicho esto, ningún estudio demuestra que las mujeres pierdan capacidades intelectuales, emocionales, de liderazgo a medida que crecen en una organización. Ser cuidadores de niños y adultos no inhabilita a ninguna mujer a desarrollarse profesionalmente cuando ostenta los pergaminos académicos, las competencias, habilidades, comportamientos necesarios para liderar equipos, negocios, organizaciones en tiempos inciertos. Y así lo demuestran los líderes globales que mejor enfrentan hoy la pandemia. Son mujeres, capaces de tener una mirada 360 y velar por la faz sanitaria, económica, educativa de sus poblaciones logrando controlar el pico de la enfermedad sin castigar la economía y con un bajo número de muertes.
La imposición del cupo es una medida extrema, que se implementa para cambiar de manera acelerada un sesgo inconsciente que dice que "el hombre sale a trabajar y la mujer se queda en casa". Este prejuicio no se verbaliza, pero se vive hacia adentro de las casas y las organizaciones públicas y privadas por el simple hecho fáctico que las bases de las organizaciones son 50%-50%, pero a medida que se dan promociones y desarrollo de carrera, las mujeres desaparecen de la fuerza laboral. En la Argentina sólo un 4% son CEO mujeres. De esta manera, los cupos son una medida extrema para cambiar un comportamiento que no debería mantenerse en el tiempo, sino hasta que el nuevo comportamiento se adquiere.
Con el paso del tiempo he cambiado de opinión. Pasé de no estar de acuerdo al concepto del cupo, porque parecería que las mujeres llegan por una necesidad de cubrir un KPI, y no por sus habilidades, idoneidad, habilidad para gestionar equipos de trabajo y organizaciones, a estar convencida de que los cupos logran poner la desigualdad sobre la mesa, permite que la discutamos y con datos entender sus raíces y generar acciones correctivas para tener una sociedad más justa y diversa.
Sociedades que no vean el valor de la diversidad van a desaparecer dado que en estos tiempos de altos niveles de incertidumbre ha quedado demostrado que no sirve usar las mismas recetas del pasado, las que nos han traído hasta acá. Necesitamos usar otras diferentes y para esto tenemos que sumar perspectivas nuevas. La forma de hacerlo es sumando diversidad; las compañías que comprendieron su valor ya están en el camino de tener representadas las minorías de los colectivos presentes en las sociedades en que vivimos y estarán muy cercanas a contar con un 50%-50% a lo largo de toda la organización y no sólo en la base.
Estoy convencida de que la mujer aporta una mirada complementaria, visión, propósito, liderazgo, pasión y coraje para ser el líder que se requiere para navegar estos tiempos inciertos. Invertir en mujeres tiene un repago concreto a la productividad, ambiente de trabajo y rentabilidad de las organizaciones, y a su vez tiene un efecto exponencial en sus ambientes privados, familias, amigos, llegando a impactar positivamente nuestras sociedades.
La autora es CEO de Mercer, contadora pública y licenciada en administración de empresas




