La minería es una industria en la que abundan los inversores nerviosos
A la cabeza del proyecto más importante de este sector, la ejecutiva advierte sobre la necesidad de que la Argentina cuente con reglas claras para el desarrollo de la actividad, en momentos en que la caída del precio de los metales reduce la llegada de capitales.
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Cuando llegó a la Argentina desde su Australia natal, Karen Field tenía dos grandes desafíos por delante. El primero, hacerse cargo del primer gran proyecto minero de la Argentina, en momentos en que la caída del precio de los metales golpeaba los números del sector en el nivel mundial. El segundo, asumir el papel de la primera y única mujer en el país que preside una gran empresa por currículum, y no por ser accionista.
"La gente me decía: "¿cómo vas a ir a la Argentina, una sociedad tan machista? Una mujer... ¡en minería!" -recuerda un año después, en las oficinas que Minera Alumbrera tiene en Buenos Aires-. Bueno, al principio hubo algo de curiosidad, pero tan pronto como la gente me conocía se daba cuenta de que era una persona de negocios más."
Y si de negocios se trata, a esta ejecutiva no le tiembla el pulso a la hora de tomar medidas. En doce meses llevó el costo de producción de Bajo de la Alumbrera de 42 centavos por libra de cobre a 30 centavos. Y durante el segundo trimestre de este año logró aumentar en un 44% la producción de concentrado, en comparación con el mismo período de 1998.
"El secreto fue involucrar a toda nuestra gente en el proceso, inculcarles la importancia de la competitividad a través de los costos y captar sus propias ideas para mejorar nuestra operación -explica.- También aplicamos nuevas metodologías para mejorar procesos y, por supuesto, tuvimos que renegociar contratos de servicio y proveedores. Tenemos un dicho: no dejamos piedra sin dar vuelta."
- Tras dos años de operación de la mina, ¿cuál es el balance?
-Bueno, tuvimos muy mala suerte con los tiempos, porque nos tocó un régimen de precios casi permanentemente en baja. El oro está ahora en US$253 por onza, cuando el proyecto predijo un valor de US$ 350. Y el cobre cayó a 60 centavos por libra, afortunadamente se ha recuperado un poco, pero la predicción había sido de 95 centavos. Pero creo que hay dos tipos de personas: las que ven la copa medio llena y las que la ven medio vacía. Y yo soy positiva, y he tomado esta oportunidad para decir: bueno, tenemos que usar esto para estar más atentos en términos de nuestra competitividad.
El otro gran desafío fue movernos de una mentalidad que tenía que ver con la etapa de la construcción, de "hagan el trabajo a cualquier costo", a una forma de pensar conectada con la producción. Ahora se trata de ser el productor más eficiente del mercado.
-¿Todavía tienen que seguir reduciendo costos?
-Sí, tenemos que seguir teniendo mucho cuidado con eso.
-Hace pocas semanas hubo 36 despidos en el nivel gerencial de la empresa. ¿Tendrán que reducir más personal?
-Es una posibilidad. Minera Alumbrera tuvo que emplear un número significativo de extranjeros como gerentes y supervisores, ya que aquí hay muy poca gente con experiencia en minería. Ahora estamos muy comprometidos con la localización de la empresa, es decir, con hacer nuestra operación argentina. De todas formas siempre habrá un requerimiento de expertise extranjero en el management, porque lleva de 20 a 25 años alcanzar esa especialización. Pero hoy hay mucho ajuste en la industria minera, y nosotros debemos, en respuesta a nuestros accionistas y a nuestra gente, asegurar la continuidad del negocio, asegurarnos de que nuestra estructura de costos satisface las demandas de la industria.
-¿Cuáles son los objetivos de la empresa en el corto y en el largo plazo?
-En el corto plazo queremos mantener y mejorar nuestro posición competitiva, en términos de estructura de costos y de calidad de nuestros productos. Y en el largo plazo deseamos convertirnos en un productor de oro y cobre reconocido en el nivel mundial.
-En el mercado se habló mucho del sobrecosto del proyecto, que pasó de un presupuesto original de US$ 800 millones a 1200 millones, y también del desvío del mineraloducto que llega a Tucumán...
-Pero cuando uno compara proyectos similares en América del Sur, el costo total del proyecto no parece tan horroroso como inicialmente podría pensarse. Ciertamente también hubo problemas que tuvieron que ver con la falta de conocimiento del ambiente, cuando uno opera en un territorio desconocido se encuentra con cuestiones que en principio probablemente no se tuvieron en cuenta. La ventaja para nuevos jugadores en esta industria es que ahora tienen un cuerpo de conocimiento que pueden tomar en cuenta como consecuencia de la existencia de Minera Alumbrera.
-¿Qué problemas les trajo que la Argentina no sea un país con una tradición minera?
-Cuando uno es un pionero, hay cosas a favor y en contra. A favor, tenemos una fuerza de trabajo sin los malos hábitos de la industria minera. Además, una de las cosas maravillosas de la Argentina es que tiene una gente excelente, muy bien educada y entusiasmada con la idea de ser introducida en una industria nueva.
En contra, tenemos que poner mucho esfuerzo, energía y recursos en el entrenamiento de esa gente. Y nuestro desafío será que, cuando la industria minera haya crecido, como seguramente pasará, tendremos que haber desarrollado una relación fuerte con nuestra gente, para que no se vaya a la próximo compañía. De cierta manera, estamos educando gente para la futura industria minera.
-¿Tiene esperanzas en la solución del problema de regalías con Catamarca?
-Creo que ha habido un reconocimiento de las dos partes de que este problema tiene que ser resuelto. La preocupación, claro, es cómo lo hacemos. Tiene que ser resuelto no sólo por Minera Alumbrera, sino por la Argentina y su industria minera. Tenemos muchas esperanzas de que tras nosotros vendrán otros grandes proyectos, pero no hay nada más nervioso que un inversor minero internacional. El irá a donde hay certeza, llevará esos escasos dólares que hoy se están destinando a la exploración a un país con un panorama claro de inversión en el largo plazo.
Lo que las provincias tienen que entender es que una sola empresa no hace una industria. Y tener en cuenta los enormes beneficios económicos que trae a una región una minería en crecimiento, porque por cada trabajo directo en una compañía se están creando cinco más en servicios de apoyo en las comunidades. Por eso creo que todas las partes tienen que pensar en grande.
-¿Qué pasará con los precios de los metales?
-Cuando uno está en esta industria tiene que tener una mirada a largo plazo. Uno tiene que tener en cuenta la historia y la experiencia, y siempre hay ciclos. No soy muy optimista acerca de una recuperación acelerada de los precios en el muy corto plazo, creo que habrá una mejora larga y gradual del cobre. Creo que tomará un par de años. El oro es otro tema, ¿quién sabe? Pero no lo veo mejorando por un largo tiempo.
-¿Cómo ve el futuro de la economía argentina?
-Creo que tiene las fuerzas para pasar la tormenta. Pero eso requiere el mantenimiento de la confianza en el Gobierno y las instituciones, y sobre todo la determinación de cuál es el lugar que los argentinos quieren que tenga su país en el mundo. Los inversores todavía encuentran algunas incertidumbres, en materia de regalías y estabilidad fiscal. La Argentina no debe apartarse del camino que se trazó.



