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Las marcas internacionales reanudan su llegada al país

Como contrapartida, las etiquetas nacionales venden cada vez menos
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25 de agosto de 2000  

Un fenómeno curioso se está registrando en el mercado de la indumentaria: pese a que la caída del consumo tiene entre las cuerdas a las principales compañías nacionales, las marcas extranjeras de primer nivel están volviendo a poner sus ojos en la Argentina.

Después del aluvión que se produjo en 1998, cuando arribaron grandes jugadores, como Versace, Ermenegildo Zegna, Escada, Hermés, Mango y Zara, entre otros tops, durante 1999 y el primer trimestre del 2000 los inversores de la moda pasaron a cuarteles de invierno.

Sin embargo, la plaza comienza a desperezarse, y en los últimos 60 días las noticias sobre la llegada de nuevas casas se suceden semana tras semana.

The Exxel Group, que ya tiene Polo Ralph Lauren y Kenzo, adquirió los derechos exclusivos de la firma italiana Armani, y anunció que está detrás de otras tan lujosas como Gucci, Prada, Christian Dior, Chanel, Dolce Gavanna y Cloé. Sólo para el desarrollo de Armani invertirá unos seis millones de dólares.

En julio, la casa inglesa Jaeger inauguró un local en Recoleta, sobre la Avenida del Libertador.

La norteamericana Tommy Hilfiger, de la mano de la compañía panameña American Sport Wear, dueña de una franquicia para América latina, abrirá un local el mes próximo en Unicenter, y llegará al Alto Palermo, en octubre, como punto de partida para una expansión hacia el interior, con locales multimarcas, según dice su socio local, Carlos Abiad.

Y hay más: Grimoldi acaba de cerrar trato para importar Merrell, una de las marcas de calzados outdoors y casual con mayor volumen de ventas en los Estados Unidos. La francesa Tartine et Chocolat, una de las firmas más prestigiosas y caras en indumentaria para niños, inauguró un local en la calle Arenales.

También estará a disposición de las consumidoras argentinas la etiqueta italiana Cerrutti 1881, que llegará de la mano de la misma empresa que controla Escada y Laurel.

En materia de jeans y básicos, hay novedades: Lee, la clásica rival de Levi´s en los Estados Unidos, volverá a la carga. La marca es propiedad de la compañía norteamericana VF, que años atrás otorgó la licencia a un confeccionista local, hasta que se la retiró hace dos años. Pero ahora, VF, que acaba de instalar una filial en Buenos Aires, quiere recuperar el esplendor de otras décadas, y lanzará una gran campaña de marketing en pocos días más, con Andy Kusnetzoff y Pablo Echarri como modelos, según anticipa Hernán Nisenbaum, de Relaciones Públicas de la firma. Los norteamericanos, dueños, además, de UFO y Wrangler, también presentarán la etiqueta Raiders para posicionarla en el nicho de la segundas marcas. En los próximos dos meses, VK abrirá seis locales multimarcas en la Capital Federal, Campana, Caseros, Mar del Plata y Posadas. Y espera llegar a 30 en dos años.

Pocas ventas

La contracara del fenómeno de ingreso de marcas del exterior es el panorama oscuro que se cierne sobre buena parte de las etiquetas más famosas de la Argentina, afectadas por un cóctel inflamable: pocas ventas y enormes dificultades para obtener financiación bancaria.

Vitamina y John Cook son un claro ejemplo: solicitaron un concurso preventivo, pese a contar con el respaldo de un fondo de inversión integrado mayoritariamente por el grupo asegurador AIG (dueño de La Meridional y de Bank of America).

Entre las dos adeudan 10 millones de pesos. La marca Sail es otra de la que han tenido que recurrir a la misma alternativa. Tampoco les fue bien en el último año a "famosos" como Diesel, Calvin Klein y Guess, que directamente eligieron retirarse del mercado. Entre las que decidieron achicarse se encuentran MotorOil, Uniform y Route 66.

Las fuentes del sector que fueron consultadas indicaron que este año los precios bajaron entre un 20 y un 30 por ciento, aunque esto no se tradujo en mayores ventas: la demanda, por el contrario, cayó hasta un 40 por ciento. Y así la mayoría, en un rubro que este año, pese a que los precios se desinflaron en promedio un 30%, soporta una caída de ventas de hasta el 40 por ciento.

El mejor indicador de cómo van las cosas son las liquidaciones, que en esta temporada se adelantaron como nunca. Los primeros carteles de sale -liquidación- aparecieron en las vidrieras apenas un mes después del lanzamiento de las colecciones de invierno.

¿Por qué a las marcas de lujo les va cada vez mejor, mientras que el resto cae por la pendiente? Mirtha Chaoul, dueña de Escada y Laurel, lo vincula con el achicamiento de la clase media en la Argentina: "Parece que sólo va quedando lugar en el mercado para las propuestas más económicas y para las más caras, sin medias tintas", manifestó.

Su interpretación también la comparte Silvia Radosta, gerente general de la firma Louis Vuitton, que pese a la crisis celebra un crecimiento del 13 por cientoen su facturación, sin descartar la posible apertura de un nuevo local en el corto plazo.

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