Los bancos nacionales formarán una nueva entidad
Por Martín Kanenguiser De la Redacción de LA NACION
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Nacionales versus extranjeros. Con esta consigna, los bancos privados argentinos harán renacer esta semana a la Asociación de Bancos (Adeba) y se separarán de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) y de la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la Argentina (Abappra).
A la cabeza de la nueva entidad estará el titular del Macro Bansud, Jorge Brito, que en la intimidad dejó en claro que con esta decisión los bancos nacionales privados quieren "reforzar" su compromiso con el país, frente a la postura de supuesta "retirada" de las entidades extranjeras. Brito dará a conocer, entre pasado mañana y el jueves, el acta fundacional de Adeba, que destacará los objetivos de "restitución nacional del sistema financiero y de fuerte compromiso con la sociedad". En la nueva entidad se congregarán "todos los bancos privados nacionales", según comentó a LA NACION un importante ejecutivo de un banco perteneciente a Abappra. "La intención es reconstruir una presencia de dirigentes de origen nacional, sobre todo después de los sucesos de 2001", indicó el entusiasmado ejecutivo.
-¿Crear una tercera asociación no los debilita para negociar con el Gobierno?
-Para el Gobierno tener una asociación con bancos que no se vayan es mejor que negociar con gente que en dos años puede decidir su traslado a Africa o Asia -remató el banquero.
En el Gobierno había ciertas expresiones de regocijo con esta novedad. De hecho, ABA cree que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, estaría "detrás de esta movida" de ruptura. Aunque el presidente de la entidad, Mario Vicens, no quiso formular ningún comentario, se supo que la semana pasada el ejecutivo intentó disuadir a los "rupturistas" de quebrar la unidad de ABA.
El Banco de Galicia, integrante de ABA, decidirá hoy en una reunión de directorio la posibilidad de sumarse a esta versión 2003 de Adeba. Fuentes de la entidad explicaron a LA NACION que "ésta es una idea que se había pensado hace un año y que no renace en un buen momento". "Es torpe hacerlo ahora", se admitió. El Banco Hipotecario, integrante de Abappra, tomaría el mismo camino pasado mañana. Cerca del titular del BHN, Miguel Kiguel, indicaron que la sensación de algunos de los bancos que estarán en la nueva asociación "es que ABA no consigue nada con su actitud talibán y que Abappra está demasiado pegada a la banca pública".
Si bien se admitió que la resucitación de Adeba podría "debilitar" al sector frente al futuro gobierno, indicaron que de este modo se podrá plantear una visión más homogénea para negociar las compensaciones y la reconstitución del sistema financiero local. Pero ABA cree que detrás de los argumentos de "recrear una burguesía nacional" que difunden los banqueros de Adeba se escondería la intención de obtener algunas presuntas "ventajas" por parte del Ejecutivo. Así, se afirmó, se le hace el juego al juego del Gobierno de "dividir para reinar".
Para contemporizar, cerca de Brito indicaron que "no hay intenciones" de pelearse con ABA o Abappra. "Las relaciones siguen siendo óptimas", indicaron, con el difícil objetivo de ocultar las disputas que existen dentro del sector. "Pero el Bansud quiere ponerse a la cabeza de los nacionales", aclararon.
Para no dejar dudas, remataron que "no se trata de una disputa política con el Gobierno, sino de una posición crítica con los bancos extranjeros". Cuando se relance Adeba, junto al Macro Bansud de Brito estarían el Comafi, Patagonia, el Banco Privado y eventualmente el Galicia y el Banco Hipotecario, entre otros.
La primera división
En ABA quedarían el Santander, el BBVA Francés, el Citibank y el Boston a la cabeza, mientras que en Abappra permanecerían el Credicoop, el Banco Ciudad, el Nación y el Banco Provincia. Con cierta pena, en el sector recordaban ayer la división que ya habían sufrido hace tres décadas, cuando nacieron Adeba, con los bancos nacionales, y ABRA, con los extranjeros.
Como un antecedente de las peleas actuales, el titular de ABRA, Julio Gómez, rechazaba en forma pública la propuesta de restringir la llegada de instituciones bancarias extranjeras al país, que había sido expuesta por sus pares de la Asociación de Bancos (Adeba), que conducía Eduardo Escasany. "Esa pretensión dirigista es el pasado; ya se ensayó y fracasó. Ahora es responsabilidad de todos entender el desafío de la competencia, y muy especialmente de los hombres de la actividad privada", sostuvo el veterano dirigente del sector.
En 1998 las dos entidades decidían desandar este divorcio, que duró 26 años. Nacía ABA en los años finales del gobierno de Carlos Menem, con Pedro Pou en el Banco Central.
Con la crisis desatada durante el gobierno de la Alianza y en la gestión de Domingo Cavallo, que desembocó en el corralito, en diciembre de 2001, las diferencias comenzaron a resurgir en el seno de la entidad que entonces conducía Eduardo Escasany.
La separación comenzó a manifestarse en forma más clara a partir de la llegada de Lavagna al Palacio de Hacienda. De hecho, la semana pasada ABA dio a conocer un crítico comunicado por la decisión del Gobierno de dejar en manos del Congreso nacional la compensación por la indexación asimétrica y por la pérdida generada por los amparos judiciales.
Algunos bancos sintieron que esta postura los dejaba mal parados a la hora de negociar con el Gobierno, entre otras cuestiones, el repago de los redescuentos, y decidieron materializar este nuevo divorcio entre banqueros.
Mario Vicens
- Divididos. El titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) no quiso emitir opinión sobre el conflicto, aunque en la entidad creen que la división favorece al Gobierno.
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