Maxime Picat: "La Argentina da mucha esperanza, le deseo lo mejor al Mercosur"

El CEO mundial de Peugeot, Maxime Picat, cree que la situación sigue estancada en Brasil y que en Europala salida de la crisis es muy lenta; se entusiasma con los recientes cambios en las políticas del país
Jorge Oviedo
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10 de enero de 2016  

Crédito: Soledad Aznarez

Maxime Picat, el CEO mundial de Peugeot es un apasionado por los automóviles, se define como un "fierrero" entusiasta, pero prudentemente optimista. El día de la cita para la entrevista con LA NACION se estaba corriendo la tercera etapa del Dakar. Estaba encantado con el 1-2-3 (triplete) del equipo en la etapa anterior. "En esta tercera etapa también lo estamos haciendo muy bien", se alegró, pero de inmediato moderó el énfasis y apoyó las dos manos sobre la mesa rústica. "Toco madera", dijo.

Además, se mostró muy esperanzado con los cambios en la Argentina, con el fin del cepo y las restricciones a remitir utilidades e ingresas vehículos y piezas y también con la modificación y reducción de los impuestos internos a vehículos, que habían aparecido esa mañana en el Boletín Oficial.

Encantado con los resultados de la vuelta de la marca a las competencias, los triunfos en el Dakar, por ejemplo, descartó sin embargo retornar a la Fórmula Uno. Y también cree que el futuro de la industria dependerá mucho no sólo de las necesidades de reducción de emisiones, sino fundamentalmente, de las expectativas de los clientes. Pero es ingeniero y también dice que al analizar las nuevas tecnologías y las emisiones hay que ver todo el balance energético.

Les va fantástico en el Dakar...

-Efectivamente, aunque toco madera.

-¿Este éxito los anima a volver a la Fórmula 1?

-No, es muy difícil explotarlo correctamente. Los Fórmula 1 están un poquito lejos de lo que nosotros hacemos. Hay pocas marcas que pueden hacer una buena vinculación entre ser una terminal, una marca automotriz y tener éxito en la F1. El área en que estamos (el rally) a nosotros nos parece más cercana.

-Los de F1 no son autos...

-No, son objetos tecnológicos apasionantes. Tengo mucho respeto y admiración. Pero como patrón de una marca tengo que invertir para que la inversión beneficie la marca y su desarrollo. Cuando veo la inversión y el retorno posible de la 1, es muy complicado.

-Sus últimas participaciones fueron como proveedores de motores

-Efectivamente, pero todo cambió mucho mire por ejemplo Renault. Compraron la escudería que vendieron porque se dieron cuenta de que no podían beneficiarse suficiente sólo como proveedores de motores. Es una cuestión muy complicada.

-¿Terminó la crisis en Europa?

-La crisis ha terminado en el sentido en que estamos en una curva de crecimiento. Pensábamos que el crecimiento iba a ser lento. Pero la evolución en 2015 fue bastante satisfactoria. Sin embargo las previsiones para 2016 y 2017 no son muy elevadas. No hemos recuperamos, como Estados Unidos, los niveles previos a la crisis. La crisis aún está detrás de nosotros. Los países del sur de Europa habían caído a un nivel muy bajo, habían perdido casi 30% y los crecimientos recientes de España y de Italia muestran que se están recuperando. Es una buena noticia para nosotros porque somos la marca número uno en España.

-¿Cuál es el futuro de la industria tras la Cumbre de París?

-El futuro de nuestra industria son siempre nuestros clientes. El auto del futuro será la evolución de las expectativas de nuestros clientes. ¿Nuestros clientes nos van a pedir más tecnología? Sí. Pero no todos. Yo que paso todos los días 30 minutos en los embotellamientos para ir a mi trabajo, si mi vehículo puede ser autónomo y yo leer mi diario, estaré chocho. Pero los que viven en el campo y trabajan a 30 kilómetros por un camino rural, no ven como importante un vehículo autónomo.

-Pero Peugeot ya tiene tecnología casi autónoma para caminos aburridos.

-Sí, pero hay gente a la que le gusta manejar. Siempre habrá. A mí no me gusta que el auto me maneje. Pero todos los días a la mañana, esos 30 minutos para llegar a la oficina, no me gustan. Hay clientes por un lado y gobiernos por el otro. Tenemos que hacer vehículos que aporten a la mejora del medio ambiente y la disminución de las emisiones. Hay que tener cuidado. Un vehículo eléctrico, por ejemplo, depende de cómo se genere la energía (para cargarlo). En Alemania (con más centrales térmicas) emite más CO2 que con el diesel y más que en Francia (con más parque nuclear). Hay que ver el balance completo, desde el pozo de petróleo, hasta la rueda.

-¿Cuál es el futuro del diesel luego del escándalo de VW?

-Es una situación muy compleja. Perdimos la racionalidad del tema. El diesel es mejor que la nafta en términos de emisión de CO2. Es una cuestión termodinámica. Es así. Criticar el diesel mientras en París se pide bajar las emisiones, no es coherente. Hablamos de los motores modernos, que no emitan óxido de Nitrógeno o partículas, como pasaba con motores antiguos. Es normal que haya debate, pero no entramos. Peugeot no está para defender el diesel. Estamos para aportar soluciones. Nafta, diesel, híbridos y eléctricos. Para adaptarnos a las reglamentaciones de todos los países.

-¿Hidrógeno no?

-El hidrógeno es interesante. Cuando se miran los dos países que lo impulsan son Japón y Alemania, que no son muy favorables a la energía nuclear. Depende mucho de la política y la economía. Es una solución necesariamente de largo plazo. La capacidad de distribuir esa energía en un buen nivel de seguridad es complicado.

-¿Hay impulso gubernamental?

-Sí, yo creo que van a establecer reglas para reducir las emisiones y salvar el Planeta. Ellos deben fijar los objetivos y nosotros ofertar las soluciones.

-¿Cuál es el problema?

-El problema es cuando los gobiernos eligen qué tecnología se debe aplicar. Cuesta cientos de millones de euros desarrollarla y si un Gobierno decide que ésa no, la puede matar, destruir. Es por eso que todos los desarrolladores ofrecen las mismas soluciones. Porque si hacen una original y no logra ser subsidiada, probablemente la destruyan. Pero esta es mi opinión personal.

-¿No hay una sola tenología para reemplazar los combustibles fósiles?

-No, no hay una sola. Además, es una cuestión de tiempo. El día que las baterías logren tener precios bajos y autonomías muy importantes, los híbridos ya no tendrán razón de ser. No opongo una a la otra.

-¿Cuál cree que es el futuro del Mercosur?

-Yo le deseo un excelente futuro, un crecimiento rentable. Porque esta región lo merece. Los dos países principales tienen situaciones completamente diferentes, pero complejas. El año 2015 fue dificílísimo, con una baja en la industria automotriz. La situación brasileña está bloqueada. La situación argentina acaba de cambiar y aporta mucha esperanza. Seguimos dando mucha importancia a esta región. Debemos continuar siendo menos dependientes de Europa y América latina es una región en la que estamos presentes desde hace mucho tiempo. Tenemos presencia fuerte en la Argentina y es importante que estemos acá y que podamos desarrollarnos. Esperamos que estas economías se van a normalizar.

-¡Ojalá ! (risas) ¿Hay planes de inversión?

-La esperanza que provoca el cambio, que se hayan cancelado muchas barreras que nos bloqueaban. El impuesto a los autos de lujo, el control de divisas nos bloqueaban, nos impedía hacer nuestras actividades. Ahora en 2016 tendremos la capacidad de volver a importar algunos modelos y volver a la participación de mercado que teníamos en los años anteriores. Estos son puntos positivos, efectivamente. Queremos seguir involucrándonos en la región. La normalización de las economías nos va a ayudar a hacer mayores inversiones en el futuro, eso es seguro.

-Falta la normalización de Brasil...

-Con los dos países funcionando bien es más fácil para todos. Es complicado cuando tenemos fuertes desequilibrios porque los vínculos son estrechos y las economías dependen la una de la otra. Si la Argentina progresa en la vía en que se encuentra, también necesitamos que Brasil salga de la crisis en la que está.

-En 2015 estuvimos equilibrados, pero en una mala situación.

-Con problemas diferentes, pero la verdad es que las dos situaciones eran complicadas.

-Espera un crecimiento moderado en Europa

-En 2016, sí. Porque en 2015 fue de dos dígitos. Es extraordinario. Y 2016 será más moderado, porque no tenemos razones reales para seguir a esos ritmos

-¿Y China?

-China tuvo un mediado de año complicado. En 2015, el Gobierno, como siempre, reaccionó y el mercado acepta. El final de año fue increíble, teníamos crecimientos del 10 al 15% en octubre. A mediados de año creíamos que por primera vez íbamos a vender menos que el año anterior en China, pero gracias al final de año y la acción del Gobierno se volvió a motivar el mercado y volvimos a tener crecimiento.

-¿China quiere dejar de basarse en la exportación e impulsar el consumo?

-Efectivamente. China siente que hay una enorme competencia. Muchas veces dijimos que China era la fábrica del mundo. Pero ahora hay muchos otros países/fábrica que incluso son más baratos que China. El modelo histórico basado en la exportación ya no va a bastar y que si quieren mantener la estabilidad tendrán que desarrollar el consumo interno. Para lo cual hay muchos desafíos. Por ejemplo, que la gente ahorra, porque no hay sistema de seguridad social o de jubilación.

-¿Sólo eso?

-También hay burbujas, por ejemplo, en el sector inmobiliario. Viví cinco años en China. Mi visión es que el sector automotor es uno en el que intervienen rápidamente sin crear un efecto perverso como la burbuja inmobiliaria.

-¿China no contagia una crisis?

-Tenemos los efectos que vemos hoy en los mercados financieros y el mundo tiembla rápidamente. Pero no tenemos la impresión de que China tenga una crisis como la de las subprime. No tengo esa impresión hoy. La realidad es diferente. China espera un crecimiento menor, pero más sano.

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