
Mercosur: el mejor clima trae nuevos desafíos para 1999
El año próximo es clave para que el bloque regional dé el salto definitivo
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El Mercosur salvó el año durante el último mes. En todo 1998 la crisis financiera internacional fue colocando obstáculos en el camino hacia la integración definitiva de las industrias de los cuatro países del bloque.
Pero en la última reunión del Grupo Mercado Común se dio un gran paso en la discusión para llegar al libre comercio del azúcar y los autos. También 1998 se va y deja la sensación de que ya no habrá mayores retrocesos en cuanto a las trabas físicas en el comercio fronterizo. Estos avances son, sin embargo, el comienzo de un debate aún más largo y complejo en la agenda de 1999.
"En el tema de los autos existía la sensación de que había un problema complejo. Y es cierto que no es una ecuación fácil de resolver. Pero en la cumbre de Río cambió la percepción, y ahora es claro que la Argentina y Brasil van en la misma dirección", indicó Jorge Campbell, secretario de Relaciones Económicas Internacionales.
Más allá de los detalles finales del acuerdo, como el arancel externo común -que será del 35%- y el contenido regional del 60% necesario para que un auto goce de libre comercio, la negociación de fondo fue otra.
Según fuentes de Cancillería y de Economía, la Argentina resignó la posibilidad de que sean desmantelados los subsidios para inversión ya entregados por algunos Estados brasileños a las terminales. Pero a cambio logró que haya un régimen de transición entre el 2000 y el 2004, cuando Brasil quería que desde el primer minuto del siglo XXI el libre comercio sea total, lo cual, según el Gobierno, hubiese provocado un corrimiento de inversiones hacia el mayor mercado del bloque.
Salvado este problema, ahora queda otro mayor: definir cómo se medirá en ese lapso de transición que no haya desinversión, algo que funcionarios de la Argentina y Brasil ya admitieron que será complejo.
La maniobra argentina
En cuanto a la negociación por la integración del azúcar, Campbell aseguró que el "gesto" de impulsar una rebaja del 10% en el arancel del 30% que la Argentina le cobra al azúcar brasileño -por considerar que este país subsidia su producción- fue una forma de desmitificar el problema. Así, dando el primer paso para iniciar la negociación, la Argentina le habría quitado a Brasil un argumento que siempre usaba a la hora de replicar cualquier queja por parte de los negociadores argentinos.
Antes de 1999, un consejo ad hoc deberá calcular a cuánto ascienden los supuestos subsidios a la producción brasileña. "Se han comprometido a integrar al azúcar, a pesar de que Brasil no dio marcha atrás con sus subsidios, yendo en contra de los tratados de integración", se quejó el titular del Centro Azucarero Argentino, Jorge Zorreguieta.
El tercer gran avance de 1998 fue la posibilidad de que se reconozcan en la frontera como válidos los certificados sanitarios argentinos para ingresar mercaderías en Brasil y viceversa. Esto es lo que ha logrado la Argentina para comenzar a frenar el efecto de las licencias sanitarias previas no automáticas aplicadas por Brasil. Y queda para 1999 la firma de los acuerdos entre los entes de Brasil y la Argentina para hacer efectivo este mecanismo.
Con todo, ha sido un buen año para la integración regional. "La sangre no llegó al río", dijo, en 1997, Carlos Menem respecto de las turbulencias comerciales en el bloque. Este año hubo más sangre que en 1997, aunque se crearon las condiciones para una mejor cicatrización.


