No estamos más ocupados: la gente no trabaja más que en el pasado

Los estudios prueban que el empleo demanda la misma cantidad de horas, pero lo que cambió es la percepción del uso del tiempo
Laura Vanderkam
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11 de enero de 2016  

Estaba comprando un sándwich en un bar recientemente cuando un empleado me preguntó: "¿Qué tal va su día? ¿Muy ocupada?"

La verdad es que acababa de despertar de una siesta. No era un día particularmente ocupado. Pero "ocupado" es el equivalente moderno de "bueno", y el supuesto que subyace en gran parte de las conversaciones actuales, incluso una transacción en un bar es que todos estamos más ocupados de lo que lo estaba la gente en el pasado. Con los teléfonos inteligentes y las demandas constantes del trabajo y la familia, estamos más ocupados que nunca.

Esto tiene un solo problema: no es cierto.

Al menos eso es lo que surge de un reciente artículo en la revista Nature que destaca el trabajo del Centro para la Investigación del Uso del Tiempo del Reino Unido. Este centro guarda la mayor colección del mundo de diarios históricos. Allí se implementan nuevos métodos, como hacer que la gente lleve cámaras para registrar sin interrupciones el modo en que usa el tiempo.

Los resultados no son tan negativos como creemos. Un estudio que comparó diarios modernos con los que recolectó la BBC en 1961 concluyó, según el artículo de Nature, que "los hombres han reducido la cantidad de horas que pasan en el trabajo pago, aumentando las de trabajo no pago, y en total tienen 50 minutos más de tiempo libre por día". Las mujeres hacen más trabajo pago -lo que refleja que muchas más mujeres trabajan por un salario ahora que en 1961- y menos trabajo no pago, lo que en total significa poco cambio. El artículo continúa: "En general hay pocas pruebas de que todos trabajen más duro que antes".

Pero cuando se pregunta a la gente si está más ocupada, dicen que sí. Entonces, ¿qué sucede?

Si se habla con sociólogos e investigadores del uso del tiempo, señalan tres cosas. Primero, cuando se combina trabajo pago y no pago, una pequeña proporción de la sociedad tiene una semana laboral más prolongada que en el pasado: profesionales de alto nivel de educación con chicos pequeños. Una cantidad de gente que escribe, da charlas y crea estudios sobre el empleo moderno entra en esta categoría.

A partir de éstos es fácil generalizar. Pero aun para esta gente, los horarios no son demasiado intensos. Lo que nos lleva a la cuestión de las actitudes. Nature señala: "En la Europa del siglo XIX, tener mucho tiempo libre significaba que se era una persona de elevado estatus social. Un filósofo describió a los intelectuales de París de 1840, que tenían tal abundancia de tiempo "que estaba de moda sacar a pasear una tortuga".

Ahora todos hablamos de lo ocupados que estamos. Es una señal de estatus, aunque tengamos tiempo para sacar a pasear la tortuga.

Finalmente, sin embargo, el volumen de distracciones modernas puede hacer que nos sintamos más ocupados de lo que realmente estamos. Puede estar trabajando en un empleo de 40 horas semanales y verificar su correo de trabajo cinco veces por la noche mientras cena o ve la televisión. Si cada correo exige dos minutos de atención, eso agrega sólo 10 minutos al trabajo, pero complica todo lo demás.

Si es así, entonces la clave para sentirse ocupado puede ser bastante simple: deje de hacer muchas cosas a la vez. Haga que las distracciones lo distraigan menos y el tiempo dará la misma sensación de siempre.

Esto me vino a la mente el otro día cuando falló la conexión a Internet de la oficina que tengo en casa de un modo particularmente agraviante. Con un procedimiento más bien complicado lograba que funcionara cinco minutos y se volvía a cortar.

El resultado es que podía usar Internet, pero con mucho trabajo. Tuve que pensar mucho en qué correos valía la pena mandar y qué datos justificaban la búsqueda. Me sentí improductiva y sin embargo, cuando pienso cómo pasé el día veo que no me vi fácilmente distraída, pasé dos horas pensando en ideas para libros y otras dos horas escribiendo ficción. Son dos actividades que siempre pienso que tengo que hacer, pero estoy demasiado "ocupada" para hacerlas.

Quizá, según parece, no lo estoy.

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