
No sólo economistas, ¡también esposos!
Una insignificante proporción de los economistas está casado con una colega. Aunque la proporción es mayor, porque son menos, la mayoría de las economistas tampoco se casó con un discípulo de Adam Smith. ¿Es la vida más placentera, o más complicada, cuando ambos integrantes de la pareja practican la misma profesión?
Para responder estos interrogantes, entrevisté a la rusa Rosa Director (1911-2009), esposa de Milton Friedman. En 1998 Rose y Milton publicaron Dos suertudos , autobiografía que documenta su trayectoria académica, en condiciones económicas, sociales y religiosas inicialmente nada propicias, y que tiene una notable particularidad: cuando sobre algún hecho ambos tienen la misma versión, publican un sólo texto; cuando difieren, primero publican una versión, seguida de la otra.
-¿Cómo se conocieron?
-Comencé a estudiar en Chicago porque mi hermano llamado Aaron dictaba clases allí. El primer curso de economía que tomé estaba a cargo de Jacob Viner, quien tenía la peculiar costumbre de sentar a los alumnos por abecedario. Por lo cual a mi derecha se ubicó Milton, con quien nos casamos pocos años después y seguimos juntos hasta que él falleció en 2006.
Dos suertudos documenta que "tuvieron que pelearla" en la vida.
-Nos recibimos en 1932, es decir, en el año en que la Gran Depresión de la década de 1930 fue más profunda. Encima queríamos trabajar en el ámbito académico y por si esto fuera poco éramos judíos.
Recién en 1946 Milton se incorporó como profesor al departamento de economía de la Universidad de Chicago.
-Cuando se repasa el listado de los matrimonios integrados por economistas famosos, ¿surge alguna peculiaridad?
-Que en su mayoría son ingleses. Algunos ejemplos: los Cole, los Fawcett, los Hicks [ella era de origen irlandés], los Marshall, los Robinson y los Webb. En Estados Unidos se destacan los Ruggles, y en la Argentina están Martirena y Mantel, Sakamoto y Sanjurjo, para no citar a los más jóvenes.
-En casos como éstos, en el plano profesional, ¿alguno le hizo sombra al otro?
-Inevitablemente, pero no siempre como se imagina. En el caso de los Hicks, Ursula es conocida como la esposa de John; en el de los Marshall, Mary como la esposa de Alfred, y yo como la cónyuge de Milton. Por el otro lado, en el caso de los Robinson, Austin es conocido como el esposo de Joan.
Y como bien dijo James Tobin, en el caso de los Ruggles se registra un "empate", porque se dedicaron al mismo campo de estudio económico [estimación de las cuentas nacionales] y colaboraron de manera continua, prolongada, muy estrecha y a un mismo nivel.
-Para la felicidad personal, ¿compartir la profesión es una ventaja o un inconveniente?
-No veo ninguna relación. Las consideraciones profesionales tienen muy poco que ver con la felicidad personal [las biografías de los economistas famosos son muy claras al respecto], y mucho menos con la facilidad o dificultad de diálogo y convivencia que surge dentro del matrimonio, porque se comparte una profesión.
Las peleas y los momentos felices que tuvimos con Milton tuvieron muy poco que ver con sus investigaciones monetarias o con los estudios que hice sobre el ahorro y el consumo.
-De matrimonios de economistas famosos, ¿qué otra cosa pueden surgir sino hijos que a su vez son economistas famosos?
-Nada que ver. Repase la lista anterior y no encontrará un solo ejemplo de economista famoso, nacido en un hogar compuesto por economistas famosos.
A propósito de lo que me pregunta quiero decir que los padres que quieren forzar la carrera que siguen sus hijos, particularmente los profesionales que insisten en que sus hijos estudien lo mismo que ellos, para que puedan heredar el estudio jurídico, el consultorio oftalmológico o el Stradivarius, le hacen un gran daño al muchacho o a la chica, si van contra su voluntad.
Un buen biólogo, comerciante o deportista es altamente preferible a un mal economista, quien se puso a estudiar la oferta y la demanda para utilizar la biblioteca familiar y no querer enfrentar a sus padres.
-Doña Rose, muchas gracias.





